domingo, 23 de febrero de 2014

La Asamblea del FNRP reflejó las miserias de su dirigencia


Comité Central del Partido Socialista de los Trabajadores


Instalada el 18 de enero en la ciudad de Comayagua, la Asamblea Nacional del FNRP en el “Por la rescate de la dignidad nacional ¡El Pueblo no se Rinde!”, ha revelado las miserias de la actual conducción del FNRP y fundamenta porque es necesario cambiarla por una dirección revolucionaria.
 


 


Contexto de la asamblea


La asamblea en mención se ubica en un momento crítico en la historia nacional, precisamente en el cierre de un periodo y a las puertas de otro que esta por abrirse.

Un primer periodo de luchas populares comenzó con el Golpe de Estado de 2009 hasta mayo de 2011, caracterizado por un proceso de movilizaciones populares contra los sucesivos regímenes dictatoriales de Micheletti y Porfirio Lobo Sosa, bajo la consigna de echar abajo la dictadura y promover la convocatoria de una Asamblea Constituyente.

Posteriormente, el Acuerdo de Cartagena suscrito en mayo de 2011 por el Coordinador del FNRP, Manuel Zelaya, junto al gobernante Lobo Sosa, abrió un nuevo periodo caracterizado por el giro de la cúpula de la Resistencia hacia el proceso electoral de noviembre 2013, al cual apostó ciegamente, vendiéndole la idea a sus bases que para triunfar en las urnas era necesario abandonar cualquier otra forma de lucha.
La lucha de calle fue sustituida por los mítines electorales y la represión brutal fue respondida con la consigna “los vengaremos en las urnas”; se le hizo creer al pueblo en Resistencia que el triunfo era seguro, que no nos preocupáramos por los golpes que el gobierno nos daba y que ni un fraude electoral nos detendría.

Ese discurso triunfalista tropezó en la realidad con la imposición fraudulenta de Juan Orlando Hernández, en las elecciones generales de 2013. Pero el costo de haber abandonado la lucha a lo largo de tres años fue enorme: en ese periodo el gobierno derribó conquistas económicas y sociales
que el pueblo había logrado en los últimos 50 años y le permitió la entrega del país a las transnacionales. Lo peor de todo es que la cúpula del Partido LIBRE y del FNRP no fueron capaces de defender el triunfo en las urnas, sino que se llamaron a silencio y a la desmovilización, permitiendo que el régimen juanorlandista consolidara su imposición fraudulenta y que haya adelantado, aun antes de tomar posesión, una batería de decretos legislativos contra la población, uno de los cuales es el paquetazo.

En ese sentido, estamos en un punto en que es necesario cobrar cuentas a la dirigencia del FNRP, necesitamos que expliquen por qué permitieron todo eso, hasta ahora han sido incapaces de dar una respuesta coherente y es por ello que el PST plantea la necesidad de construir de forma democrática una nueva conducción de la Resistencia con la activa participación de las bases. Muchos dirigentes de base del Frente lo sintieron así a nivel nacional y el momento privilegiado para hacer esa revisión y relanzar la lucha popular contra el régimen de JOH era precisamente la Asamblea del FNRP del 18 de enero recién pasado. Pero ¿Qué sucedió en esa Asamblea?


Una “asamblea” amañada


Las “asambleas” del FNRP tradicionalmente se han caracterizado por un manejo antidemocrático y sectario, que burla la voluntad de las bases; la del 18 de enero no fue la excepción. La manipulación inició desde la asignación de credenciales. La Comisión de Comunicaciones, como es su costumbre,
controló la asignación de credenciales centralizándolas y manipulándolas de tal forma que quedara garantizada una mayoría de municipios, departamentos y organizaciones afines a sus lineamientos para tener una mayoría mecánica aplastante con la cual imponerse a la oposición. Por otro lado, teniendo el control de la emisión de credenciales, la cúpula del FNRP creó una serie de grupos fantasmas para “inflar” la “asamblea” con delegados afines a sus posiciones, que tenían la misión de funcionar como una barra “mancha brava” para impedir que se escuchara a quienes disentían de las posiciones oficiales y garantizar la aprobación de sus propuestas.

La agenda fue publicada pocos días antes de la “asamblea” y las credenciales fueron entregadas el mismo día del evento, no antes como se hizo en anteriores.

