sábado, 27 de abril de 2013

Los planes de austeridad y las deudas soberanas en Honduras

Por Domingo Godoy

La crisis del capitalismo a nivel mundial y especialmente en Europa ha puesto de moda un lenguaje elegante para denominar la bancarrota de las economías periféricas y la miseria de la clase trabajadora. En los países empobrecidos de nuestra región la crisis nos mata con tal sigilo que se hace imperceptible, un sector de la población ya no cree en otra forma de vida, otro sector ha sembrado sus esperanzas en movimientos reformistas, pero también hay quienes pensamos que las medidas no deben ser cosméticas ante un capitalismo que ha perdido su derecho a existir.

Tomaremos dos indicadores económicos para evaluar la situación de la economía hondureña: si en los 80s y 90s el fantasma de la deuda nos atormentó hasta que se presentó la iniciativa de condonación, hoy la deuda interna y externa han subido a niveles inmanejables, puesto que sólo los intereses consumen la cuarta parte del presupuesto , y esta vez no hay alternativa visible.

El segundo tema que nos ocupa es el déficit  presupuestario, que supera el 6%, lo cual evidencia la crisis fiscal del Estado hondureño. Lo más importante es el manejo que se le da y a qué sectores de la población golpea. Las medidas que el gobierno adoptó fue la dramática reducción del presupuesto del sector público; si en 2012 el presupuesto fue de 144 mil millones de lempiras,  en el 2013 es de 13 mil millones de lempiras menos, (L.131,700,659,788.00); éste monto reduce más la devaluación; la inflación que van en aumento, es decir, los recortes  afectan a todo el sector de servicios públicos, primero golpeando los salarios de los trabajadores de este sector, luego disminuyendo la cobertura y la calidad de los servicios que son obligación del Estado.

Dicho lo anterior, queda claro a quién va dirigido el plan de austeridad. Pero la brecha fiscal no nos golpea a todos por igual, ni pone en precario los intereses de los acreedores de la deuda, el régimen aplica a pie juntillas todas las medidas de los organismos financieros internacionales, como ser: reducción del gasto público,  el aumento de impuestos, la revisión de las exoneraciones y las negociación de múltiples concesiones, entre ellas: la nueva Ley de Minería, la exploración y explotación de petróleo en la Mosquitia, Ley de Empleo y Desarrollo Económico. Todas estas medidas se han adoptado sin importar la entrega de la soberanía a las transnacionales y la más agresiva ola de privatizaciones por la vía de los fideicomisos que maneja Banco Ficohsa y Banco Atlántida con el arbitraje del Consejo de la Asociación Público Privada
(COALIANZA).

¿Quién define la política económica hondureña?

De acuerdo con los manuales de la administración del Estado burgués, la política monetaria debe ser administrada por el Banco Central que se presenta como un ente que goza de autonomía. Por su parte, la política fiscal debe estar en manos de la Secretaría de Finanzas con el apoyo de la Dirección Ejecutiva de Ingresos, no obstante, estos entes han sido
sorprendidos por el tornado de leyes que se ventilan desde el Congreso Nacional y éste a su vez responde a directrices supranacionales, es decir, lo que se define en Honduras después del golpe de Estado es una fase superior del neoliberalismo que, aprovechando la desmovilización de la resistencia, firmada y sellada con el pacto de Cartagena por Manuel Zelaya Rosales, no tiene oposición alguna.

Tomamos a continuación un documento público del Fondo Monetario Internacional para identificar estas directrices. El 10 de diciembre de 2012 Lisandro Ábrego, jefe del equipo del FMI para Honduras en su declaración de prensa expuso: “La misión prevé que el déficit del gobierno central disminuya en 2013 comparado con el de este año. El plan de emitir un bono
soberano global ayudaría al gobierno a aliviar las recientes presiones financieras y reducir atrasos de pagos…” aquí el FMI está dando el visto bueno para la colocación de bonos soberanos y deja claro su principal interés, que Honduras no se atrase con los pagos del servicio de la deuda. Más adelante recomienda“…adoptar medidas para reducir el déficit del gobierno central (…) Estas medidas podrían consistir en un menor gasto corriente y el aumento de los ingresos mediante la
eliminación de exenciones fiscales generosas”. Con esto queda claro que la “lúcida” intervención de César Ham en Consejo de Ministros responde a su labor de vocero de Juan Orlando, conforme a una orientación de los mismos organismos nternacionales que ven en esa medida la posibilidad de que el Estado hondureño si pague el servicio de la deuda. Para Pepe Lobo, el tema de las exoneraciones es demagogia y una cortina de humo para desviar la atención, tanto es así que la comisión encargada no presentó informe alguno durante el plazo establecido.

Nuestra propuesta

Ante la crisis económica que atraviesa el país desde el PST LIT-CI consideramos que es condenable la reducción del presupuesto que según la Constitución, el Estado está obligado a cubrir, y para resolver el problema fiscal las medidas que el PST propone son las siguientes: a) No pagar la deuda externa pública, ni la deuda interna a la banca privada, b) eliminar las exoneraciones a las transnacionales y a la empresa privadas hondureñas, c) elevar los aranceles a los productos extranjeros y que el Estado tome el control de las importaciones de productos de primera necesidad, d) eliminar las concesiones y privatizaciones y en vez de ello nacionalizar y expropiar las empresas más rentables para fortalecer los ingresos del Estado, e) congelar el precio de la canasta básica y elevar los salarios de toda la clase asalariada, para fortalecer el poder adquisitivo y con ello el mercado interno, f) exigir el retiro de la presencia militar del imperio y cualquier mecanismo de coacción contra el pueblo hondureño.