martes, 12 de febrero de 2013

Las tareas del magisterio en la coyuntura actual

Por Carlos A. Lanza

¿Qué más falta por ver en el magisterio? Desde el año 2011 hemos visto cosas inéditas que, por lo menos en las últimas tres décadas eran inimaginables: deudas de salarios acumuladas hasta por cinco años, la perdida absoluta del INPREMA; la no deducción de las cuotas voluntarias de los docentes por el Escalafón (aunque esta medida ya la había tomado Carlos Ávila Molina en el gobierno de Maduro y el mismo Alejandro
Ventura, primer ministro de Lobo Sosa, pero sin emitir un acuerdo ministerial); la aprobación de una Ley Fundamental de Educación que termina con los cimientos democráticos heredados del Estado protector de los años sesentas, dando paso a un modelo de esencia neoliberal y privatizador; la negación de las licencias con goce de sueldo a la dirigencia magisterial terminando así con el fuero sindical; la no convocatoria a concursos, suspendiendo las Juntas de Selección; se ha enviado al congreso para su aprobación el congelamiento de plazas y la no división de estructuras; pagos de aguinaldo y el mes de diciembre  en el mes de enero de 2013; 303 docentes suspendidos en el 2011 y 1000 compañeros y compañeras despedidos en diciembre de 2012 que retuvieron sus empleos gracias a que pudieron desvanecer los hechos imputados en audiencias de descargo y ahora, la estocada más fresca: a partir de este año los cargos directivos serán trasladados al régimen de servicio civil; falta el golpe certero: la eliminación de la Ley de Colegiación Obligatoria.

Estos hechos han desbordado hasta ahora la capacidad de resistencia de la dirigencia y de la base misma; el heroico magisterio ha luchado sólo, abandonado por la dirigencia del Frente Nacional de Resistencia Popular quién tardíamente ha convocado a una movilización en respaldo al magisterio este 24 de enero, la primera en tres años, pero no creemos que movilizaciones esporádicas sin obedecer a un plan de lucha puedan revertir la situación del magisterio, mucho memos la difícil situación que esta viviendo el conjunto de la clase trabajadora y el campesinado; aún así, el deber del magisterio es luchar y para ello los maestros socialistas organizados en el PST, proponemos las siguientes medidas:

1.    Convocar de urgencia a un Consejo Consultivo ampliado de la FOMH para examinar la coyuntura y dotarnos de un plan de acciones que abarquen tareas organizativas, jurídicas, de formación, propaganda y movilización. Este consultivo debe ser preparado desde la base, es decir, debe estar precedido de 18 asambleas departamentales de FOMH para que los delegados vengan con mandato y compromiso de la base.

2.    Reactivar la Comisión Nacional de Estrategia de la FOMH para administrar este plan con autoridad y los recursos necesarios para movilizarse por todo el país. El año pasado se cometió el grave error de conformarla demasiado tarde, esperamos que de inmediato esta comisión empiece a funcionar en la perspectiva de integrar la lucha en los 18 departamentos del país bajo una plataforma magisterial común.

3.    Propiciar una reunión con todos los sectores que participaron en el Primer Encuentro de Luchadores y Luchadoras de Honduras para examinar las razones que han impedido el cumplimiento de los acuerdos del 3 de noviembre en El Progreso, Yoro y, sobre la base de esta evaluación, convocar al Segundo Encuentro. Estamos claros que el magisterio por sí mismo no podrá contra el paquete de medidas fiscales que en este momento están afectando al conjunto de la clase trabajadora, de allí se desprende la urgente necesidad de unirnos con las organizaciones obreras y populares para luchar bajo un marco común de demandas y acciones.

4.    La dirigencia central y departamental de la FOMH debe declararse en sesión permanente para administrar las tareas que se desprenden de esta coyuntura, no podemos funcionar actuando como islas teniendo una problemática común, por esta razón la otra tarea estratégica de la FOMH es ir hacia un congreso refundacional de la FOMH para ampliar los horizontes trazados en mayo de 1995 cuando se fundó la Federación.

La base del magisterio debe asumir un papel protagónico en todo este proceso; la base tiene la última palabra y aunque compartimos el malestar y las criticas a la dirigencia, no compartimos la decisión de no luchar bajo la excusa de no creer en la dirigencia. Si la base es consecuente con su pensamiento y accionar, debería luchar por forjar una nueva dirección dentro del movimiento magisterial: una dirección democrática, que responda a las exigencias de la nueva coyuntura, que tenga espíritu de sacrificio y que no esté acomodada a los privilegios que les otorga el cargo, pero por ahora, nos toca luchar con esta dirigencia a la que habrá que exigir un comportamiento distinto al que ha tenido pero es lícito decir que
la base también tendrá que asumir un papel de absoluto compromiso en cada una de las tareas planteadas; la coyuntura exige lealtad, trabajo y la plena convicción de que sólo la lucha podrá frenar la ofensiva del gobierno contra el gremio magisterial.