miércoles, 21 de mayo de 2014

La huelga del 54 y la autonomía universitaria

Por Humberto Fuentes

La autonomía universitaria es el resultado del
ascenso que supuso la Huelga Bananera de 1954.

Los Estudiantes Universitarios de Honduras acuerpamos y calorizamos decididamente, el movimiento huelguístico bananero, porque depositamos nuestra fe en los nobles postulados que enarbolan los compatriotas en huelga, y porque vemos con satisfacción y orgullo que nuestro pueblo por fin a encontrado el camino de la redención.
 (El Universitario, N° 35, 6ª época, 8 de junio de 1954, pp. 3,6.)


La autonomía universitaria pudo aprobarse bajo el gobierno de Juan Manuel Gálvez inmediatamente después de que finalizó la huelga de 1954, pero ésta no se aprobó debido a la ruptura del orden constitucional que llevó a Julio Lozano Díaz al poder; el decreto ya estaba listo, pero la sesión del Congreso que aprobaría el decreto nunca se llevó a cabo.

En ese momento, se postergó la lucha estudiantil por la autonomía universitaria ya que la lucha contra el régimen de facto se convirtió en la tarea de primer orden: no hubo día en la capital sin protesta callejera.

La lucha estudiantil universitaria se hizo sentir desde la oposición al régimen de Tiburcio Carías Andino, quien en 1944 ordenó el cierre eventual de la universidad, y la cárcel y el exilio para muchos de los dirigentes estudiantiles. Su crítica al orden vigente y a los políticos conservadores  adquirió perfiles singulares, de ácido e irreverente humor en la publicación anual de los estudiantes: “El Tornillo Sin Fin”, y en los “Considerandos” que el 11 de junio, día del estudiante, se leían desde el balcón del Paraninfo Universitario, en la Plaza de la Merced.

Las denuncias y manifiestos se dirigían con frecuencia contra las todopoderosas compañías bananeras, que controlaban entonces la política nacional y fue proverbial la solidaridad de los estudiantes universitarios con la huelga de los trabajadores bananeros tal como apuntamos en el epígrafe de este artículo. La participación directa en la huelga se puede apreciar en el siguiente recuento:
El 7 de mayo de 1954 la FEUH, en Asamblea General acordó crear un Comité Universitario Pro Ayuda a los trabajadores bananeros, ese mismo día la junta directiva de la FEUH emite un pronunciamiento expresando su solidaridad con los huelguistas; posteriormente, la FEUH envía a la costa norte una delegación estudiantil que ayudó a redactar en La Lima el borrador de pliego de peticiones presentado por los mineros a la Rosario Mining Company quienes se habían ido a la huelga al calor del movimiento bananero.

Por su acción de solidaridad el gobierno de Gálvez procedió a capturar a dirigentes estudiantiles universitarios pero lejos de acobardarse, la FEUH organizó una manifestación estimada en 72,000 personas pidiendo la libertad de los estudiantes apresados, y se cerraron las distintas facultades el 24 de junio de 1954.

Si Gálvez encontró en los estudiantes universitarios una férrea oposición, el gobierno despótico de Lozano Díaz probó con creces el puño de la rebeldía estudiantil al punto que el ejército de Honduras se vio en la necesidad de derrocar a Lozano Díaz el 21 de octubre de 1956, antes de que las masas inspiradas en la huelga de 1954 radicalizaran la lucha contra este gobierno. Era peligroso para la estrategia de dominación imperialista en la región que se fortaleciera la oposición a Lozano Díaz en un clima caracterizado por un vigoroso movimiento de organización sindical y campesino que inspiraba a su vez a una juventud universitaria temible por su combatividad. Los militares presionados por la coyuntura se vieron obligados a convocar a una Asamblea Nacional Constituyente. Fue esta Asamblea, la que, en elecciones de segundo grado, llevó a la presidencia al doctor Ramón Villeda Morales. Fue, asimismo, la constitución aprobada en diciembre de 1957, la que dejó en firme el decreto 170 que otorgaba la autonomía para la Universidad Nacional cuando la institución llegaba a sus 110 años de existencia.

Pasaron 39 años para que llegara a Honduras el grito de los estudiantes de la universidad de Córdoba, Argentina que en 1918 levantaron la demanda por la autonomía universitaria; esta conquista significó el reconocimiento de la paridad estudiantil, es decir, el reconocimiento del gobierno paritario dentro de los organismos de gobierno de la UNAH: Claustro Pleno, Consejo Universitario y Juntas de Facultad, que se habrían de integrar a futuro, según se consignó en la aprobada Ley Orgánica de la Universidad, de octubre de 1957, con la mitad de representantes de la autoridades-profesionales y la mitad con representantes estudiantiles.

El Presidente de la FEUH figuraba como el par del Rector de la Universidad, así era de poderoso el gobierno estudiantil cuando se respetaba en la universidad la paridad estudiantil. La autonomía no sólo fue paridad en la toma de decisiones, también significó que la universidad se autogobernara en la definición de su política académica, en la definición de sus proyectos de investigación y  proyección cultural.


Hoy, hemos perdido todo esto, y sobre todo se ha olvidado que fue la heroica huelga de 1954 la que inspiró la lucha por la autonomía universitaria y fue el nuevo contexto político surgido de la huelga bananera el que permitió la aprobación del decreto constitucional que otorgó la autonomía a nuestra universidad y fue ese mismo contexto el que también permitió la aprobación de su Ley Orgánica el 15 de octubre de 1957. Por tal razón decimos que necesitamos otro 1954 para recuperar nuestra universidad y convertirla en la casa de la ciencia, la democracia y la solidaridad de clase, tal como fue hasta el día en que los sectores conservadores tomaron el control de la UNAH.