jueves, 9 de julio de 2015

DECLARACION POLITICA DEL P.S.T. SOBRE LOS DESAFIOS DEL MOVIMIENTO INDIGNADO

Por el comité central del PST

¡No al diálogo, fuera JOH!
Ha quedado demostrado que el gobierno de JOH fue el autor principal del robo al IHSS, que costo la vida a casi tres mil personas y 7 mil millones de Lempiras en perdidas. Ahora estos ladrones-homicidas y sus compinches convocan a un “dialogo” para hablar sobre como “fortalecer las instituciones de justicia”. ¡Habrase visto! El “dialogo” de JOH no es otra cosa que una astuta estrategia distractora, un show mediático para sobrevivir como gobierno-delincuente porque el Pueblo movilizado lo tiene contra las cuerdas exigiendo su salida. Participar en el “dialogo” de JOH, es prestarse a su sucia maniobra de evadir la justicia.


Como es comprensible, corrieron a “dialogar” todos los sectores que son afines al gobierno, desde ONGs hasta municipalidades cachurecas. Lo inaudito es que sectores de la “oposición” también se muestran interesados en sumarse, y para guardar las apariencias, exigen condiciones. Las centrales obreras ponen como condición que el “dialogo” sea mas “incluyente”, el PAC pide que se invite a los jóvenes de la Oposición Indignada, mientras LIBRE y el Partido Liberal piden que primero se solicite la CICIH y que el dialogo no lo coordine JOH. Pero a ninguno se le ocurre rechazarlo con contundencia y ponerse a la cabeza de la convocatoria a un Paro Nacional para exigir la salida del gobierno. Esto muestra que no apuestan por la lucha popular sino por arreglos políticos “por arriba”, a través de los nefastos pactos políticos que ayudan al sistema a salir de sus crisis.

Hasta ahora la dirigencia de la Oposición Indignada ha tenido el acierto de negarse a participar en el circo montado por el gobierno, por lo cual los felicitamos y los instamos a mantener esa posición. Sin embargo, en aras de la objetividad, muy fraternalmente debemos decir que en otros aspectos han retrocedido.

Observamos que han abandonado de su discurso la exigencia de la renuncia de JOH y se han quedado con la exigencia de la CICIH y el Juicio Político, en sintonía con la posición de Salvador Nasralla y Mel. Dado que pedir que JOH convoque la CICIH es contradictorio con exigir su renuncia, la Oposición Indignada ha escogido no insistir en la renuncia. Esto es incorrecto porque el principal obstáculo para que se haga justicia en el país es el gobierno de JOH y su podrido sistema judicial sobre el que tiene dominio. Además, su salida del poder es lo que quiere el Pueblo en las calles gritando “Fuera JOH”. Aquí hay un retroceso.

El argumento de los compañeros(as) es que la CICIH nos permitiría procesar y echar a JOH, pero ese razonamiento no considera que depositar tanta confianza en la CICIH y en el Juicio Político, al grado de colocarlos en el centro de la exigencia popular, es un arma de doble filo. Veamos: Si se logra la firma de JOH para pedir a Naciones Unidas la CICIH, el actual gobernante seria el único facultado para negociar con la ONU las atribuciones que tendría dicha comisión, y por supuesto solo aceptara las atribuciones que convenga a sus intereses, a no ser que sea suicida. Eso lo validaría como gobernante y le daría una ventaja para evadir la justicia. Por otro lado, el juicio Político es inviable, porque se requiere una mayoría calificada que la oposición no tiene en el Congreso (86 votos para procesar y sustituir al Fiscal General y Adjunto; y 92 votos para enjuiciar y sustituir al Presidente), lo cual llevaría al movimiento a un callejón sin salida.

Ante este inconveniente la Oposición Indignada ha agregado a su planteamiento que la CICIH tenga facultades de judicializar los casos que conozca, o sea que puedan actuar como jueces. Tal propuesta no es una solución aceptable a este problema porque entonces un organismo supra nacional estaría usurpando funciones que corresponden a organismos nacionales, afectando la soberanía nacional, y en ningún país del mundo el intervencionismo ha solucionado nada, como lo muestra el caso de Haití. En ese sentido aquí hay otro retroceso. Nosotros creemos que, una vez echemos del poder a JOH, los hondureños perfectamente podemos organizar un Tribunal de Justicia Popular nacional, con gente proba que abunda entre los millones de indignados(as) y no necesitaríamos de jueces extranjeros.

Mas bien esa propuesta abre la puerta a la intromisión norteamericana. Es sospechoso que Thomas Shanon, Consejero del Departamento de Estado de Estados Unidos, en su reciente visita a El Salvador, recomendó la instalación de la CICIH en toda Centroamérica. ¿Qué pretenderá el imperio con esa recomendación? Asumimos que eso le permitiría ganar una influencia decisiva en los poderes judiciales de los Estados centroamericanos para luego manipularlos a su conveniencia, dado que su gobierno tiene mucha influencia sobre los organismos de Naciones Unidas (es su principal aportante). Eso le daría una prerrogativa a un poder externo que fortalecería el carácter neocolonial del sistema judicial hondureño y en ese sentido la medicina seria peor que la enfermedad. ¿Es que los hondureños no podemos hacerlo por nosotros mismos?

