jueves, 30 de enero de 2014

La izquierda de LIBRE giró a la derecha

Por: José Kanes


El debate de la participación de la izquierda en el proceso electoral tuvo un argumento equivocado: “al poder sólo llegaremos por medio de las armas o a través de las elecciones” dicha maniobra discursiva es incorrecta porque pone en blanco y negro un planteamiento que tiene otras posibilidades de análisis, para el caso, dar la pelea electoral no implica necesariamente abandonar la lucha popular.


La política electoral del “melismo” del cual hacen parte varias organizaciones de izquierda, como La Tendencia Revolucionaria, Los Necios, Nueva Democracia, Los Rojos, el Partido Comunista de Honduras (PCH), entre otras, es parte de un plan para desviar el ascenso revolucionario, en ese sentido es una traición a las masas.

Pusieron la carreta por delante de los bueyes


Lo que las masas vieron fue una izquierda acomodada, servil, sin principios revolucionarios, renegando del método de la movilización, obediente a órdenes del caudillo y su cúpula, agitando un programa reformista burgués, haciendo ver a Manuel Zelaya y Xiomara Castro como revolucionarios, al menos más que ellos, solo para no perder su lugar en la foto o una posible chamba. En síntesis, la izquierda está desdibujada y responde al oportunismo más patético, por ello es tan responsable como Mel de la derrota de la resistencia en las calles y su derrota en las urnas, podemos decir sin temor a equívocos que Mel, el gran organizador de derrotas, también necesitaba de ayudantes y los encontró en las organizaciones reformistas-estalinistas, en los intelectuales “progresistas” y burócratas sindicales.

Ese es el resultado de poner la carreta por delante de los bueyes, es decir, anteponer una línea política sin importar el programa, la experiencia acumulada en la lucha y los objetivos estratégicos de la revolución hondureña. Lo que estas “direcciones” han demostrado es que no están por el socialismo y que no son confiables, porque no tienen claridad estratégica ni el carácter para defender sus posiciones ante la burguesía y ante los trabajadores. Su baja estatura política queda en evidencia y las masas tomaron nota.

Ante la crisis de dirección construyamos un sindicalismo independiente y un partido revolucionario de la clase trabajadora.


¿Cuán fortalecida quedó la izquierda de este proceso?, ¿Cuáles son las repercusiones en el movimiento popular? Desde las elecciones internas del partido LIBRE los Liberales en resistencia se impusieron y aunque hubo impugnaciones y reclamos, la voluntad burguesa del caudillo se impuso. Esa humillación no fue suficiente para que dichas organizaciones de izquierda recuperaran su “identidad política” y sacaran a las bases del engaño, su política fue conformarse con las migajas.

De allí en adelante las figuras del movimiento popular hicieron parte del matrimonio empresarios-trabajadores, dejando una terrible confusión y un mal ejemplo en la base de LIBRE y la más alta traición en los sectores en lucha, como los campesinos, los indígenas, maestros, estudiantes, mujeres, etc. Si las consecuencias de estos errores los pagaran las organizaciones o sus dirigentes, el tema no tendría mayor importancia, pero en la lucha de clases cada error de las direcciones es pagado con décadas de miseria de los trabajadores, de cientos de mártires y profundas decepciones de las masas.


Las bases pasan factura a las direcciones incompetentes y traidoras porque siempre habrá luchas y en cada momento sabremos quién es quién. Es por esta razón que desde el Partido Socialista de los Trabajadores invitamos a todas las clases explotadas a construir una nueva dirección popular empezando por el FNRP, los sindicatos, el magisterio, pero sobre todo, llamamos a construir el partido de la clase trabajadora, ampliamente democrático, internacionalista, con un programa socialista, por la movilización de las masas y con independencia política de cualquier aparato burgués.