lunes, 25 de agosto de 2014

¿A dónde conduce la alianza con Villeda y Nasralla?

La alianza PAC-LIBRE-LIBERAL no es ninguna
salida para la clase trabajadora hondureña
Ha trascendido la noticia de que la dirigencia del Partido LIBRE ha comenzado pláticas para establecer una alianza con el Partido Liberal y con el PAC, supuestamente para hacer una mayoría de “oposición” contra el Partido Nacional en el Congreso Nacional. Incluso algunos de sus voceros hacen cálculos sobre una probable alianza electoral entre LIBRE-Partido Liberal-PAC para las elecciones de 2017.

La noticia ha causado controversia en las filas de la Resistencia, y no es para menos. La necesidad de una oposición real es urgente para detener el brazo criminal del gobierno que está dispuesto a matarnos de hambre y a dejarnos sin país. Una alianza entre los que se oponen de verdad a los dictados del régimen y no entre los que persiguen fines oportunistas, pues de lo contrario la experiencia resultaría en un total fracaso.

“Opositores” que no se oponen al régimen


Las preguntas son obligadas: ¿Desde cuándo el Partido Liberal ha sido un partido de “oposición”? ¿Qué tipo de confianza puede dársele a un partido que junto al Partido Nacional fue co-protagonista del Golpe de Estado de 2009 y ha avalado todos los ataques del régimen contra el pueblo? ¿No fue ese partido el que rechazo la propuesta de LIBRE de elegir una Junta Directiva del Congreso Nacional en manos de la oposición y prefirió darle al Partido Nacional el control absoluto del poder legislativo?

Y en cuanto al PAC ¿no se plegó al cachurequismo para nombrar a Roberto Herrera Cáceres, un peón de JOH, en el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos? ¿No fue la bancada del PAC acusada por uno de sus mismos miembros de obedecer al “tilín tilín” a cambio de apoyar las propuestas del gobierno?

Hasta el momento de escribir estas líneas, el mismo Partido Liberal ha definido que su interés se reduce a arrancar un porcentaje mayor del presupuesto para las municipalidades liberales, que han sido excluidas por JOH; también demanda que se les tome en cuenta en la asignación de algunas cuotas de poder, ya que todo indica que a su aliado natural se le ha pasado la mano en favorecer únicamente a los incondicionales de su grupo político en los negocios de COALIANZA y en los cargos públicos. Sí eso es lo que mueve a la cúpula liberal, lo único que esta pretende es hacer cierta presión política a su aliado estratégico para arrancarle algunas migajas. ¡Y nada más!

Con estos antecedentes ¿podemos decir que estamos frente a una alianza que podrían revertir los duros golpes que el régimen cachureco-liberal ha dado al Pueblo en todos estos años?  Lamentablemente, la respuesta es “NO”.

En el mejor de los casos, los liberales y los del PAC podrán hacer mayoría de votos en el Congreso pero necesitarán mucho más que eso para romper el férreo control que detenta el gobernante, que cuenta con el control total de la directiva del poder legislativo, además del respaldo de sus borregos en la Corte Suprema, el Ministerio Público y el Comisionado de los Derechos Humanos, y una Policía Militar dispuesta a repartir toletazos y balazos contra los que osen desafiar su poder.

Para romper ese control, el Partido Liberal y el PAC tendrían que comprometerse a jugar por fuera del juego parlamentario, sacando sus bases a la calle y enfrentar la represión, como en su momento lo hizo LIBRE cuando hizo una protesta en el Palacio Legislativo y le dieron tremenda paliza. Pero ¿estarán dispuestos a ello Mauricio Villeda y Salvador Nasralla?  Baste recordar que cuando la Policía Militar desalojó a las diputadas y diputados de LIBRE, la bancada liberal aplaudió la represión a la bancada de LIBRE ordenada por Mauricio Oliva, perro de garra de JOH en el Congreso,  mientras que los del PAC se hicieron los disimulados alegando que ellos no acostumbran hacer protestas “violentas”. ¿A dónde se puede llegar con semejantes “aliados”?

