martes, 13 de mayo de 2014

LIBRE o la censura mural

Por Allan Núñez

La tarde del martes 28 de enero, muchos no podían salir del asombro frente a las imágenes que mostraba la televisión: una cuadrilla del partido Libertad y Refundación (LIBRE) borraba las pintas que un día antes, hombres y mujeres de la resistencia, habían escrito como un gesto de disgusto a la toma de posesión de Juan Orlando Hernández.


Acostumbrados como estamos a los diversos mecanismos de censura que el gobierno aplica con el objetivo de acallar a las voces disidentes, llama poderosamente la atención que sean ahora los dirigentes de LIBRE quienes cumplan con esta gestión. Lo que demuestra que la censura no duerme nunca y de vez en cuando reaparece dando sus zarpazos, a veces de donde menos se espera.

Sin embargo, para nosotros el rayo no viajó en cielo sereno. Desde hace mucho tiempo hemos denunciado el carácter conciliador de la cúpula de LIBRE con el gobierno cachureco, advirtiendo que ha sido esencialmente la ausencia de una oposición la que ha fortalecido al régimen y ha llevado al conjunto del movimiento popular a la ruina. Es precisamente esta conducta, la de tranzar permanente con la burguesía y los intereses extranjeros, la que llevó a los dirigentes de LIBRE a cometer tal acto de censura mural.

Es decir, tras el borrado de las pintas, yace un profundo proceso de institucionalización y acomodamiento que el partido LIBRE viene padeciendo en su relación con el régimen; penoso proceso que hoy puede comprobarse en la actitud sumisa de sus diputados en el Congreso Nacional.  


Desde el golpe de Estado de 2009 a la fecha, las principales armas que los gobiernos han utilizado para derribar toda idea contraria al régimen fue un mecanismo de censura en la cultura que se reflejó en persecuciones y muerte a compañeros, medios de comunicación cerrados y una que otra garganta amenazada. Todos estos actos siguen en la absoluta impunidad. Esperamos que la propuesta que nuestro partido está realizando al movimiento popular, la de realizar un gran Paro Cívico Nacional, sea la oportunidad para salir nuevamente a las calles y dejar tras de sí una ciudad manchada e iniciar así la derrota de los enemigos del libre pensamiento, llámese de derecha o de “izquierda”.