lunes, 5 de mayo de 2014

El magisterio necesita una rebelión de las bases

Para que el magisterio vuelva a sus mejores tiempos,
necesita  que las bases se revelen contra el gobierno
y la dirigencia
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Por Carlos A. Lanza

Levantarse y andar después de un duro golpe no es fácil pero no levantarse es morir, es alimentar permanentemente la derrota y la deshonra. La idea de renunciar al CAP ha generado una reacción positiva en el magisterio nacional pero nosotros, más que una reacción, necesitamos volver a la vida como lo que fuimos: uno de los  gremios más organizado, combativo y admirado en América Latina.

Las reacciones son momentáneas y pronto vuelven hacia un estado de silencio y quietud, en cambio, vivir, luchar, pensar, organizar son condiciones que rebelan vitalidad y necesidad de transformar la adversidad en esperanza.

Cuando la dirigencia no quiere luchar, la base tiene todo el derecho a rebasarla

Creemos que la transformación concientizadora del magisterio sólo puede construirse desde la base; la dirigencia fracasó y con ella es imposible construir la resistencia magisterial en esta coyuntura, la actual conducción de la FOMH no tienen ninguna incidencia ni respeto en la vanguardia ni en la base. Cuando hemos ido a conversar con los compañeros y compañeras, nos han dicho que no salen a luchar porque no creen en la dirigencia, pero ese argumento hasta ahora sólo le ha servido al régimen y a Escoto; no creer en la dirigencia se ha convertido en un argumento más de la derrota; el problema es cómo convertimos la desconfianza en confianza para que esta vez nuestra actitud crítica hacia la dirigencia se convierta en una salida vital y contundente contra el gobierno; creemos que la respuesta está en que la base adquiera vida propia, que la base se organice en cada escuela, instituto, región o municipio. Necesitamos que el descontento se transforme en estrategia, necesitamos revertir lo negativo en positivo, necesitamos que la base inicie una nueva experiencia con sus propios recursos y su propia inteligencia; hasta ahora hemos creído que la inteligencia es un atributo único de aquellos que dirigen desde arriba pero la realidad ha evidenciado, salvo raras excepciones, torpeza, negligencia e incompetencia.

¡Que la base escuche a la base!


En la base hay compañeros y compañeras geniales, que tienen ideas extraordinarias pero que históricamente han sido marginados, es el momento de que la base escuche a estos compañeros y construya con ellos la resistencia magisterial bajo nuevos paradigmas, uno de los paradigmas esenciales es que no se puede luchar por nuestros derechos sin olvidar que somos educadores, esto significa que toda reivindicación laboral debe hacerse vinculando nuestras exigencias con una práctica educativa sustancial, coherente, propositiva y enmarcada en la defensa de la escuela pública.

La dirigencia intermedia también es culpable


La dirigencia intermedia de la FOMH, tiene una gran responsabilidad en todo lo que está pasando, unas veces porque ha sido cómplice de la negligencia que como veneno viene desde arriba y otras, porque abiertamente se han acomodado al discurso de los directores departamentales, municipales y distritales; estamos obligados a decir que no todos y todas han sido así pero la estructura general de la conducción intermedia de la FOMH esta corroída por el miedo y la comodidad de no hacer nada. La base debería deshacerse de todo aquel dirigente que no le sirva a sus intereses. Aquí nos estamos jugando la vida de nuestras organizaciones, aquí nos estamos jugando la salud, la comida y el futuro de nuestros hijos e hijas. Si  la dirigencia es un freno para luchar entonces lo que queda es auto-convocarnos para luchar.

Por un Consejo Consultivo de la FOMH convocado desde las bases



La auto-convocatoria, significa romper con esta dirigencia para organizar desde la base la resistencia al modelo neoliberal en educación; hemos propuesto en distintos espacios la necesidad de que la dirigencia de la FOMH convoque a un Consejo Consultivo Nacional ampliado para construir una estrategia de resistencia pero no han querido realizarlo, llegó el momento que los mejores dirigentes de base, sean o no directivos de filiales o seccionales, nos reunamos por nuestra cuenta, sin más viáticos que nuestro propio pasaje y nuestra propia “burrita” para discutir cómo levantamos al magisterio. Urge una rebelión desde las bases que modifique la conciencia de un magisterio que esta ganado para la indiferencia y el miedo, solo la base salva a la base.