sábado, 23 de marzo de 2013

¿A quién pertenece la tierra?


Por José Sánchez

En Honduras hay  más de 8 millones de personas, el 70% de esta población vive en situación de pobreza y la mitad de los cuatro millones de campesinos y campesinas están en situación de  indigencia total.          


Movimiento Campesino Hondureño

Se han cumplido 21 años desde la aprobación de la “Ley de Modernización Agrícola”, creada e impuesta por el gobierno neoliberal de Rafael Leonardo Callejas. El tiempo y la realidad  han demostrado que con esta ley los mayores beneficiados han sido  las grandes empresas de la oligarquía hondureña y las transnacionales dedicadas al cultivo de caña de azúcar, palmeras, bananeras etc.

La ley también dejó marcas difíciles de borrar a lo interno de las organizaciones campesino. Una de ellas es el fraccionamiento del movimiento campesino, padecimiento que las bases deben superar haciendo uso de métodos democráticos que promuevan la formación de nuevos liderazgos comprometidos con el campesinado y la clase trabajadores y este dispuestos a dar la lucha.

Alrededor de unas 300 mil familias campesinas en Honduras no tienen acceso a la tierra, el campesinado hondureño está sometido a una crisis agraria y alimentaria de grandes dimensiones, unido a esto la represión, la persecución y los asesinatos en el país están a la orden del día y siguen en la impunidad.

Más de 3,644.4 hectáreas de tierra equivalentes a 5 mil 227 manzanas propiedad del Estado Hondureño, están en manos de la Azucarera del Norte AZUNOSA, de forma ilegal pues supera el techo estipulado por la Ley, con el agravante de tener concesiones expiradas hace mas de 5 años en el departamento de Yoro. En Cortés,  4,258  manzanas de tierra están en propiedad de la Compañía Azucarera Hondureña Sociedad Anónima (Cahsa)  en iguales condiciones de ilegalidad. En estos casos  el Instituto Nacional Agrario (Ina), tomó la Resolución Definitiva 050 2012 del 26 de marzo del 2012 de expropiación de estas tierras, pues según el techo establecido por la Ley, sólo se puede tener más de 250 hectáreas en el Valle de Sula.

Referente al conflicto del Bajo Aguán en declaraciones brindadas a los medios de comunicación el ministro del Instituto Nacional Agrario INA César Ham aseguró:

“Que el conflicto de tierras en el Bajo Aguán, está resuelto porque los campesinos ya tienen la tierra y los empresarios su dinero, ya se resolvió, gracias a Dios, gracias al presidente (Porfirio Lobo) y gracias al aporte que hicieron los empresarios a la lucha de los campesinos (…) Ya resolvimos, se les pagó a los empresarios y los campesinos están pagando las tierras a los bancos”.  (Tomado del periódico   Proceso Digital)

En eso consiste la Reforma Agraria del gobierno y de Ham: lejos de expropiar realmente las tierras ilegales de los poderosos, se las paga al precio que ellos ponen, como sucedió con  Miguel Facussé y la Corporación Dinant.

En la actualidad Ham ofrece tierras y títulos de propiedad a cambio de votos para su partido político Unificación democrática UD. A la fecha tan sólo han sido beneficiados con tierras grupos afines a él y a su proyecto político. En realidad Ham ha repartido tierras de calidad cuestionable, malas para la producción, lo que tarde o temprano despertará el desencanto de los que se sienten favorecidos.

Tampoco el gobierno cumplió sus promesas. Las 11 mil hectáreas que prometió no hay llegado a manos campesinas, lo que seguramente  provocará agitaciones en el campo, similares o peores  a las que se vienen gestando hace mucho en el Bajo Aguán y otras regiones del país.

Por todo lo anterior, los campesinos del Valle de Sula se plantean recuperar las tierras de las que han sido desalojados por las fuerzas represoras del Estado, haciendo su reclamo que como hondureños les corresponde. Para  ello han presentando su propuesta de la “Ciudad Modelo Real” a la que aspiran, frente a las promovidas por el régimen, que no son otra cosa que la venta del territorio a los capitalistas criollos y extranjeros. Resta que las organizaciones campesinas y la clase trabajadora en general se nucleen alrededor de un plan de lucha para hacer frente a los ataques de los terratenientes y del gobierno. Los ejes centrales de ese plan de lucha podrían ser lo siguientes:

1. Reforma Agraria Integral que resuelva:

a) La entrega de tierra a los campesinos y sus familias

b) Acceso a la tierra para la mujer campesina

c) Integración de la juventud campesina a los procesos de Reforma Agraria

d) Asistencia técnica y créditos a las empresas campesinas de producción.



2. Creación de escuelas para la Agricultura en zonas campesinas.

3. Suspensión inmediata de los procesos judiciales en contra de 308 campesinos por defender su derecho a la tierra y la libertad inmediata y justicia  para el compañero José Isabel Morales preso en el Centro Penal de El Porvenir, en La Ceiba.

4. Por la defensa de los Recursos Naturales y el territorio en contra de las Ciudades Modelo vende patria  y la Ley de Minería

5. Por la defensa de las empresas del Estado contra la privatización.

Solo unificando nuestras demandas podremos lograr la unidad organizativa con otros sectores explotados en la lucha por construir una patria buena para los hondureños (as).