sábado, 21 de junio de 2014

LIBRE: ¿pataleo parlamentario o resistencia verdadera?

Repudiamos la represión contra la bancada de LIBRE
y su máximo dirigente, Manuel Zelaya Rosales

Por Humberto Fuentes


“Yo no voy a incendiar este país”

Mel Zelaya

26 de noviembre de 2013, Globo TV, Interpretando la Noticia.

El cierre de esta edición nos sorprendió con un alzamiento popular en los bajos del Congreso Nacional. La bancada de LIBRE indignada por que no se les ha dado la palabra para ejercer su función parlamentaria y más indignada aún porque se les niega representación en el Tribunal Supremo Electoral, propició lo que la prensa oligárquica llamó un “zafarrancho” más, cuando en verdad, se trató de un legítimo acto de protesta parlamentaria.


Todo lo anterior sucedió mientras los diputados cachurecos y liberales se entretenían discutiendo sobre el destino del Colibrí Esmeralda. Ahora resulta que esta oligarquía arrasa bosques  anda preocupada por un colibrí mientras en San Pedro Sula una pandilla descuartiza niños.

Ante la política de marginamiento parlamentario y ante la protesta por una medida de seguridad orientada a registrar a los diputados para que no entren armados al hemiciclo, la bancada de LIBRE llamó a la movilización en los bajos del Congreso Nacional; fue tan sorprendente la acción que las bases del FNRP y LIBRE entraron no sólo al espacio reservado para que el pueblo escuche los debates, también se tomaron el área de los curules. En realidad, esta fue una toma del Congreso Nacional, algo histórico en las luchas populares: por un par de horas, el pueblo se tomó un poder del Estado. La respuesta de Juan Orlando Hernández y Mauricio Oliva, en complicidad con la bancada del Partido Liberal y la tolerancia de UD y la DC, no se hizo esperar. La Policía Militar y los Cobras entraron rompiendo puertas y, bajo la táctica de tierra arrasada, empezaron a “peinar” el hemiciclo, desalojando a los compañeros y compañeras que allí se encontraban, arrastrando bajos sus botas a la diputada Claudia Garmendia y lanzando gas lacrimógeno dentro y fuera del Congreso. Afuera se vivía un clima insurreccional similar al que se vivió en los días más álgidos de la resistencia al golpe de Estado del 28 de junio de 2009.

Para el miércoles 14 de mayo se convocó a un plantón frente al Congreso Nacional donde lo más destacado fue que Mel Zelaya pidió la renuncia de JOH, presidente de la República y Mauricio Oliva, presidente del Congreso Nacional; desde el día martes 13 de mayo, la dirigencia de LIBRE_FNRP también amenazó con tomarse todos los registros nacionales del país y se alertó a los 20, 000 colectivos de LIBRE para lanzarse a la lucha. De repente, aquel clima insurreccional que había ilusionado a mucha gente creyendo que ya estaba participando del levantamiento popular que tanto ha esperado durante cuatro años,  se disipó, desapareció en el momento mismo en que a Zelaya le dieron la palabra para presentar su proyecto de reforma a la ley electoral. Nada cambió, todo siguió igual, LIBRE sigue sin representación y el pueblo trabajador sigue desmovilizado aguantando golpe tras golpe.

En realidad sólo estábamos frente a un pataleo parlamentario de la bancada de LIBRE. Mel Zelaya sigue demostrando el enorme control que tiene sobre la resistencia, sigue siendo el líder indiscutible: convoca cuando le conviene y desconvoca cuando le conviene. Mientras Zelaya trata con guante blanco al régimen, el régimen lo trata con toda su cara represiva, prueba de ello es que él y su esposa fueron agredidos y gaseados por la policía militar, acto que el PST condena una vez más.


No es posible que viniendo de un Primero de Mayo tan masivo y contundente, la dirigencia de LIBRE-FNRP haya desmovilizado nuevamente al pueblo; todo parece diseñado como una burda utilización de la lucha para presionar en el Congreso por la agenda parlamentaria de  LIBRE, sin que esta agenda retorne a las calles para potenciar la lucha contra el régimen.  No se puede seguir actuando de esta manera; necesitamos una verdadera resistencia no un simple pataleo parlamentario. Ahora entendemos con mayor claridad las palabras de Mel Zelaya cuando dijo que no estaba dispuesto a incendiar este país.