lunes, 19 de mayo de 2014

El internacionalismo proletario

El internacionalismo proletario*

 Afiche de los obreros mexicanos en solidaridad a la
Huelga Bananera de 1954.​
Sólo los trabajadores tienen la posibilidad de unir a todo el planeta en un nuevo tipo de sociedad, completamente distinto al actual, que derribe los dos gigantescos obstáculos para iniciar la solución a los grandes problemas de toda la humanidad: la propiedad privada de los medios de producción y las fronteras nacionales que dividen al planeta según intereses de diversas burguesías locales, regionales o mundiales.


El vivir bajo condiciones similares de explotación hace que entre los trabajadores de los diversos países se geste, casi que naturalmente, un sentimiento de solidaridad y necesidad de apoyarse mutuamente. Este sentimiento expresa, por encima de las fronteras, el mismo sentimiento de identidad y solidaridad de clase que puede existir entre los trabajadores de distintas empresas dentro de un mismo país; especialmente cuando un sector está en lucha, defendiéndose de su respectivo patrón. A veces se logran gestar grandes campañas de apoyo y solidaridad internacional; igualmente, se desarrollan las relaciones entre las organizaciones sindicales de unos países con otros, lazos que no sólo son positivos, sino absolutamente necesarios.

Pero el internacionalismo proletario trasciende el apoyo y la solidaridad entre los trabajadores del mundo y parte del reconocimiento de su igualdad de intereses y objetivos. La división del planeta en estados nacionales fue fundamental para que el capitalismo lograra extenderse y dominar todo el planeta. La eliminación consciente de tales estados nacionales, terminando la explotación y dominio de unos sobre otros, terminando con la razón última de las guerras y enfrentamientos que han causado la desgracia de la humanidad durante décadas, sólo puede ser llevada a cabo por el proletariado triunfante en la enorme mayoría de países, uniendo sus fuerzas y conformando una nueva estructura de federación de estados y pueblos que puedan convivir armónica y pacíficamente sobre el planeta. Pero para avanzar por el camino del verdadero internacionalismo, es decisivo contar con una organización política internacional que una los esfuerzos de las organizaciones políticas revolucionarias internacionalistas en los diversos países.


El proletariado mundial se planteó esta tarea hace ya mucho. Al servicio de ella estuvo la Primera Internacional, fundada por Marx y Engels. Posteriormente la II internacional, antes de su traición al apoyar a las burguesías nacionales en los inicios de la I Guerra Mundial. La Tercera Internacional, construida por Lenin y Trotsky al calor de la primera revolución obrera triunfante del mundo, la revolución rusa de 1917, cumplió ese papel hasta cuando fue burocratizada y disuelta por la burocracia encabezada por Stalin. La IV Internacional, fundada por León Trotsky, perseguida implacablemente por el estalinismo mundial —comenzando por el asesinato del mismo Trotsky—, planteó la continuidad de esta tarea. La Liga Internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional, fundada hace 30 años, batalla por la construcción de ese partido para la lucha por el socialismo a nivel mundial.

*Este documento es una versión resumida del artículo de Luís García titulado “¿Relaciones internacionales o internacionalismo proletario?” publicado en http://www.pstcolombia.org el 21 de marzo de 2012.