martes, 30 de abril de 2013

¡Unifiquemos las luchas y construyamos una alternativa obrera contra los ataques del capital y los gobiernos!

Declaración de la LIT-CI ante el 1º de Mayo

La clase trabajadora y los pueblos del mundo enfrentan y resisten los duros ataques que el capitalismo-imperialista, a través de sus gobiernos y las burocracias sindicales, lanzan contra sus derechos históricos y nivel de vida.

Esta ofensiva patronal tiene como objetivo principal hacer que sea la clase obrera y los sectores populares quienes paguen las consecuencias de una de las peores crisis en la historia del capitalismo mundial.

Desde aquella gesta heroica de los Mártires de Chicago, en 1886,  nuestra clase continúa sufriendo la explotación y la opresión en todo el mundo. Nuestros enemigos son los mismos de siempre: el imperialismo, con sus organismos internacionales como el FMI, el Banco Mundial y la Troika y sus gobiernos serviles, que atacan nuestros derechos y someten a los pueblos.

En España, Portugal, norte de África y Medio Oriente, la clase trabajadora lucha contra los planes de ajuste y los gobiernos que los aplican. Los estudiantes se  movilizan en Chile en defensa de la educación pública y gratuita. La juventud se levanta en Estados Unidos y en  Europa, indignada porque se rescata con millones de dólares a los banqueros responsables de la crisis, mientras los trabajadores y los pueblos se hunden en la pobreza y el desempleo.

En el continente europeo, uno de los epicentros de la crisis,  los pueblos enfrentan una verdadera guerra social que está destruyendo una por una todas las conquistas históricas de la clase trabajadora, atacando los salarios, las jubilaciones, la salud, educación y los servicios públicos. En países de la “periferia” del viejo continente, como Grecia, Portugal y el Estado español, el nivel de vida de la población está retrocediendo a niveles de países semicoloniales.

Como todo este saqueo, crecen las luchas y las huelgas generales en Grecia; los paros nacionales, la resistencia a los desalojos y la ocupación de bancos en España; las grandes movilizaciones en Portugal y las luchas en Italia. Un claro ejemplo de ello fue la llamada “huelga general europea” del 14 de noviembre pasado (14N) con muy fuerte peso en España y Portugal e impacto en varios otros países, especialmente Italia. A pesar de los frenos impuestos por las burocracias sindicales, corruptas y serviles, fue un primer ensayo de una lucha coordinada contra los planes de ajuste aplicados en todo el continente.

Esta combinación entre la aguda crisis económica, los planes de ajuste y las luchas genera un debilitamiento de los gobiernos e incluso de los regímenes políticos. Ya varios han caído desde el inicio de la crisis. Como señala la declaración de varias organizaciones sindicales de clase y alternativas del Estado español, está planteada la lucha por el Fuera los gobiernos títeres de la Unión Europea y el Capital.

En el otro polo álgido de la crisis económica y la lucha de los oprimidos, se encuentra la impresionante e histórica ola de revoluciones en el norte de África y Medio Oriente. Este proceso, que comenzó hace más de dos años, continúa su curso y, a través de la acción directa de las masas populares, ha derribado a varios dictadores, todos títeres del imperialismo. El pico de las revoluciones en esa región estratégica está actualmente en Siria, donde el pueblo armado enfrenta y resiste el genocidio que está perpetrando Al Assad, protagonizando una heroica revolución. La revolución siria necesita urgentemente de toda la solidaridad y apoyo de la clase trabajadora mundial; la lucha del pueblo sirio es la lucha de todas las clases explotadas y los pueblos oprimidos. Infelizmente, uno de los principales obstáculos para rodear de solidaridad política y material a la revolución siria es el apoyo vergonzoso del castro-chavismo y la mayoría de la izquierda mundial al sanguinario dictador Al Assad.

El proceso de revoluciones en la región también demuestra el peso de la clase obrera organizada, en países como Egipto y Túnez.

En Egipto, la clase obrera cumplió un papel importante en el derrocamiento de Mubarak y, actualmente, enfrenta con luchas y huelgas al gobierno de Morsi y la Hermandad Musulmana, que mantiene la esencia represiva, bonapartista y de agente del imperialismo del régimen egipcio. Sólo en 2012, hubo 1.500 paros y 3.400 protestas por reclamos sociales y económicos y, desde 2011, se han creado más de mil nuevos sindicatos independientes de la FES (Federación Egipcia de Sindicatos), ligada al Estado.

En Túnez, en medio de una situación que se radicaliza, se dio una huelga general convocada por las UGTT (la central sindical del país) contra el gobierno islamista y llevó a la renuncia del primer ministro Hamali Jamali. La UGTT ha sido la organización que a partir de sus bases ha venido fortaleciéndose y se ha transformado en una referencia en la lucha contra el gobierno para todo el movimiento.

Lo importante de estos procesos en Túnez y Egipto es que la clase obrera está avanzando en un proceso de aprendizaje de lucha y organización, a través de sus organismos de clase. Es un camino imprescindible porque ese protagonismo debe desarrollarse de modo imprescindible para que esos procesos revolucionarios avancen.

