viernes, 15 de agosto de 2014

La crisis humanitaria de las migraciones, una crisis de las Mujeres Hondureñas

Una migrante centroamericana carga a su niña mientras espera el 
tren de carga que se dirige al norte. Chiapas, México.
Por Kely Núñez

Cada año el país registra porcentajes altos de población inmigrante, sobre todo hacia EE.UU. donde el 52.1% de esa población son mujeres[1], y en general el 80% de inmigrantes en el mundo son mujeres. En Honduras ya son muchas las mujeres que ante el aumento de violencia, impunidad y sobre todo, falta de empleo, buscan la migración como una salida por mejores condiciones de vida.


Últimos datos de migrantes revelan la situación de las mujeres hondureñas


El polémico caso de los más de 15 mil niños y niñas hondureñas que se han reportado en la frontera de EE.UU. forman parte de los más de 52 mil niños y niñas del área centroamericana. Esta denominada “crisis humanitaria” resulta ser el producto de la crisis de la mujer hondureña. Según el Centro de Atención al Migrante (CAMR), desde octubre de 2013 hasta la actualidad se ha capturado unas 39 mil madres migrantes con sus hijos e hijas, muchas de éstas en estado de embarazo.

Por tanto, el alto porcentaje de niños y niñas inmigrantes está vinculado de manera directa a la situación de las mujeres. Muchos de estos niños y niñas expresaron ir en busca de sus madres, que debido a la situación de desempleo y violencia contra la mujer buscan una salida en la migración, prueba de ello es que más de la mitad de remesas en el país proviene del sector femenino. Esto no es extraño en un país como Honduras donde la mayoría de desempleados son mujeres y la principal fuente de ingreso para ellas proviene del trabajo doméstico y del sector maquilero, donde son sumamente explotadas a cambio de salarios miserables. A su retorno a Honduras, el gobierno se limita simplemente a la entrega de una mochila con crayones para los infantes, granos básicos para dos días y 500 lempiras a cada madre.

Violencia y explotación laboral


Lo anterior no es lo más penoso; en el camino muchas de estas mujeres e infantes son víctimas de violencia sexual, tráfico de órganos y explotación laboral de todo tipo, sobre todo la prostitución forzada y la labor doméstica. Últimos datos revelan que el 80% de las niñas que inmigran sin compañía desde Centroamérica sufre de abuso sexual en su paso hacia EEUU[2]. Según informes del Departamento de Estado, personas de Honduras, El Salvador, México y Guatemala están entre las principales víctimas de abuso por trata de personas, el tercer gran negocio ilícito en todo el mundo que mueve más de 32 mil millones de dólares anuales según la OIT y que está considerado por la ONU como parte de la esclavitud moderna.

Ante esta situación, la mayoría de afectados no se atreven a imponer la debida denuncia ante el Ministerio público de Honduras, el cual ha registrado apenas 51 casos, que han quedado sin seguimiento, donde la mayoría permanece en la impunidad, llegando incluso a quienes prefieren retirar la denuncia.

¿Entonces qué hay detrás de la migración de mujeres?


Detrás de las inmigraciones de mujeres hay un factor de suma importancia para el capital y es la plusvalía que el sector mujer representa en países como EEUU. Los niños y mujeres inmigrantes representan mano de obra barata o bien forman parte de esa mano de obra estancada, de ese excedente relativo que está allí a la espera de un trabajo, dispuesta a ocupar los peores puestos laborales, los más irregulares, precarios y marginales, el llamado ejército industrial de reserva. Es así que las mujeres y sobre todo las mujeres inmigrantes suelen tener un nivel de vida más bajo de lo normal en la clase trabajadora, no es de casualidad que la ONU establezca que el 70% de los pobres del mundo son mujeres.

Los Gobiernos de EEUU y Honduras muestran una preocupación hipócrita ante lo acontecido. Para nosotros esto no es más que una doble cara, ya que por un lado se muestran preocupados y alarmados con el problema migratorio y por otro son los principales responsables y promovedores de las migraciones.  El imperialismo insinúa que las migraciones de los países pobres a EE.UU son a causa del aumento de la violencia en la región Centroamericana. Lo que no dicen es que esta  violencia no es más que el reflejo de su política exterior de saqueo y privatizaciones a través de los TLC’s, las zonas francas (en Honduras ZEDE) y el pago de la deuda externa que asciende cada año en los países de la región. Mientras el capital sea el principal beneficiado no les importa desembocar  más miseria, pobreza y hambre que afecta en mayor medida a las mujeres de la clase trabajadora. Por lo tanto urge la ruptura inmediata de los TLC’s y las zonas francas, el no pago a la deuda externa e interna, y la lucha unificada de la región por el cese de las deportaciones de inmigrantes, que los niños y niñas puedan reunirse con sus familias en el extranjero.




[1] INE, Encuesta Permanente de Hogares, Módulo de Moración y Remesas, Mayo 2011.
[2] De acuerdo con organizaciones civiles de EE.UU.