martes, 2 de junio de 2015

Combinemos las antorchas con un paro cívico nacional

Fotografía Cesar Julianh
Por Carlos A. Lanza
“Si la luz de las antorchas no alumbra el camino de un paro cívico nacional, terminaremos en un simple juego de luces artificiales”.
CL

Ha comenzado un sostenido proceso de movilizaciones contra la corrupción el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS). Nos alegra. Tiempo era ya de que la modorra popular fuera sacudida por la protesta popular. Al momento de escribir este artículo se han apuntado con las antorchas Tegucigalpa, Comayagua, La Ceiba, San Pedro Sula, Choluteca, que tuvo como antorcha el sol, Santa Rosa de Copán y de última hora nos informan que Siguatepeque también se suma a esta noble lucha.

Probablemente se sigan sumando más ciudades. Estas movilizaciones se caracterizan hasta ahora por la poca identidad de la gente con sus “banderas políticas”. Parece que la lucha contra la corrupción une a todos: derechista e izquierdistas, resistencias y golpistas. Esta lucha hace olvidar que el “blanquito” que marcha a nuestro lado, hace 6 años se sumó al acto de corrupción institucional más sonado de la últimas décadas: el golpe de Estado a Manuel Zelaya Rosales. Pero pensando que a muchos les produce una enorme en la felicidad analizar este tema de la corrupción por fuera de los enfoques de la lucha de clases, lo dejaré por ahora hasta aquí. Las antorchas son una clásica protesta de clase media pero si éstas sirven para movilizar a un pueblo que fue sometido a una descarada desmovilización porque le prometieron el “paraíso electoral”, entonces bienvenidas sean. Como dice un compañero del Taller Pedagógico, “peor es nada después de tanto tiempo sin salir a las calles”. Lo que nos preocupa es que los antorchazos terminen siendo un “juegos de luces artificiales”, así criticó el pintor expresionista Roault a los artistas impresionistas cuando en medio de la primera guerra mundial, estos seguían pintando con un estilo de “luces resplandecientes” que al final no cuestionaban nada.

Pienso que si las antorchas son un medio que permite la movilización hay que sostenerlas hasta tanto no advirtamos que las estén convirtiendo en acciones de pura catarsis, por esta razón, ya debemos ir pensando en la urgente necesidad de preparar un paro cívico nacional que en principio puede ser de 24 horas. Las antorchas sólo podrán incendiar los interés de la oligarquía si se combinan con un paro cívico, de lo contrario, como dice el artista del pincel Roault, terminaremos con un chispeante juego de luces artificiales que no le va a chamusquear el saco a JOH. Un paro cívico con tomas de carreteras y puentes, así como paros laborales en el sector público contra los despidos (la protesta debe ser general), nos acercará a cambiar la correlación de fuerzas que por ahora no favorece a nuestros intereses estratégicos.

La política del paro cívico combinada con las antorchas nocturnas puede sostener a la clase media en las calles y movilizar al mismo tiempo a los clásicos pero contundentes sectores del movimiento popular, esta es la combinación correcta si queremos derrotar a JOH y sacarlo del poder. La única forma de enjuiciar y castigar a todos los corruptos es parando este país y podemos hacerlo, la resistencia ya lo hizo en las luchas contra el golpe de Estado y lo que fue la Coordinadora Nacional de Resistencia Popular hizo este ejercicio movilizador entre los años 2003 y 2008.
Con el paro cívico los “blanquitos” que están saliendo pegarán el grito al cielo pero estaremos reeducando al pueblo trabajador en la lucha popular, consecuente e insurreccional, esa que no muere cuando se apaga una antorcha porque es un fuego que se lleva por dentro y para siempre.
Desde el Taller Pedagógico “Paulo Freire” invitamos a los docentes a movilizarnos en esta lucha contra la corrupción, nuestro destino como gremio está ligado a la lucha del pueblo.


1 de junio de 2015