domingo, 25 de mayo de 2014

Darvin Rodríguez: una gráfica que nos acerca al 54.

Por Allan Núñez.


“Atlas” de Darvin Rodríguez, de la
 serie Personajes de acción.

"A la civilización capitalista no hay que verla en las metrópolis, donde va disfrazada, sino en las colonias, donde se pasea desnuda"
                                               CARLOS MARX.



Creo que pocos pondrían en duda la necesidad actual que afronta la gráfica hondureña de asumir los problemas contemporáneos desde las perspectivas de sus propia tradición plástica, por una parte, y de incorporar de veras –sin el dogmático afán de la copia acrítica ni el procaz oportunismo de la cita de ocasión- las tendencias que brinda el arte universal, por otro lado.
Ambas cosas constituyen procesos complejos de asimilación, contradictorios y francamente difíciles que implican un esfuerzo esencialmente crítico que muy pocos son capaces de asumir. Y, sin lugar a dudas, las circunstancias de nuestro mundo y la coyuntura de miseria y drama social en que el capitalismo nos mantiene hundido, extreman las dificultades de tales procesos a la vez que lo reclaman con urgencia.

Este asunto comprende, por supuesto y en lugar destacado, revisar el estado del dibujo en el país. Se trata tanto de entender y asimilar su desarrollo desde Pablo Zelaya Sierra como de examinar su presencia en la época actual, lo que, a pesar de su aparente obviedad, es una necesidad largamente sentida, insoslayable hoy ante los retadores desafíos que le impone la realidad contemporánea.

En esa labor de reconstrucción histórica del dibujo hondureño, no debe ni puede hacerse a un lado el quehacer artístico de importantes personalidades que, por la extensión y vigor de sus obras y por la ética sacrificial de su acción, ocupan un lugar central en nuestra tradición gráfica, como Felipe Burchard, Ezequiel Padilla Ayestas, Armijo Maltez, Dagoberto Posadas, Xenia Mejía, Nahúm Flores y, más próximo, Darvin Rodríguez.  Conformémonos  por ahora, con estudiar a este último, a la espera de esfuerzos ulteriores más abarcadores.

Recientemente, el artista Darvin Rodríguez afiló el lápiz y dio vida a sus Personajes de acción. Un conjunto expositivo que, entre otras cosas, demuestra el buen estado de salud en que se encuentra el dibujo en el país. La calidad del material presentado dejó a los espectadores admirados y largamente deliberativos. Pero, en último término y elogios aparte, se confirma la creciente madurez artística de Rodríguez. No en vano la amplia atención crítica que esta exposición ha suscitado.

Carga” de Darvin Rodríguez, de la serie
Personajes de acción.
Sin duda, estamos ante la propuesta creativa más sólida de Rodríguez, en el sentido que allí se sedimenta una poética personal del género dibujo, la del comic protesta, vertiente ampliamente cultivada en otros países. Sus comic tienen un sesgo testimonial en que dibujo y argumento se funden en un conjunto de extrema sencillez, aunque trufado de una estética pop, más cercana por su carácter crítico al Equipo Crónica que a Warhol. Dolores es el arquetipo de la mujer oprimida que carga, desde su marginalidad social, todo el drama social; en Atlas Rodríguez reinterpreta el famoso mito de Atlante, para decirnos como el campesino, ya sea por imperiosa necesidad o por castigo divino, sostiene de pie, con la cabeza y las manos el ancho cielo en los confines de la tierra; Carga nos confronta con la evidencia de una realidad incómoda: la del obrero agobiado por el rigor de la explotación, y su contraparte, Descarga, es un homenaje a los obreros que llevaron a cabo la Huelga Bananera de 1954, hoy que se conmemoran 60 años de aquella gesta heroica que transformó al país.

Personajes de acción evidencia que Rodríguez no es de aquellos artistas ajenos a la realidad hondureña, como tampoco lo ha sido durante su carrera artística, y que el dibujo tiene mucho que decir hoy ante los grandes desafíos que afronta el país. Sin duda, esta exposición es un espléndido anticipo a la movilización del 1ero de mayo y una extraordinaria manera de recordar la huelga de 1954. En el Partido Socialista de los Trabajadores nos sentimos profundamente contentos de los logros del artista Rodríguez, no solamente porque se trata de un leal colaborador y amigo, sino por su manera seria y responsable de asumir el dibujo y, a través de él, de denunciar la sociedad capitalista.