Ya en América Latina, donde a inicios de este siglo se expandió una ola de revoluciones, la crisis mundial comienza a impactar a sus economías dependientes y tanto los países donde gobierna la derecha tradicional (México, Paraguay, Colombia, Chile) como aquellos donde detentan el poder los llamados gobiernos “progresistas y patrióticos” (Dilma, Crisitina K., Evo Morales, Maduro, Correa, Mujica) intensifican las medidas de ajuste y el recorte de derechos de la clase trabajadora y los sectores populares. Esto se da en el marco de una resistencia y de luchas contra esos planes; combates protagonizados por obreros, indígenas, mujeres y estudiantes que se enfrentan con todos los gobiernos, sean estos de la derecha clásica o los de colaboración de clases.

¡Paso a las mujeres y la juventud!


En este 1 de Mayo, queremos reivindicar la activa participación de las mujeres en las luchas de Europa y el Norte de África y Oriente Medio. Esta participación en los puestos de vanguardia no es casual, pues las mujeres trabajadoras representan la mitad de clase trabajadora y sufren su doble condición de explotadas y oprimidas. En ese proceso la lucha contra la opresión de la mujer necesita ser asumida de forma permanente como parte de las reivindicaciones de la clase trabajadora.

También la juventud, estudiantil o no, es uno de los sectores más castigados por el capitalismo imperialista y la crisis actual. En muchos países, son los que más sufren la desocupación. Y cuando consiguen trabajo, las condiciones son precarias y con niveles salariales y laborales mucho peores. El capitalismo imperialista les ha expropiado el futuro y por eso, la juventud estudiantil y los jóvenes trabajadores y desocupados están a la vanguardia de las luchas y en las revoluciones en curso.

¡Unir las luchas!

En este marco de crisis y enfrentamientos entre las clases, no hay necesidad más urgente que la de unir todas esas luchas en cada país y a nivel mundial  para derrotar la política de los capitalistas de descargar la crisis sobre nuestras espaldas.

Para lograr esto, el principal obstáculo son las direcciones de las centrales y los partidos tradicionales de la clase obrera, que se han alineado con  los gobiernos y los explotadores y se niegan a impulsar planes de lucha unificados y una jornada mundial contra el ajuste de los banqueros, las multinacionales y sus gobiernos.

Por eso, al mismo tiempo que les exigimos a los viejos dirigentes que rompan sus pactos con los explotadores, es imprescindible avanzar en la construcción de nuevas direcciones con independencia de clase, combativas y democráticas de los trabajadores para encabezar las luchas.

En este sentido, un paso modesto pero fundamental fue el Encuentro convocado en París en el mes de abril por centrales como Solidaire de Francia, Conlutas de Brasil y una serie de otras organizaciones obreras y populares varios países del mundo. Este Encuentro sindical-político, resolvió la formación de una red internacional de lucha y solidaridad y sacó un manifiesto común para el 1º  de Mayo, llamando a luchar contra los gobiernos y sus planes de ajuste.

Llamamos a desarrollar esta iniciativa y cada vez más avanzar en la coordinación de las luchas obreras a nivel internacional.

La imperiosa necesidad de una dirección revolucionaria


El capitalismo imperialista se hunde y arrastra consigo a los trabajadores y a los pueblos. Este sistema de explotación, para salvar un puñado de empresas y bancos, y mantener la riqueza de una minoría de la población mundial, sólo nos depara un futuro de más desocupación, pobreza y hambre.

La crisis mundial hace que el capitalismo muestre su verdadero rostro a millones de trabajadores. Es por esta realidad que las luchas, en todos los niveles, se desarrollan y se extienden por todo el mundo, desde los países colonizados más pobres hasta los más ricos y desarrollados.

Pero el capitalismo imperialista no caerá por sí mismo. Es necesaria una revolución socialista que lo derroque en cada país y a nivel internacional y ponga todas las riquezas que hoy es capaz de producir la tecnología al servicio de las necesidades de la inmensa mayoría de la población mundial: la clase trabajadora.

Pero las luchas, por muchas y heroicas que sean, no van a avanzar por sí mismas hacia esa revolución. Es necesario, en el marco de las luchas obreras y las revoluciones, dar la pelea por una estrategia socialista.

En este sentido, sin una dirección revolucionaria internacional, expresada en una organización internacional y en partidos obreros revolucionarios en cada país, que impulse y dirija de modo consciente la revolución mundial, la burguesía seguirá maniobrado y sobreviviendo al borde del abismo.

Por eso, esa es la tarea central, o como siempre decimos, la “madre de todas tareas”, que nuevamente en este 1 de Mayo les proponemos a los miles y millones que luchan en todo el mundo: la construcción de esa dirección revolucionaria internacional y sus partidos nacionales.

Este es el principal objetivo de la LIT-CI y la razón de su existencia. En el marco de este objetivo que la LIT-CI apoya y llama a desarrollar, en primer lugar, todas las luchas de los trabajadores y los pueblos contra las medidas de sus gobiernos y por construir una alternativa con independencia de clase frente a las viejas y traidoras direcciones políticas y sindicales.

¡Viva la unidad de la clase obrera!

Secretariado Internacional de la LIT-CI

San Pablo, 30 de abril de 2013.