lunes, 8 de julio de 2013

HONDURAS DE VUELTA A PETROCARIBE: Una expresión de su crisis económica y energética

Por Copán Galel

Antecedentes

Tras el Acuerdo de Cooperación Energética suscrito por 14 naciones del Caribe el 29 de junio de 2005 durante el Primer Encuentro Energético de Jefes de Estado se creó Petrocaribe. En la actualidad, este proyecto suma 18 países. Honduras quien fue admitido por vez primera bajo acuerdo 03.02-05 la Cuarta Cumbre de Jefes de Estado y de gobiernos de Petrocaribe celebrada en Cienfuegos Cuba, el 21 de diciembre de 2007. Con el golpe de Estado de 2009, el gobierno de Micheletti no sólo desapareció los fondos existentes, sino que separó al Estado hondureño de éste Tratado de Seguridad Energética.

La crisis que sofoca al país llevó al régimen continuador del golpe a solicitar su reintegro, motivados por la buena voluntad mostrada por Hugo Chávez para reintegrar a Honduras al seno de la Organización de Estados Americanos OEA, y su decisiva participación en el Acuerdo de Cartagena de Indias con el cual el régimen logra un pacto de gobernabilidad con Manuel Zelaya. La respuesta del Consejo Ministerial de Petrocaribe ha sido favorable.

¿Qué es realmente Petrocaribe?

El Estatuto de PETROCARIBE en su Artículo 2 expone que “El objetivo principal de La Organización será coordinar las políticas públicas en materia de energía de los países miembros, con el fin de: Minimizar el riesgo asociado con la seguridad de suministro de energía para los países miembros; Defender el derecho soberano de administrar la tasa de explotación de los recursos naturales no renovables y agotables; Minimizar los costos de transacciones de la energía entre los países miembros. Aprovechamiento de los recursos energéticos para solventar las asimetrías en el marco de integración regional…” como  puede verse es un acuerdo comercial netamente capitalista entre semicolonias  que, por su cercanía tienen ventajas comparativas para el intercambio de mercancías, donde el país que ostenta la Secretaría Ejecutiva, es uno de los principales exportadores mundiales de petróleo, pero ha descuidado su producción agrícola e industrial y demanda de estos y otros países productos de primera necesidad. En otros documentos y declaraciones se presenta como un tratado alternativo a la derrotada ALCA y a los TLC con Estados Unidos, y no tiene contradicción con el Sistema de Integración Centroamericana SICA, porque tiene el mismo propósito: la integración económica de los bloques capitalistas del área.

Los beneficios varían según el país y el tipo de acuerdo, en el fondo, se trata de un simple establecimiento mercantil con tinte asistencialista que brinda la confianza necesaria para expandir la influencia de la empresa Estatal venezolana PDVSA, y un discurso populista que confunda a las masas para que no se movilicen contra sus gobiernos, principalmente en Cuba que necesita disfrazar la restauración capitalista. Petrocaribe no se acerca ni siquiera a la idea de la “Patria Grande” que soñaron los libertadores latinoamericanos inspirados en la revolución burguesa de 1789.

¿Qué significado tiene el retorno de Honduras a Petrocaribe?

El reingreso de Honduras a Petrocaribe se da a la luz de la más grande crisis económica de Honduras y Venezuela en las últimas dos décadas, y en la más profunda crisis del chavismo sobre todo, con la muerte de su líder y reflejada en el raquítico resultado electoral y en los recientes acercamientos diplomáticos con el gobierno norteamericano. No es de dudar que al imperialismo lejos de incomodarse,  le parezca simpático que el gobierno venezolano que condenó el golpe contra Zelaya Rosales y juró derrocar a los golpistas, no sólo disculpe el despilfarro y robo de sus fondos, sino que ahora los asistan sin el menor reparo.