Además, es obvio que ni a Mauricio Villeda ni a Salvador Nasralla le interesan los problemas del magisterio, de los campesinos del Aguán o de los trabajadores; no les interesa hacer resistencia a las Ciudades Modelo, a la entrega de nuestros recursos naturales a las transnacionales, etc. ¿Qué trabajador o explotado se sentiría representado por un gobierno de estos dirigentes?

En pocas palabras, es iluso, utópico o ingenuo creer que la cúpula liberal renunciará a su alianza estratégica con su gemelo el Partido Nacional y que el PAC apoyará las demandas históricas del movimiento obrero y popular. Lo más probable es que en cualquier momento esos partidos “volverán al redil” conformándose con las migajas que le arroje el gobernante JOH. 

¿Y qué pasará con las bases del FNRP-LIBRE que sí han dado muestras de batirse en las calles por sus aspiraciones? Como se dice en el argot popular, quedarán “colgadas” y “con los colochos hechos”. Por eso decimos que el pueblo y en particular la clase trabajadora no tienen nada que ganar con una alianza de ese tipo.

Entonces ¿quiénes llevan las de ganar?  Los únicos que pueden beneficiarse de esa alianza son precisamente la cúpula liberal y el liderazgo de Salvador Nasralla. Recordemos que la cúpula liberal ha estado de capa caída desde su mal resultado en las pasadas elecciones y que Nasralla también ha sido cuestionado por sus deslices pro gobiernistas, además que disputa a LIBRE el liderazgo del electorado opositor. Una alianza con estos partidos solo revitalizará la imagen de ambos ante sus bases y ante el electorado, y opacará al FNRP-LIBRE. Revitalizar al Partido Liberal es fortalecer el poder bipartidista tradicional de la oligarquía, y fortalecer al PAC es fortalecer a Nasralla como opción opositora.

La alianza que necesitamos


Aunque de manera incipiente y aislada, la verdadera resistencia a las medidas anti populares y entreguistas del gobierno de JOH no se da en el Congreso sino en la movilización de algunos sectores populares. Hoy día, organizaciones como el Sindicato de Trabajadores de la ENEE, los médicos y enfermeras del IHSS, el sindicato de la DEI, los mineros de El Corpus, los estudiantes universitarios, los campesinos del Aguán, los indígenas de Río Blanco y San Francisco de Opalaca, los garífunas de Colón, las comunidades ambientalistas de Atlántida, o las comunidades anti-mineras y anti-hidroeléctricas, todas desarrollan heroicas luchas en condiciones desventajosas para revertir los ataques del gobierno y las transnacionales.

Sin embargo, su debilidad es el aislamiento y dispersión geográfica en que están, y no contar con un planteamiento unificado ni con la solidaridad de sus hermanos y hermanas de clase.

Los dirigentes del FNRP-LIBRE en lugar de buscar una alianza con ese Partido Liberal, reciclándolo como un partido de “oposición” y de fortalecer el liderazgo de Nasralla, debieran establecer una alianza con el pueblo en lucha. Esa es la alianza que necesitamos y la que esperan quienes enfrentan en los hechos al régimen ¿Cómo hacerla?  Proponemos convocar a un gran Asamblea Nacional a todos las organizaciones populares, para definir un Plan de Lucha Nacional, que lleve a cabo movilizaciones, paros cívicos, incluso preparar una huelga general, contra los ataques del gobierno. Esa alianza popular debe definir su propio programa de demandas de forma unificada, tendentes a resolver los problemas que le afectan.

Si miembros del Partido Liberal y el PAC estuvieran dispuestos a sumarse a las acciones de lucha que emprenda la Alianza Popular, es decir a la oposición real, serán bienvenidos siempre que se subordinen al programa que el pueblo organizado decida.  

NO A ALIANZAS CON VENDEPATRIAS Y OPORTUNISTAS

POR UNA ALIANZA POPULAR QUE DECIDA Y EJECUTE UNA JORNADA DE LUCHA NACIONAL QUE PARE AL GOBIERNO CRIMINAL DE JOH


SOLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO


Partido Socialista de los Trabajadores LIT-CI



Tegucigalpa, M.D.C. 23 agosto de 2014