La agenda discutida fue la siguiente:
1. Conocer y ratificar el permiso del coordinador Manuel Zelaya Rosales como coordinador del Frente Nacional de Resistencia Popular.
2. Análisis estructural y coyuntural de la situación del país. y posicionamiento del FNRP.
3. Posicionamiento del FNRP ante el fraude electoral y no reconocimiento de JOH. y movilización
4. Lineamientos de evaluación del FNRP en todos los niveles.
5. Revitalizar la lucha social y elaborar un plan estratégico de lucha.
6. Lineamientos para la elaboración de la normativa interna reglamento del FNRP
7. Relación con FNRP- Libre
8. Convocatoria a la asamblea intermedia

Una vez iniciada la reunión, la principal característica fue que se impuso la mayoría mecánica oficialista en todos los puntos de la agenda. Los puntos fueron desarrollados a “matacaballo”, dando poca oportunidad para que se presentaran puntos discordantes a las propuestas oficiales, especialmente en el punto más caliente de todos: el de la reestructuración de la cúpula del FNRP.

En este punto, el Coordinador General del FNRP informó que había decidido retirarse del FNRP para hacerse cargo del Partido LIBRE, pero que dejaba el cargo a una dirección colectiva dirigida por Juan Barahona, el actual Sub coordinador del Frente. Esto fue aprobado sin someter a discusión el punto. Luego, el dirigente Carlos H Reyes leyó una moción en la que se proponía que en lugar del cargo de Coordinador General, se nombrara un Comité Ejecutivo de 11 miembros elegidos en las regiones, el cual dirigiría provisionalmente el Frente mientras se conforma una nueva Coordinación Nacional en una próxima “asamblea nacional”.

Ese Comité Ejecutivo provisional sería elegido de entre los 40 miembros de la actual Coordinación Nacional.

Esta propuesta fue objetada por una contra moción presentada por nuestro partido, el PST, pues propusimos que estábamos de acuerdo con la dirección colectiva pero que fuera integrada por dirigentes que no sean miembros de la actual Coordinación Nacional, porque no nos merecen ninguna confianza para dirigir el proceso de cambio, ya que pueden manipularlo, y porque han demostrado que no tienen interés en movilizar al pueblo para la lucha. La reacción dela “barra” oficialista fue hacer el ruido suficiente para que la contra propuesta del PST no se escuchara, sin que la mesa interviniera para poner orden. La contra moción fue ignorada y se aprobó la moción presentada por el oficialismo, con el agravante de que se reestableció en una modificación posterior el cargo de Coordinador y Sub Coordinador General, quedando prácticamente en lo mismo que antes.

Después de aprobada la moción mencionada, se continuó discutiendo el punto, pero la “barra” interrumpía cada vez que escuchaba un punto de vista disidente. La mayoría de las intervenciones posteriores en ese punto fueron muy críticas pero de poco sirvieron ya que lo fundamental ya había sido aprobado. Los subsiguientes temas de la agenda se desarrollaron con más tranquilidad, ya que estaba asegura-do el tema de mayor interés para la cúpula oficialista, que era asegurar su continuidad en los cargos directivos. En los subsiguientes tópicos de la agenda, la dinámica se repitió: el oficialismo llevaba informes y propuestas que tuvieron poco tiempo de discusión; por ejemplo, los puntos 3,4 Y 5fueron fusionados en un solo punto, limitando las posibilidades de presentar puntos de vista divergentes. De hecho la conducta de la barra intimidó a otros participantes que no pudieron exponer opiniones divergentes. Eso empobreció los de-bates que se tornaron aburridos y desestimulantes.

Llama la atención que se aprobaron dos resoluciones contradictorias, por un lado,en el tema electoral se aprobó una moción de la mesa directiva para desconocer la legitimidad del futuro régimen de Juan Orlando Hernández por ser producto de un fraude electoral; pero en otro punto de la agenda, se aprobó una moción para hacer una gran manifestación nacional el día de la toma de posesión de JOH (27 de enero), no para hacer protestas, sino (Léase bien) para acompañar a los 37 diputados y diputa-das electos de LIBRE hacia el acto de toma de posesión de JOH en el Estadio Nacional,es decir, para sumarse a la sesión del Congreso que le impondrá la banda presidencial al mismo gobernante que en la anterior resolución decidieron desconocer su legitimidad.

Cabe señalar que en este punto de la agenda, la delegada de nuestro partido propuso que la jornada del 27 fuera hecha con un Paro Cívico Nacional ejecutado en todo el país y no una manifestación que no tiene ningún impacto, sin que se le diera el trámite respectivo a esta moción; por otro lado, se le negó la palabra a otro joven de nuestro partido, que pretendía cuestionar la contradicción de desconocer al gobierno y luego avalar con su presencia la toma de posesión del mismo.

En conclusión, la cúpula del FNRP desarrolló una “asamblea” de trámite para asegurar su perpetuación como dirigentes de esta organización y aprobar resoluciones demagógicas con las cuales se integraran al régimen político desde el Congreso. No se aprobó ninguna resolución de lucha popular, ni siquiera una condena al paquetazo económico. Por lo anterior, es clara la necesidad del cambio de la conducción oficialista por una conducción revolucionaria en el FNRP, pues de lo contrario solo nos quedará un largo camino de derrotas por cuatro años más.