miércoles, 27 de marzo de 2013

La bancarrota ideológica de la UD.



Por Pedro Castillo

Después de los procesos revolucionarios en Centroamérica durante los setentas y ochentas, principalmente con la revolución Salvadoreña y Nicaragüense, el imperialismo se dio una política conocida como “reacción democrática”. Esta política consiste en conducir a las
direcciones de estos procesos revolucionarios e insurreccionales a optar por la vía de la democracia burguesa como principal herramienta para alcanzar el poder. El Frente Martí de Liberación Nacional (FMLN) y el
Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) son dos ejemplos claros del éxito de esa política en Centroamérica. Tanto el FMLN y el FSLN no sólo transitaron el camino de la institucionalidad burguesa, sino también asumieron como propias sus formalidades y acabaron defendiendo programas políticos burgueses, formado gobiernos con sectores de la burguesía.

La política de reacción democrática también dejó su estela en Honduras, aunque en menor escala. Durante el gobierno de Rafael Leonardo Callejas (1990-1994) se funda vía decreto el partido Unificación Democrática (UD). En sus inicios la UD estuvo conformada por los vestigios del Partido Morazanista para la Liberación de Honduras, el Partido Renovación Patriótica, el Partido Revolucionario Hondureño, el Partido por la Transformación de Honduras y el Movimiento Ciudadano. Todas las organizaciones antes mencionadas jugaron un papel clave durante la década de los ochenta: no sólo dieron muestras de solidaridad con los demás procesos revolucionarios vigentes en Centroamérica, también muchos de sus militantes fueron muertos y desaparecidos víctimas del terror del Estado.

Pues bien, decíamos que, a inicios de los noventa y durante el proceso de los Diálogos Paz, el régimen burgués otorgó a la UD una serie de dispensas electorales, gracias a las cuales no tuvo que cumplir con los requisitos legales establecidos para inscribirse como partido político. Con la fundación de la UD el régimen pasó a la mayoría del movimiento de izquierda hondureño por las urnas, conteniendo en adelante todo proceso de movilización y de lucha.

Desde su fundación hasta la fecha, la UD ha experimentado un grave proceso de degeneración que avanza a profundizarse aun más. Si bien es cierto estamos frente a un partido de marcado peso específico en sectores populares, también lo es que sus políticas cada vez se acercan más a la derecha.

Veamos algunos ejemplos. En 2006 la UD pactó una alianza con el Partido Nacional con el objetivo de llevar a la presidencia del Congreso Nacional a Carlos Kattan, alianza que más tarde el Partido Nacional  desestimó a favor de otra con los liberales. En 2008 la cúpula de la UD modificó los estatutos internos del partido, a fin de permitir la reelección en todas las candidaturas, lo que facilitó el ascenso del caudillismo a lo interno y la aceptación plena al parlamentarismo burgués. En 2009 Cesar Ham, actual presidente de la UD, es acusado de importar vehículos mediante dispensas (privilegio del que gozan los diputados y que consiste en no pagar impuestos), más allá de que en los estatutos internos de la UD se establece que las mismas no deben ser aceptadas . Durante el golpe de Estado de 2009 la UD también traiciona la lucha popular al
presentarse al proceso electoral del mismo año, avalándolo y dándole  continuidad al gobierno golpista. Recordemos también que Marvin Ponce, diputado de la UD y actual Vice-Presidente del Congreso Nacional, votó a favor de la aprobación de la ley que crea Las Zonas Especiales de Desarrollo y Empleo, mejor conocidas como Ciudades Modelos. La lista de traiciones de la UD al movimiento popular es larga, sirvan estos ejemplos para dar una idea de la degeneración que este partido experimenta.

En los últimos días, los medios de comunicación han destacado la posibilidad de que UD, de cara al próximo proceso electoral de noviembre de 2013, apoye la candidatura presidencial de Juan Orlando Hernández, actual presidente del Congreso Nacional y candidato por el Partido Nacional . Aunque la posición definitiva será discutida en Asamblea Nacional, el simpe hecho de que se mencione y que sus máximos dirigentes no nieguen de inmediato tal extremo, expresa sin duda la bancarrota ideológica en que se encuentra inmersa la UD.

En conclusión, la UD es un partido más de la burguesía, con caudillos que luchan a fondo por mantener sus privilegios. Un partido de estas características no puede ser una opción para la clase trabajadora hondureña. Por ello, desde el PST creemos que  la gran tarea de los luchadores y luchadoras en Honduras es la de construir el gran partido revolucionario, única herramienta capaz de derrotar a la burguesía, el imperialismo y ese conjunto de partidos oportunistas.


[ii] http://www.elheraldo.hn/Secciones-Principales/Pais/UD-se-plegaria-al-Partido-Nacional