miércoles, 21 de enero de 2015

¡No a la Policía Militar, constitucionalizada o no!

A pocos días de finalizar la primera legislatura del actual Congreso Nacional el principal tema de discusión gira en torno a cuál debe ser el estatus jurídico de la Policía Militar y del Orden Público [PMOP]; unos abogan por que tenga rango constitucional y otros alegan que no es necesario porque está adscrita a las Fuerzas Armadas. Pero tanto Juan Orlando (JOH) como los “opositores” coinciden en que la Policía Militar y del Orden Público debe existir porque –dicen-- es “necesaria”, aunque sea “temporalmente”, supuestamente para “combatir la delincuencia”. El Partido Socialista de los Trabajadores considera que esa forma de plantear el debate público esconde una trampa que es necesario desenmascarar, y es que en el fondo, el régimen y también la mal llamada “oposición” quieren hacernos pasar la Policía Militar de cualquier manera.
¿Qué hay en el fondo de la creación de la Policía Militar?
La PMOP es una rama del ejercito integrada por fuerzas elite, creada en 2013 con el pretexto de sustituir “temporalmente” a la Policía Nacional Preventiva, que cayó en total descredito en 2012 por destaparse su escandalosa corrupción y confabulación con el crimen organizado. Utilizando ese pretexto, el gobierno de Porfirio Lobo Sosa, vendió a la población la idea de que la policía seria depurada y que mientras eso sucedía, tenía que crearse un cuerpo especializado que la sustituyera. Pero todo fue un fraude: La depuración policial nunca ocurrió y fue abandonada totalmente por el nuevo gobierno de JOH, quien sin embargo aprobó la Ley de la Policía Militar y del Orden Publico en agosto de 2013.
La PMOP no es el único grupo elite creado por el Congreso Nacional liderado por JOH; dos meses antes, el Congreso Nacional aprobó la creación de la fuerza TIGRES (Tropa de Inteligencia y Grupos de Respuesta Especial de Seguridad) que es un hibrido policial-militar. Ambas fuerzas fueron entrenadas por la Escuela Jungla de Colombia y el 7 Grupo de Fuerzas Especiales de Estados Unidos. Asimismo, otras piezas se han movido en los últimos meses para imponer el control absoluto de la seguridad en manos de los militares; es así que a la cabeza de la Policía Nacional fue nombrado el oficial Félix Villanueva, partidario de la militarización, en sustitución de Ramón Savillon, quien la resistía;  y en la cúpula del Ministerio de Seguridad se ha colocado nada más ni nada menos que a un oficial activo en las FFAA, el General Julián Pacheco. Mientras tanto, se ha marginalizado a la Policía Nacional Preventiva de las labores de seguridad, a tal grado que la policía nacional prácticamente está en proceso de extinción.  
Por tanto, lo que está en juego es la total militarización de la seguridad en Honduras, tal como se ha militarizado muchos otros aspectos de la vida nacional (incluida la niñez en riesgo social mediante el programa “Guardianes de la Patria”). Esto forma parte de la política de Estados Unidos para toda Latinoamérica a fin de expandir su influencia en la región, lo que se evidencia con la existencia de Policía Militar en Brasil, en El Salvador, en Guatemala, etc.
La razón de esta militarización es doble: por un lado, el régimen burgués pretende imponer en los próximos años la más ignominiosa entrega de nuestros recursos naturales, de nuestro territorio, y de nuestra infraestructura estatal, a empresas privadas extranjeras; y por otro lado, el golpe de Estado de 2009 despertó a una amplio segmento de la población al deseo de un cambio profundo en nuestra sociedad, identificado con la Resistencia popular. Frente a esa realidad, el régimen advierte que vienen fuertes convulsiones sociales y que potencialmente puede verse enfrentado a una resistencia potenciada en los últimos años en contra de los salvajes planes capitalistas. Tal realidad lleva al régimen a pretender abolir progresivamente el juego democrático burgués, haciéndose cada vez más autoritario y asegurar su continuidad por varios periodos más  mediante el recurso de la reelección, y al mismo tiempo crear una fuerza de choque militar capaz de sostenerlo en el poder cada vez que el Pueblo ose rebelarse.
En otras palabras, la Policía Militar no fue diseñada para combatir la delincuencia. Contrario a lo anunciado por el gobierno, la criminalidad ha ido en un vertiginoso aumento. Lo muestran las cifras independientes. La Organización Mundial de la Salud, en su último registro apuntó que la criminalidad en el país, contrario a lo que afirma el gobierno, está en un desalmado aumento. La estadística de 2014 cerró en más de 100 muertes por cada 100,000 habitantes y nos volvió a colocar como el país más violento del mundo. Esto casi representa el doble de muertos en comparación con el segundo país más violento a nivel mundial, Venezuela. Es decir, los argumentos públicos para afirmar la existencia de la PMOP se desploman debido a las estadísticas. La Policía Militar ha demostrado ser un completo fracaso para combatir la criminalidad. Sin embargo, la Secretaría de Seguridad del país se hace valer de estadísticas falsas para mentirle al pueblo y decir que la criminalidad está bajando. Anuncian un descenso por el orden del 30% en la criminalidad en el país, cuando todo el Pueblo sabe que  mienten.