Dicho lo anterior, tanto el gobierno hondureño como el venezolano se benefician de esta alianza económica y política, pero también se fortalece el proyecto imperialista de reacción democrática porque termina de soldar las fisuras que generaron el golpe y la multitudinaria movilización contra el golpe de Estado. Por eso, para ellos (los que diagramaron el Pacto deUnidad Nacional en Cartagena de Indias) la rendición de cuentas pierde importancia, sin embargo, para el pueblo hondureño y la resistencia que no tuvo nada que ver con el Acuerdo de Cartagena de Indias entre Porfirio Lobo, Manuel Zelaya, Chávez, Juan Manuel Santos y el imperialismo, esto representa una oportunidad para que el gobierno de Porfiro Lobo presente un informe del paradero de los recursos de Petrocaribe, que explique en qué situación quedan los compromisos asumidos por el Estado Hondureño antes del golpe de Estado y se deduzca responsabilidades a cada uno de los saqueadores del erario público, empezando por Roberto Micheletti Bain. El pueblo no puede cargar con la miseria y el humillante desprestigio que genera la corrupción institucionalizada.

En este punto es necesario subrayar que Honduras busca este tipo de Tratados Comerciales por las facilidades de financiamiento que éste ofrece, el país no cuenta con las divisas para importar petróleo y eso lo obliga a comprometer su futuro. Volver a Petrocaribe refleja la angustia de acceder a financiamiento fácil; con ello, el actual gobierno le impone deudas a las futuras generaciones, al tiempo que agota las formas tradicionales de endeudamiento externo, y todo esto en gran medida gracias a los golpistas.

¿A caso no hay alternativas?

Resulta contradictorio hablar de miseria en medio de tanta riqueza, el punto del planeta en el que nos toca vivir es privilegiado por la abundancia de recursos naturales. Entonces. ¿Dónde está el problema? La respuesta en el sistema de saqueo de recursos y de súper explotación del trabajo humano que impone el sistema capitalista, que hace de las riquezas de un pueblo su propia maldición. Para el caso, en Honduras la búsqueda de hidrocarburos en otro lugar es producto de los intereses de las transnacionales y la política entreguista de nuestros gobiernos. Desde hace 20 años se confirmó la existencia de petróleo en el subsuelo hondureño y más recientemente se comprobó que hay depósitos en cantidades rentables,
pero la transformación de la matriz energética no está en la agenda del Estado Neoliberal, la excusa ha sido la falta de capital; sin embargo, lo verdaderamente inexistente ha sido la voluntad política de ejecutar un plan energético para beneficiar a toda la población y desarrollar el país, un ejemplo de ello es lo que pasó con la generación de energía eléctrica, donde el Estado especuló para beneficiar a los inversionistas de la generación térmica, hasta que éstos parásitos encabezados por Fredy Nasser decidieron comprar los ríos, para construir represas sin importar los daños a las comunidades y al medioambiente, todo esto, a pesar de que en un principio fueron beneficiados por el proyecto de Petrocaribe.

El crédito internacional se canalizó para enriquecer a la casta burocrática gubernamental, y lejos de invertirse en el aprovechamiento de los recursos para un plan de desarrollo interno, aunque sea capitalista, se ha entregado a las transnacionales el derecho de explorar y explotar hidrocarburos en la plataforma marítima al norte del paralelo 15 y en tierra firme en la región costera de la Mosquitia. Primero fue una transnacional española y más recientemente una británica, dejando claro que la política del gobierno es concesionar y privatizar para garantizar lo que Marx llamó la plusganancia, en forma de renta,  en beneficio de los capitalistas nacionales y extranjeros.

Desde el Partido Socialista de los Trabajadores (PST LIT-CI) denunciamos y condenamos enérgicamente la política mercantilista y entreguista del régimen, y llamamos a las masas y a las direcciones del movimiento popular en su conjunto a movilizarnos contra estas medidas y por la nacionalización de los recursos naturales, empezando por los estratégicos como los mineros, hídricos y petrolíferos. Siendo realistas, no podemos confiar en los mismos que han administrado el país como su hacienda personal, ya sean del partido Nacional, Liberal o de Libre, sostenemos que el camino para resolver la crisis económica, alimentaria y energética, está en la construcción del poder obrero campesino y popular y para ello es fundamental la organización de un partido revolucionario que impulse la movilización de todos los sectores, hasta la toma
del poder y la construcción del socialismo.