viernes, 26 de septiembre de 2014

Unidad y movilización estudiantil contra las “Normas Académicas”


La movilización estudiantil es la clave para acabar
con las normas académicas.
Por Ovet Córdova

Con el argumento de nivelar a la UNAH con los estándares académicos internacionales, la rectora Julieta Castellanos está tratando de imponer un paquete de medidas llamadas “Normas Académicas”, las cuales comprenden aspectos como el incremento de los índices académicos (60% para conservar la calidad de estudiante y 70% para aprobar asignaturas y egresar), además de la imposición de cobros por servicios universitarios y multas a los estudiantes en caso de reprobaciones. Aunque un sector de estudiantes y docentes respaldan las nuevas medidas, la mayoría del estudiantado la rechaza completamente.


Los verdaderos fines


80 mil jóvenes no han realizado estudios superiores debido al excluyente examen de admisión; con la aprobación de esta nueva normativa 14,500 jóvenes serán expulsados por no contar con un índice de 60%. A nivel mundial, el imperialismo en su actual etapa de crisis económica está imponiendo a los gobiernos recortes en todos los servicios públicos, en América latina hay 21 millones de jóvenes sin poder estudiar ni trabajar (OIT; 2014). De igual manera, en Honduras las oportunidades para la juventud se reducen cada día, el 26% (una cuarta parte de la juventud hondureña) no puede estudiar ni trabajar, de ellos 8 de cada 10 son mujeres (INE; 2013). Hace unas semanas se anunció un recorte de 700 millones de lempiras al sistema de educativo (www.radiohrn.hn; AGO 2014).

Un estudio realizado en la UNAH reflejó que 25 mil estudiantes, es decir el 30%; padecen de desnutrición (www.elheraldo.hn; 2014). Evidentemente, las nuevas medidas “académicas” están orientadas a atacar a los estudiantes que provienen de las familias más pobres. El examen de admisión y las “Normas Académicas” son un macabro acuerdo entre el imperialismo, la burguesía nacional y la burocracia universitaria para escoger qué estratos de las clases sociales pueden realizar estudios superiores.

Movilicémonos contra las “Normas Académicas”


Pero la respuesta del estudiantado no se ha hecho esperar, el movimiento estudiantil en su conjunto debe sentirse moralizado. Julio fue un mes de luchas: una reunión del Concejo Universitario fue suspendida por las protestas, luego de la brutal represión policial y el arresto del estudiante Darío Morán; cuatro centros de la UNAH fueron cerrados por los estudiantes (Tegucigalpa, San Pedro Sula, Comayagua y Danlí); posteriormente nuevas protestas y la toma de la UNAH-vs (por segunda vez) obligó a la burocracia a suavizar su discurso; pasaron de amenazar a los dirigentes con expulsiones y procesos judiciales a decir que “comprendían la preocupación de los estudiantes” y “muchos de ellos trabajan y no se pueden aprobar las Normas de forma abrupta (Presencia Universitaria; 2014)”.

No debemos confiar en las declaraciones disfrazadas de la burocracia. Solo la confianza en nuestras propias capacidades de movilizarnos y de organizar un movimiento estudiantil democrático y orgánicamente sólido nos armará para derrotar las políticas de privatización de los burócratas de la UNAH y del gobierno de Juan Orlando Hernández.

Debemos de avanzar en la construcción de un plan general de lucha que retome las principales demandas del estudiante. No a los cobros y no al 60% que expulsaría a 14,500 estudiantes, No a las “Normas Académicas”.