jueves, 13 de febrero de 2014

El régimen se ha fortalecido por falta de oposición

Por Ingrid Alfaro

El país ha sufrido serías y profundas transformaciones en estos últimos cuatro años, sobre todo en educación, seguridad, recursos naturales, derechos laborales por mencionar algunos.
Estamos ante un fortalecimiento de la institucionalidad burguesa que durante el período de gobierno de Porfirio Lobo Sosa centró todo su poder en el Congreso Nacional y en la figura política de Juan Orlando Hernández.


Empecemos por hablar de la Ley de Plan de Nación y Visión de País aprobado en la última legislatura del período 2006-2010 y que quedó en manos de Lobo-Sosa después de la toma de posesión de enero de 2010, dicha ley contempla una visión del país para los próximos 28 años, según los legisladores el objetivo de esta ley es la participación ciudadana con poder de decisión, pero no es más que el lanzamiento oficial de la reducción del gasto público por parte del Estado. El ejemplo más claro es en educación donde la ley establece que en los próximos años el 40% del gasto educativo debe estar en manos de las municipalidades,  como resultado de esto se aprueba la Ley Fundamental de Educación que implica la descentralización de las instituciones educativas. Por otro lado, está pendiente para ser aprobada por el gobierno de Juan Orlando Hernández La Ley de Educación Superior que concede autonomía a las universidades privadas y les permite gozar del presupuesto estatal.

No bastando con la privatización de los servicios públicos, esta burguesía también pone en venta al país con las llamadas Zonas de Empleo y Desarrollo Económico mejor conocidas como “Ciudades Modelo” y por otro lado, saquea los recursos naturales y bienes culturales como la entrega de ríos y territorio ancestral para la construcción de represas hidroeléctricas. La ley de Minería también es un atentado a la soberanía del país ya que permite la concesión a otros Estados. Agreguemos a todo lo anterior que nunca ningún gobierno había agudizado tanto la deuda salarial, basta ver el caso del magisterio al que no solo le incumplen con el pago de su salario sino que también modifican la ley de INPREMA que ya había sido saqueada por el gobierno de facto en 2009. Aprueban la Ley de Empleo por hora, que es una de las mayores burlas a lo que representa lo conquistado por los trabajadores no solo en Honduras sino en el mundo entero.

Los paquetazos estaban a la orden del día pero el que se lleva la corona es el paquetazo fiscal con que Lobo-Sosa despide su gobierno, nos referimos a la “Ley de Ordenamiento de las Finanzas Públicas, Control de las Exoneraciones y Medidas Anti evasión”, con el objetivo de aumentar ingresos al estado y se calcula un ahorro en gasto público de 16 millones de lempiras. Algunas de las nuevas medidas fiscales implican aumento al ISV de un 12% al 15%, derogación de exoneraciones a la importación de mercancías, aumento al impuesto de la importación de combustibles, amplia la base del Impuesto sobre la Renta, reduce el subsidio de la electricidad, entre otras. (Ver manifiesto del PST a la clase trabajadora hondureña que aparece en este mismo número de “El Trabajador”).

Bajo el pretexto de garantizar seguridad para la ciudadanía se da vida a “la Policía Militar de Orden Público” ya antes se había recurrido bajo ese mismo pretexto a la militarización de la sociedad, la “Ley de Escuchas” que permite el espionaje sin orden judicial, la “Ley Anti terrorista” que criminaliza la protesta social, creación de Fuerzas Especiales Tigres, como indicativo de un fortalecimiento de las fuerzas represivas del estado con el objetivo de reprimir cualquier alzamiento de protestas populares contra las nuevas medidas adaptadas por el régimen democrático burgués.

En este punto nos deberíamos de pregunta ¿Cómo es posible que todo esto pasara sin ninguna oposición? La burguesía siempre va a buscar concentrar mayor poder, esto explica por qué este gobierno se dedicó a intervenir, reprimir y destruir al movimiento popular, los ejemplos más claros son el magisterio, sindicatos como el SITRAUNAH, SITRAIHNFA, SITRAENP, la represión en el Bajo Aguán y Pueblos Originarios, entre otros.

Toda aquella fuerza popular que nació en contra del golpe de Estado de 2009 capaz de movilizar a centenares en la lucha organizada en las calles fue engañada y traicionada mediante acuerdos y pacto a espaldas de las bases como el acuerdo de Guaymuras y Cartagenas de Indias que desvió el proceso de movilización en las calles hacia el proceso electoral donde los trabajadores nunca hemos conquistado nada, consecuencia de ellos es un movimiento popular totalmente desarticulado que fue incapaz de hacerle frente al pasado fraude electoral; por tal razón es necesario refundar el FNRP bajo formas democráticas de participación y conducción, esto permitirá discutir ampliamente y sin maniobras un plan de lucha que movilice al pueblo y debilite a este régimen que se ha fortalecido por falta de oposición.