Pero no hay que engañarse. La PMOP no fracasó en combatir la criminalidad porque hayan realizado mal su tarea, sino, porque su tarea central no es la de combatir el crimen. Su verdadera misión es defender al Estado burgués y los intereses de los ricos y de los gringos explotadores; y ojo con esto, no solo los intereses de JOH, sino los de la burguesía en general, para seguir imponiendo los  planes neoliberales de miseria y entrega del país. Si bien JOH tiene interés en convertirla en su Guardia Pretoriana” bajo su mando directo, en realidad la PMOP obedece a un mandato mas amplio que es guardar la seguridad del orden de explotación capitalista y eso no tiene nada de progresivo.
La seguridad de la población les vale un comino. Muestra de ello es que desde su reciente creación, los efectivos de la Policía Militar se han visto envueltos en episodios delincuenciales como atentados homicidas, violaciones en masa, robo de millones incautados, represión salvaje a manifestaciones, tortura de niños y trabajadores, entre otras joyas.
Teniendo en cuenta lo anterior, no entendemos de qué manera una Policía Militar creada por lo más asqueroso del golpismo podría tener algún centímetro de positivo, menos que menos, servir en algún sentido de beneficio para la población. Sería un error creer que el deseo de elevar la PMOP a rango constitucional es una política antojadiza y un capricho “personal“ de JOH en esta coyuntura; ésta hace parte de la política burguesa en este período para asegurar los intereses de la clase capitalista.
La política del gobierno y de la “oposición” es la misma
Por esto es que afirmamos que, a pesar de las diferencias en el Congreso Nacional entre un partido y otro, de fondo todos los partidos defienden la misma política, la cual es la de la existencia de una fuerza armada que sostenga en régimen capitalista en el país. Claramente esta es una política oportunista de parte de esos partidos quienes temen encarar las verdaderas discusiones de fondo sobre la existencia de la PMOP para no afectar su caudal electoral en las próximas elecciones. Caso que se vuelve aún más alarmante en el caso de LIBRE por ser un partido que reivindica luchar contra el capitalismo, pero su política va orientada a sostener a la PMOP, gendarme al servicio de la burguesía. Atrás han dejado su lema de “Que los militares regresen a sus cuarteles” pues ahora los apoyan para que militaricen la seguridad pública.
Por eso preguntamos a la cúpula de LIBRE: Cuando la PMOP sea utilizada para asesinar campesinos y luchadores sociales, cuando ésta reprima salvajemente las movilizaciones, cuando la PMOP sea utilizada para encarcelar a la misma militancia de la Resistencia, ¿aceptarán su cuota de responsabilidad? ¿Seguirán sosteniendo su política de apoyar la existencia de la PMOP? Su política de apoyo a la PMOP pone al gobierno en una clara ventaja para repetir la lamentable época en la década de los 80’s. Por eso decimos que no será con estos partidos que haremos una verdadera oposición a la Policía Militar, mucho menos avanzaremos en la eliminación del orden burgués en Honduras.
Además, cómo podríamos confiar en las bancadas de “oposición” cuando anteriormente han votado a favor de las medidas de los cachurecos, como la elección de la Junta Directiva del Congreso [PL], del Presupuesto General del 2015 que recorta fondos a salud y educación [LIBRE] o cambian sus votos por puesto en instituciones estatales como el IAIP [PAC]. Por eso no nos debe sorprender que valiéndose de estos partidos oportunistas, los cachurecos obtengan los 86 votos que necesitan para elevar la PMOP a rango constitucional. Y otra vez regresarán argumentando que esto fue resultado de “diputados que no se centralizaron a la línea”, cuando en verdad lo que refleja es que estos partidos los dirigen burgueses y oportunistas sin principios.
¡Sólo la organización y movilización del pueblo traerá seguridad!
La criminalidad no es producto de la casualidad. Es el resultado de la pobreza en la que se encuentra sumergida nuestra sociedad. No es casual que los países en las más graves crisis económicas y con mayor desigualdad social, sean los que poseen mayores índices de criminalidad. Esto es así porque la criminalidad es un problema del sistema capitalista. La única forma de combatir la criminalidad es dándole mejoras sociales y mejores condiciones de vida para la sociedad. Por eso la solución a la criminalidad no reside en llenar de armas y balas la sociedad, sino, llenarla de personas con pleno empleo, de escuelas, hospitales y demás. Sí las condiciones económicas en nuestra sociedad no fueren tan adversas, sería menos las personas que se ven empujadas a la criminalidad como resultado de la crisis económica. Aquí se cumple la famosa frase de Rosa Luxemburgo “el único camino que le quedan a la sociedad son el socialismo o la barbarie. No hay otros”.

Comité Ejecutivo del  Partido Socialista de los Trabajadores


Tegucigalpa MDC 21 de enero de 2015.