lunes, 10 de febrero de 2014

Las reformas a la ley de INPREMA destruyen las organizaciones magisteriales

¡Urge un Consejo Consultivo de la FOMH!

Se necesita cambiar la dirigencia magisterial y colocar al frente de las mismas a compañeros y compañeras plenamente comprometidos con las bases

 
Por Pedro Salinas

El Congreso Nacional aprobó recientemente reformas a la Ley del INPREMA que causan una profunda reestructuración al sistema de administración de recursos que los maestros aportan a esa institución y a los colegios magisteriales.


Estas reformas tomaron por sorpresa a la dirigencia magisterial, quien se mantuvo concentrada en sus congresos de fin de año; apenas un reducido grupo de maestros tuvieron el reflejo de rechazarlas.

Las reformas a la Ley del INPREMA clausuran los beneficios económicos al que los maestros tienen derecho luego de una vida consagrada al ejercicio docente y arrastran a las organizaciones magisteriales a la ruina económica y posterior extinción.

Estas enmiendas plantean una cuota de cotización a los colegios de L.250, de los cuales L. 49.63 se quedan como único recaudo de las organizaciones magisteriales y el resto pasa a las arcas del INPREMA, fijando un techo de ingresos anual por colegio magisterial no mayor de 7 millones de lempiras; prohíbe que las organizaciones magisteriales contraten seguros de vida, médico, gastos fúnebres y de cualquier tipo, orientados a favorecer a sus agremiados y faculta al Inprema a contratar instituciones bancarias y otras instituciones de crédito privado para administrar los ser-vicios de préstamos personales e hipotecarios entre otros.

Empecinados en acabar con las organizaciones magisteriales, el gobierno y la empresa privada, orillados por la profunda crisis económica que ellos mismos han generado, flotan sus manos y se aventuran a saquear los recursos económicos que los maestros han depositado en el Inprema.

El magisterio nacional, en el pasado valiente enemigo del régimen y columna vertebral del movimiento de resistencia popular, observa como todos sus derechos y conquistas, uno a uno, han venido desmoronándose desde el golpe de Estado a la fecha.

La crisis de nuestro gremio, hoy tan profunda, sólo puede subsanarse con la reorganización y la movilización permanente del magisterio nacional. Para ello, es urgente cambiar la dirigencia magisterial y colocar al frente de las mismas a compañeros y compañeras plenamente comprometidos con las bases; es preciso reconocer que el actual modelo sindical fracasó y que en respuesta a ello debemos crear un modelo sindical más obrero y democrático, libre de vicios burocráticos; debemos emprender un estudio a profundidad de todo el proyecto de contrarreforma educativa que el gobierno lleva a cabo por consejo de los organismos financieros internacionales y preparar una estrategia de lucha para recuperar lo perdido.


Es urgente reunir a la dirigencia nacional en un Consejo Consultivo de carácter nacional para valorar cómo ha reaccionado la base en todo el país; necesitamos determinar con precisión el impacto financiero y gremial de esta reforma; necesitamos valorar el escenario y las posibilidades que tenemos en la nueva composición política del Congreso Nacional; necesitamos valorar el espacio legal, pero sobre todo, necesitamos convencer a la base que la desaparición de sus organizaciones es lo peor que nos puede pasar y eso no se puede permitir sin que le brindemos al magisterio un espacio inteligente para la lucha; pero para ello necesitamos pensar y construir desde ahora, en febrero será demasiado tarde, cuando venga febrero la FOMH ya tiene que tener una estrategia fina en todos los terrenos, el consultivo tiene que ser ya, lo más pronto posible; cada día que pasa es una pérdida irreparable de tiempo; aquí nos estamos jugando la vida: o desaparecemos o sobrevivimos, he ahí el dilema.