domingo, 15 de diciembre de 2013

La Candidatura Independiente Socialista: Un logro histórico para la clase trabajadora hondureña.

Por: Fredín Fúnez

Cuando a mediados de 2012, el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) lanzó al ruedo electoral la iniciativa de impulsar una Candidatura Independiente Socialista, obrera, campesina y popular, buena parte del pueblo trabajador frunció el ceño. Y no es para menos, en ese momento la dirigencia del Partido Libertad y Refundación (Libre) reinaba soberana en el imaginario de los trabajadores, a quienes convenció de que participando en el proceso electoral del 24 de noviembre de 2013 resolverían su futuro como clase explotada.


Nosotros nunca estuvimos seguros de esa pretendida “insurrección electoral” y desde un principio advertimos que esa política de concentrar todas las fuerzas de la resistencia en un improbable triunfo electoral, constituía una trampa diseñada por la propia dirigencia de LIBRE, la burguesía y el imperialismo, en aras de desviar las movilizaciones y enfrentamientos directos contra el régimen golpista. Pese a ello, y conscientes de que las masas estaban ganadas para esa política, nos vimos en la necesidad de  impulsar una Candidatura Independiente Socialista (CIS) con el único propósito de dialogar con el pueblo trabajador, elevando un programa que reivindica las demandas más sentidas de la clase trabajadora y educando a los obreros y campesinos bajo la idea de que con estos procesos electorales los trabajadores no vamos a ningún lado. 

El camino que nos llevó a constituirnos como la única alternativa electoral para los trabajadores no fue fácil. Primero superamos con creces la meta de firmas requeridas por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) para inscribir la CIS, para ello fue necesario el concurso de la juventud, los y las trabajadoras, pobladores y la disciplina de nuestra militancia. Una vez inscritos, insistimos desde nuestra modesta campaña electoral que la CIS estaría al servicio de las luchas de la clase trabajadora y que nuestra participación en el proceso electoral sólo tendría sentido si era percibida como una lucha más dentro de una estrategia nacional de movilización popular.  De manera que las elecciones no lograron apartarnos, por ejemplo, ni un centímetro de las luchas del magisterio por la defensa de sus conquistas; lideramos junto a otras organizaciones la lucha por la defensa de la soberanía nacional en contra del proyecto de las Ciudades Modelo; apoyamos el alzamiento campesino por la recuperación de tierras en el Bajo Aguán, San Manuel Cortés, Zacate Grande y otras regiones del territorio nacional; nos opusimos al concesionamiento de los recursos naturales y al irrespeto y despojo del que son víctimas nuestros pueblos originarios; acompañamos la lucha de las mujeres por el respeto a sus derechos sexuales y reproductivos; denunciamos la privatización de las empresas del estado y nos solidarizamos con el gremio médico y enfermeras, en sus demandas por mejores salarios y condiciones dignas de trabajo, etc. 

Ahora que cerramos este capítulo de la CIS, consideramos que el esfuerzo valió la pena. Hoy no sólo contamos con un PST más robusto y seguro de sus pasos, también sabemos que la clase trabajadora hondureña no fue indiferente a nuestra propuesta y un amplio sector fue receptivo a nuestro mensaje, al menos así lo indican los 20,429 votos y la posición número 29 que obtuvimos.


Sabedores de que la CIS es un logro histórico de la clase trabajadora hondureña, agradecemos junto a mi compañera de fórmula Devora Mejía el apoyo brindado a esta candidatura e invitamos a los y las luchadoras, campesinos y estudiantes, y a todos aquellos que en el andar entendieron que no basta únicamente con votar, que también es necesario luchar, a que se sumen a las filas del PST, a que juntos construyamos el partido revolucionario de la clase trabajadora, herramienta indispensable para acabar con el capitalismo y despojar del poder a la oligarquía e instaurar el socialismo.