sábado, 14 de diciembre de 2013

¿Por qué no sorprende el reconocimiento de Daniel Ortega a Juan Orlando Hernández?



Por: Pedro Castillo

Al día siguiente de la fraudulenta jornada electoral del 24 de noviembre, el presidente de Nicaragua Daniel Ortega Saavedra del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) se comunicó con el candidato del Partido Nacional Juan Orlando Hernández, reconociendo su triunfo. Si se tratara de gobiernos como los de Guatemala y Colombia, reconocidos como gobiernos abiertamente derechistas, no nos extrañaría este tipo de saludos, pero se trata de Daniel Ortega quien históricamente se ha puesto un ropaje de izquierda y por eso, para muchos es extraño que este personaje haya corrido a reconocer a JOH. 

Trataremos de abordar algunos puntos en las políticas del FSLN y del “izquierdista” Ortega para dejar claro que no se diferencia en nada de un gobierno de derecha.  Para empezar veamos una de las políticas económicas del gobierno nicaragüense en palabras del presidente del Banco Central: “Los buenos resultados económicos indican que el país no necesita de asistencia financiera especial por parte del FMI, en el marco de un programa, porque no existen desequilibrios financieros, en otras palabras puedo decir con orgullo, que Nicaragua se ha graduado en los programas de este organismo”. Un gobierno que sale orgulloso a celebrar su graduación del principal organismo Internacional no puede considerarse un gobierno de izquierda ya que dicha graduación ha sido acosta del hambre y miseria del pueblo nicaragüense, por otro lado, Ortega ha dado concesiones a grandes empresas privadas transnacionales para expandir el monocultivo.  
                    
Otro ejemplo de las políticas del gobierno Nicaragüense se encuentra en la Ley 840 del Canal interoceánico impulsada por Ortega. Según esta ley las empresas extranjeras que controlen el territorio nicaragüense estarán exentas de la legislación nacional; no habrá autoridades administrativas, judiciales, aduaneras, fiscales, policiales o militares regidas por la constitución nicaragüense, constituyéndose en un verdadero Estado extranjero dentro del Estado de Nicaragua. De esa manera, los nicaragüenses, en esa zona determinada por la empresa pierden sus derechos constitucionales (políticos, económicos, sociales, laborales y de cualquier otra índole), algo muy similar a las mal llamadas “Ciudades Modelo” impulsada por el gobierno de Lobo Sosa en nuestro país. 

Por falta de espacio aquí sólo estamos analizando dos políticas del gobierno orteguista que dejan claro cuál es su tendencia de gobierno de derecha. Por eso no nos sorprende para nada la rapidez con la que saludó y legitimó el gobierno surgido del fraude electoral que favoreció a Juan Orlando Hernández, dando “la espalda” a LIBRE, pues detrás de la careta revolucionaria el gobierno Nicaragüense es un gobierno que mantiene las relaciones de producción capitalistas y profundiza las medidas económicas neoliberales al igual que el gobierno nacionalista en Honduras. Lo que si nos sorprende es que la dirección del partido LIBRE no haya cuestionado esta postura de Ortega, contribuyendo de esta manera a que miles de jóvenes sigan confundidos creyendo que Ortega es revolucionario cuando en verdad es un títere del FMI como lo es Mauricio Fúnez en El Salvador bajo el gobierno del FMLN.