jueves, 15 de mayo de 2014

Obreros y campesinos uníos por otro 54

Por: Alejandra Paz.

La democracia obrera posibilitó la alianza entre obreros
y campesinos en 1954.
Hace 60 años los obreros de la costa norte dieron un paso adelante para plantarse frente a las compañías transnacionales bananeras, poniendo un basta al atropello, la explotación la humillación y toda forma de trato degradante.



Ese acontecimiento histórico tan importante para la clase obrera hondureña influyó también en el surgimiento y fortalecimiento de las organizaciones campesinas que a partir del liderazgo destacado de muchos hombres y mujeres durante la gran huelga bananera,  lograron influenciar en las organizaciones campesinas que hasta ese momento desarrollaban sus trabajos en situaciones de total desventaja en relación al latifundio imperante históricamente en el país.

Es hasta octubre de 1961 que surge la primera organización campesina en el sector de la costa norte que logra aglutinar a diferentes sectores y surge precisamente en El Progreso que también fue la cuna del movimiento obrero hondureño.

Esa organización campesina fue iniciada con el nombre de COCEUCA  y es importante destacar entre sus principales dirigentes a Lorenzo Zelaya, Gabriel David y otros reconocidos líderes de la huelga obrera, que  aglutinaron a unos 15,000 campesinos en este sector e iniciaron una masiva movilización y recuperación de tierras el 4 de marzo de 1962, por lo que se proclama hoy en día el 4 de marzo como día del campesino.
 Esa organización posteriormente  pasó a convertirse en la histórica Federación Nacional de Campesinos de Honduras (FENACH) que impulsó la organización y beligerancia de los campesinos, causando malestar en el gobierno encabezado por Villeda Morales y dando inicio a la persecución de los dirigentes. El 30 de abril de 1965 se perpetra la masacre del Jute, aldea de El Progreso, Yoro, cayendo en ese acto de represión y barbarie el dirigente Lorenzo Zelaya junto a un grupo de valientes compañeros; la historia obrera y popular reconoce este hecho como los Mártires del Jute.
Caerán miles de cercas hasta que el campesino
alcance su liberación definitiva.

A partir de la organización de los campesinos, las masacres han sido permanentes, como permanente es la necesidad de luchar por un pedazo de tierra, ya que la estructura agraria en el país continua siendo la misma. Los terratenientes y empresas  transnacionales acaparan las mejores tierras mientras miles de campesinos se debaten entre la vida y la muerte, viviendo en pobreza extrema.

Es en esa dinámica y por no tener más opciones, el pasado 17 de abril del año 2012 miles de campesinos en todo el país se lanzaron a la recuperación masiva  de tierras; esta acción se realizó en conmemoración a los trágicos sucesos del 17 de abril de 1996, cuando en Brasil fueron masacrados 19 campesinos por defender el derecho a la tierra.

De esa manera, centenares de hombres y mujeres han regado el campo con su sangre a manos de los terratenientes protegidos por sus esbirros, la policía y el ejército como viene sucediendo en el  Bajo Aguan, donde un batallón ha sido instalado para hostigar, reprimir y destruir las organizaciones campesinas de aquel sector, llegando a estas alturas a la tenebrosa y triste cifra de más de 96 campesinos y campesinas asesinados aunado al clima permanente de zozobra y de guerra que mantienen en la zona contra los que se atreven a recuperar un pedazo de tierra.

El gobierno y el INA, hasta hoy han sido incapaces de resolver ningún caso de los que el campesinado ha planteado, por el contrario en el 2010, el Congreso Nacional anuló el decreto 18-2008, que permitía la titulación de tierras para los campesinos, aunque reconocen que hay unas trescientas  mil familias campesinas que urgen de un pedazo de tierra.

Las organizaciones campesinas, hoy más que nunca continúan demandando  de este gobierno una respuesta a sus problemas, agregando a esas demandas una mayor participación y reconocimiento a los derechos de las mujeres campesinas que desde siempre han marchado al lado de los compañeros pero en forma invisible por que las leyes han sido totalmente discriminantes, por lo que están exigiendo que se reconozca el derecho de las mujeres a tener igual acceso a la tierra sin persecución ni hostigamiento como fue el caso de la compañera Magdalena Morales.

A 60 años de la huelga del 54, los terratenientes representados por JOH tienen el visto bueno para mantener el sistema de injusticia y corrupción que les niega el derecho de tierra a los campesinos y campesinas; no queda más que seguir EL CAMINO DE MAYO, EL CAMINO DE LA VICTORIA, NECESITAMOS OTRO 54 que unifique las demandas de obreros y campesinos.