domingo, 28 de abril de 2013

A dos años de la firma del Acuerdo de Cartagena: ¿A dónde va el FNRP?

Por Pedro Castillo

El próximo 22 de mayo se cumplen dos años de la firma del Acuerdo de Cartagena de Indias. En esencia, el acuerdo es un pacto de gobernabilidad que la dirigencia de Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) firmó con el gobierno de Lobo Sosa; cerró el camino de la movilización popular e hizo que las masas depositaran una vez más su confianza en el sistema democrático burgués. Es decir, la dirección del FNRP sacó a la resistencia de las calles para pasarla por las urnas.

El golpe de Estado es el principal acontecimiento político de los últimos años en Honduras. Sin duda, el FNRP fue la expresión del descontento popular largamente atizado por la debacle del neoliberalismo y la ruptura del orden constitucional. El FNRP llegó a tener en sus manos grandes posibilidades revolucionarias para el pueblo hondureño, pero su dirección traicionó las luchas. En este punto cabe preguntarse ¿Cuál es el rumbo que ha tomado el FNRP?

El FNRP fue la instancia que aglutinó la lucha de resistencia contra el golpe de Estado, pero que al paso de los días, con la firma del Acuerdo de Cartagena, fue conducido al camino de la democracia burguesa. El principal propósito de ese acuerdo queda explícito en su enunciado número 6: “Velar por el cumplimiento de todas las garantías que la ley concede para que el Frente Nacional de Resistencia Popular solicite su inscripción ante el Tribunal Supremo Electoral y participe democráticamente en los procesos políticos electorales de Honduras y para que pueda integrar los organismos oficiales de carácter político electoral en igualdad de condiciones. En este contexto y con total respeto de  los procedimientos y atribuciones  legales, encomendar a la Comisión de Seguimiento que verifique el cumplimiento de los procedimientos a seguir para la inscripción del Frente Nacional de Resistencia Popular en un ambiente de cooperación y transparencia”

Esta expresión ha sido consolidada con el nombre de LIBRE. Todo el potencial revolucionario del FNRP ha sido encausado a la búsqueda de votos en un partido donde la mayoría de su dirección está conformada por viejos liberales y hasta cachurecos que pactaron esta salida a la crisis institucional del 2009, negociando su cuota de poder.

El Acuerdo de Cartagena fue firmado con la complicidad de los presidentes de Colombia, Juan Manuel Santos y de Venezuela, Hugo Chávez quienes, al promover una salida negociada a la crisis hondureña, impidieron la victoria revolucionaria del pueblo hondureño, cuando las posibilidades de tomar el poder en nuestro país estuvieron dadas.

Ahora bien, mientras el régimen Lobo- Hernández realiza los principales ataques a la clase trabajadora hondureña, el FNRP figura como el gran ausente. Y es que toda la maquinaria del FNRP está apoyando el proceso electoral de LIBRE, “porque si ganamos en las urnas lo solucionamos todo”. El FNRP debería  ser una herramienta de lucha, donde se aglutine todo el descontento ante los ataques del régimen y se salga a las calles para revertir la situación, pero es lo que menos ha hecho. Con la excusa de que LIBRE es el “brazo político” del FNRP y el FNRP es el “brazo social” de LIBRE -según declaraciones del
propio Mel- la movilización se ha olvidado. La dirección del FNRP es la principal responsable de que los ataques del gobierno al pueblo hondureño no tenga respuesta real en el único terreno que las masas oprimidas podemos ganar: en las calles.

Llevar toda la fuerza militante de decenas de miles de hondureños solamente al campo de la democracia burguesa es dar por derrotada la lucha y garantizar que el orden capitalista siga. Si LIBRE entró en el juego electoral es porque su dirección es burguesa e hizo todo lo posible porque esto se diera así; ahora ya tiene negociado una cuota de poder a través de un nuevo partido electorero, además de un sector de izquierda que se prestó para esta entrega de las luchas sociales representados por la TR-Necios, que son los mayores contenedores de sectores combativos, precisamente mediante la desmovilización del FNRP.

De convocarse a una nueva Asamblea General del FNRP a fines de abril esperamos que sea esta una asamblea abierta, donde todo el que asista tenga derecho a voz y voto, dando democráticamente la oportunidad para elegir nuevas autoridades del FNRP, así como una nueva línea política general donde no haya más subordinación a la línea de LIBRE y de Mel Zelaya. El FNRP debe  recobrar su independencia y volver a las calles. Tenemos claro que en las bases tanto del FNRP como LIBRE hay miles de activistas honestos que se mueven por un verdadero deseo de cambio en las políticas del país, con estos compañeros y compañeras de lucha queremos abrir diálogo sobre estos temas tan importantes.

Ante la inactividad del FNRP, nuestra propuesta es clara: se tiene que votar un plan de lucha contra el gobierno y principalmente contra las “ciudades modelo”. Por otro lado, sin una dirección consecuente que lleve las luchas a la movilización y que no las dirija solamente a la búsqueda de votos, no se podrá avanzar en la reorganización. Por esta razón, llamamos a que se vote una nueva dirección integrada por luchadores independientes que estén de acuerdo con retomar las riendas del FNRP combativo que se opuso al golpe de Estado.

En resumen. El acuerdo de Cartagena abrió las puertas para la desmovilización total del FNRP, llevando la lucha solamente al plano electoral donde los trabajadores no tenemos nada que ganar, más bien la dirección de LIBRE se está jugando una cuota de poder donde sus elementos burgueses  seguirán cogobernado este país sin ningún cambio en el sistema capitalista. Por eso tenemos que exigir que se convoque de nuevo a una asamblea del FNRP y se inicie la preparación de un plan nacional de movilización contra las “ciudades-modelo” y el gobierno, dicho plan sólo pude ser guiado por una nueva dirección formada por luchadores independientes que vean la necesidad real de retomar las luchas.