Asumiendo que estamos en un mundo irreal y que todo lo dicho párrafos atrás es superado (la CICIH viene, hace buenas investigaciones y enjuicia a los funcionarios corruptos sin influencia de ningún gobierno extranjero, y estos son sacados del poder mediante Juicios Políticos) ¿Que pasaría? Que esos funcionarios corruptos serán sustituidos por otros del mismo circulo de confianza de la oligarquía, porque mientras el sistema se mantenga a la larga tendremos los mismos resultados. La CICIH puede venir a sacrificar a unos cuantos chivos expiatorios, pero no va a cambiar el sistema y este mas temprano que tarde se adaptara y reproducirá. Para que siga funcionando “bien”, se tendría que prolongar su mandato tantas veces, que Honduras terminara perdiendo su soberanía sobre el Poder Judicial, como esta ocurriendo en Guatemala. ¿Es eso lo que queremos? ¿Un estado oligárquico con una muleta o un Estado de nuevo tipo, popular  y participativo?

Frente a esta contradicción, la solución es cambiar la podrida institucionalidad burguesa, que es el origen del problema, no mediante una CICIH sino mediante una Asamblea Constituyente Originaria, Popular y Participativa que cree una nueva institucionalidad de justicia y un nuevo Estado de derecho que responda a los intereses de las mayorías populares. En ese proceso todos podríamos tener la oportunidad de decidir que tipo de sistema de justicia queremos. Sin embargo, la Oposición Indignada no levanta esta propuesta.

Otro retroceso que vemos es que la Oposición Indignada se ha estancado en no utilizar otro método de lucha que no sean las Marchas de las Antorchas. Consideramos que estas han jugado una función aglutinadora y sensibilizadora muy importante, pero que a estas alturas resultan insuficientes para echar abajo al gobierno y ni siquiera para que ceda en el tema de la CICIH. Es hora de pasar a una forma de lucha superior como es el PARO CIVICO NACIONAL. Sin embargo, la dirigencia de Oposición Indignada se ha negado a ponerse a la cabeza de este método de lucha popular y se desmarca del mismo, como si fuera un delito, cuando es lo único que puede hacernos llegar al objetivo.

También consideramos que la Oposición Indignada debe ampliar, estructurar y democratizar el movimiento. Ampliarlo de manera que permita la incorporación de los sectores populares mas explotados y no solo a la clase media. Esto se lograría si se propiciaran encuentros con organizaciones obreras,  campesinas, indígenas, estudiantiles, de mujeres, a nivel local, regional y nacional, y se les permita incorporar sus demandas al movimiento, para no reducirlo solo al problema de la corrupción. De hecho, la historia muestra que solo la clase trabajadora es capaz de ir hasta el final en el enfrentamiento contra la oligarquía burguesa.

Estructurarlo convocando a la conformación de Mesas de Indignados en todos los rincones del país, y democratizarlo mediante un régimen democrático de Asambleas Locales, Municipales y a una gran Asamblea Nacional del movimiento para dar la oportunidad a las bases populares, que en su mayoría no tienen acceso a internet, para que se expresen y puedan elegir una Coordinación Nacional, definir el Pliego de Demandas y el Plan de Lucha a seguir. 
            
Nuestro partido ha hecho llegar estas propuestas a los dirigentes de la Oposición Indignada mediante una Carta Abierta entregada el 29 de junio recién pasado (publicada en nuestro periódico y en nuestro blog), pero su respuesta fue negativa. Este es un error que deben enmendar porque no tomar en cuenta las bases solo aumenta el riesgo de equivocarse con mas frecuencia y de caer en manos de nuevos caudillos; y lo que menos necesitamos es sustituir un autoritarismo por otro.
            
Conclusión: mientras siga JOH en la Presidencia, cualquier cambio será cosmético y a la larga todo seguirá igual. Por consiguiente, hay que sacar a JOH del gobierno, para que un cambio comience de verdad. Pero un cambio que no comprometa la soberanía popular ante el imperialismo norteamericano y mediante un proceso amplio, democrático y participativo.
           
Finalmente queremos invitar a todo el movimiento popular a participar en los Encuentros Regionales para organizar un PARO CÍVICO NACIONAL para echar a JOH y por la convocatoria de una Asamblea Constituyente, que nuestro Partido esta organizando. El Encuentro de Tegucigalpa por el PARO CÍVICO sera el próximo sábado 11 de julio a la 1 pm en el salón del STIBYS.

NINGUNA CONFIANZA EN EL “DIALOGO” DE JOH, NI A LA INTROMISIÓN  NORTEAMERICANA Y DE NACIONES UNIDAS A TRAVÉS DE LA CICIH.
ORGANICEMOS EL PARO CÍVICO NACIONAL PARA EXIGIR LA RENUNCIA DE JOH Y LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE.
POR UN TRIBUNAL DE JUSTICIA POPULAR QUE ENJUICIE Y CASTIGUE A LOS CORRUPTOSAMPLIACIÓNESTRUCTURACIÓN Y DEMOCRATIZACIÓN DEL MOVIMIENTO INDIGNADO
 Dado en la ciudad de Tegucigalpa, M.D.C  a los nueve días del mes de julio de 2015