viernes, 24 de octubre de 2014

¡Por la vida de las mujeres trabajadoras! ¡Las luchas siguen!

Defendamos el derecho de las mujeres a
decidir sobre sus cuerpos

Por Katherin Cruz


Cada 28 de septiembre se conmemora el día que entró en vigencia, en el año 1871 en Brasil, la “Ley del vientre libre”, con la cual se dispuso que todos los hijos e hijas de esclavas nacidos a partir de esa fecha fueran considerados libres. Qué contradictorio resulta pensar que a más de cien años del fin de la esclavitud las mujeres aún siguen luchando por uno de sus derechos más importantes: la autodeterminación sobre sus cuerpos.


En América Latina y el Caribe esta fecha fue escogida para conmemorar el Día por la Despenalización del Aborto, día en el cual se realizan campañas informativas y de incidencia por la legalización del aborto en la región. Es a partir de estas luchas que se han realizado y ampliado los debates en torno al aborto, considerado como un debate de salud pública, derechos humanos de las mujeres, sobre el derecho a una vida sexual plena y libre de violencia, y el derecho a una vida digna. Derechos que son violados y vulnerados a diario, principalmente a las mujeres trabajadoras.

Situación del Aborto en América Latina y Honduras


De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) se calcula que en el mundo se practican aproximadamente 20 millones de abortos de alto riesgo cada año. En América Latina sólo hay 5 países que tienen una legislación que permite el aborto, otros 11 lo permiten en algunos casos y 2 de ellos solamente cuando la vida de la mujer esté en peligro. Mientras tanto en 7 países, incluido Honduras, el aborto está penalizado en todas sus formas. “El 95% de los abortos que se realizan en América Latina y el Caribe son inseguros y aproximadamente 11% de las muertes maternas ocurre como consecuencia de abortos inseguros. Cabe destacar que más de un millón de mujeres y niñas son hospitalizadas cada año para recibir tratamiento por complicaciones que surgen como producto de aborto inseguro[1]

En Honduras, el aborto está penalizado en todas sus formas, incluso cuando la vida de las mujeres está en peligro. De acuerdo al Código Penal las penas de reclusión van de tres a seis años, así como sanciones económicas de entre 15,000 y 30,000 lempiras, tanto para las mujeres que se practique un aborto como para sus colaboradores. Como producto de estas políticas de penalización del aborto y de control del cuerpo de las mujeres, anualmente miles de mujeres pierden su vida como consecuencia de prácticas de abortos en clínicas clandestinas bajo condiciones insalubres e inseguras. El sistema de salud pública registró para el año 2006 más de 9,000 abortos, de ellos no se especifica el tipo de aborto, pero el 22% de ellos corresponden a mujeres entre los 10 a 19 años, mientras que el 78% corresponde a mujeres de 20 a 49 años.

En América Latina, donde el aborto es considerado un crimen en la mayoría de los países, la tasa de aborto, es decir, el número de abortos ocurridos cada mil mujeres, es la más alta del mundo. La penalización del aborto de ninguna manera ha reducido el número de abortos practicados, tampoco ha salvado la vida de ninguna mujer en América Latina, ni en nuestro país.


Las mujeres pobres son las más afectadas


Las mujeres que mueren por abortos insalubres no son de cualquier clase. Son las mujeres de la clase trabajadora las que mueren en las clínicas clandestinas; son estas mujeres que no tuvieron acceso a una educación sexual ni a anticonceptivos y que tampoco tuvieron recursos para pagarse un aborto en condiciones seguras las que fallecen día a día en el país Esto contrasta con las mujeres de la burguesía que tiene los recursos para salir al extranjero a realizárselos en las mejores condiciones. Esto es una injusticia social y una desigualdad que podría ser tratable y prevenible si el Estado brindara recursos institucionales para practicar abortos de manera segura y gratuita.

Defendamos el derecho de las mujeres a decidir


La defensa del derecho al aborto no es un incentivo para que las mujeres se los practiquen. Por el contrario, son las condiciones de pobreza, miseria y opresión al que las mujeres trabajadoras están sometidas diariamente las que terminan empujándolas a practicárselos. El aborto puede ser evitado garantizando una educación sexual para toda la población y con la distribución gratuita y masiva de anticonceptivos, como las Pastillas Anticonceptivas de Emergencia (PAE). Estas últimas prohibidas a partir del Golpe de Estado y que representaron un gran retroceso en materia de derechos sexuales y reproductivos para las mujeres.

Por eso llamamos a los sindicatos, centrales obreras, organizaciones estudiantiles y al movimiento popular en su conjunto, a que luchemos unificadamente por la despenalización del aborto en el país. Esta medida evitará que más mujeres sigan muriendo en las peores condiciones de clandestinidad e insalubridad.

Desde el PST reafirmamos nuestra lucha en defensa del derecho de las mujeres de ejercer la maternidad en el momento que lo deseen. Exigimos el acceso a una educación sexual laica, científica y sin tabús para todas las mujeres, por el derecho de éstas a estar informadas y por su libertad para decidir sobre su vida sexual y reproductiva. Por el aborto legal, seguro y gratuito ¡Despenalización ya!



[1] Véase más en “Día por la despenalización del aborto en América Latina y el Caribe”: http://www.28deseptiembre.org/index.php?option=com_k2&view=item&id=169