viernes, 9 de mayo de 2014

Bajo Aguan: Sangre y Resistencia

Por: Alejandra Paz

Para liberar la tierra los campesinos necesitan unificarse en
todo el país.
El Bajo Aguan, es esa parte del territorio nacional ubicado en el departamento de Colón en el fértil valle del Aguan rodeados por el rio Lean y el que lleva ese mismo nombre, hablamos de grandes extensiones de tierra fértil totalmente aptas para la agricultura y en conflicto desde hace mucho tiempo por la voracidad de los terratenientes y la complicidad de los gobiernos de turno.


El conflicto del sector se origina desde la implementación en el país de la contra-reforma agraria contenida en la Ley de Modernización Agrícola. Dicha Ley permitió que los terratenientes se apropiaron de miles de hectáreas de esas fértiles tierras durante el gobierno nacionalista del señor Callejas (1990-1994), a través de la aprobación e implementación de La Ley de Modernización Agrícola (decreto 31-92).

A partir de esa Ley, se fortalece la agro exportación y se mantienen los grandes latifundios  entre los cuales están unas 5,742.92  hectáreas conocidas como  las tierras del CREM, lugar tristemente célebre porque sirvió como sitio de entrenamiento de la contra revolución nicaragüense en los 80 con el apoyo del gobierno y el ejército hondureño.

Estas tierras fueron recuperadas por el Movimiento Campesino del Aguan (MCA) que da origen a esa masiva concentración de hombres y mujeres que conformaron unas 620 familias que se asentaron en esas tierras provenientes de diversos departamentos como Yoro, Atlántida, Olancho y Colon, constituyéndose en 45 empresas campesinas aglutinadas en la Central Nacional de Trabajadores del Campo (CNTC), AHMUC, ANACH y ACAN, que se organizaron en la comunidad Guadalupe Carney.

Durante el gobierno de Carlos Flores (1998-2002) le entregaron al MCA, las primeras 1.200 hectáreas de tierra con el compromiso que les entregarían después otras 4,300 hectáreas, pero eso no se cumplió; a partir de ahí, aparecieron varios terratenientes y ganaderos con títulos falsos sobre las tierras otorgados por la municipalidad, creando un caos para no dar trámite a la legalización definitiva de las tierras a favor de los campesinos.

Desde ese tiempo, los campesinos vienen siendo víctimas de represión persecución hostigamiento y muerte en el Valle del Aguan; el conflicto recrudece en el año 2009 cuando los terratenientes Miguel Facussé, René Morales y Reinaldo Canales, conocidos usurpadores  de 3000 hectáreas de tierra nacional, inician una brutal e inhumana represión para quedarse con esas tierras.

Estos mismos terratenientes son los que han organizado todo un clima de terror en el Bajo Aguan desde noviembre de 2001, que incluso llevó a la militarización de la zona con el atrincheramiento en Tocoa de un campamento militar que en sus inicios se le llamó operación Xatruch; después, este contingente militar, se convirtió en un escuadrón permanente responsable de atemorizar, perseguir a los campesinos y campesinas  y proteger a los terratenientes.
Continúa la cacería humana por parte del ejército y la policía
al servicio de los terratenientes.

En este conflicto más de una vez se han hecho negociaciones para “poner fin” al problema y en algún momento hubo acuerdos: uno en el 2010 y otro en el 2012 con el MUCA y el MARCA respectivamente. Estos acuerdos han sido incumplidos por los mismos terratenientes al haber negociado tierras que no eran de ellos.

También hubo un acuerdo entre los campesinos del MCA que habitan la “Margen Derecha” con otro sector que habita la “Margen Izquierda”, donde el INA acordó comprarle a Facussé 4,712 hectáreas, por un precio de 326 millones de lempiras, pagados por el Estado a través de Banhprovi a un interés del 6% anual pagadero en 15 años, para entregárselas a los campesinos; por supuesto, esta es una negociación leonina  en contra del pueblo hondureño promovida entre el señor César Ham, como ministro del INA, y los terratenientes que se reparten esas jugosas cantidades de dinero del pueblo.

Los gobiernos de turno han colaborado con los terratenientes para no resolver el problema en favor de los campesinos; por el contrario, desde que se ha iniciado este conflicto desde 2008 a la fecha, se registran más de 90 asesinatos de campesinos, algunos asesinatos evidencian rasgos de sadismo.

Para tener evidencia del clima de violencia generado en el Bajo Aguan se instaló un observatorio de derechos humanos que mantuviera una vigilancia sobre los aspectos relacionados con el respeto y garantía a la vida de hombres, mujeres y niños del Aguan. Eso ha permitido que la cantidad de campesinos mártires de la tierra sea conocido a nivel mundial dada una campaña permanente de solidaridad con este conflicto agrario.

Además de las muertes, hay una criminalización de la lucha agraria y son centenares de campesinos acusados por diferentes delitos pero que reflejan una persecución política por lo que cualquier pretexto es utilizado para perseguir a los compañeros acusándolos de guerrilleros, ladrones de fruta, de daños a la propiedad, de portación ilegal de armas, en fin los acusan de todo para justificar la represión y masacre de campesinos al grado que incluso el abogado José Antonio Trejo, defensor de los campesinos fue asesinado el año pasado y también encarcelado en una oportunidad por hacer su trabajo en defensa de los campesinos.


Entre tanto, el Aguan sigue desangrándose, los campesinos ponen su vida en juego por la sobrevivencia, el conflicto sigue sin resolverse, las tierras están regadas con sangre campesina y eso tarde o temprano dará los frutos esperados por ellos: ver el valle cultivado y en manos de las empresas campesinas, que son los que las hacen producir, para eso es urgente y muy importante la solidaridad con esa lucha.