lunes, 25 de julio de 2016

Rectoría encapucha los acuerdos

El Movimiento Estudiantil junto con las autoridades en el pre diálogo.


Por Carlos A. Lanza
Dejémonos de cosas: en la UNAH todo mundo anda encapuchado pero unos llevan la capucha por dentro y otros, con mucha honra, llevan la capucha por fuera.

Yo me encapucho a la lucem para que no muera la verdad.

El 20 de julio se firmaron los acuerdos del Pre-dialogo entre las autoridades universitarias y el Movimiento Estudiantil Universitario (MEU). Se avizoraba que en 48 horas los 75 estudiantes judicializados quedarían libres de toda responsabilidad penal; así mismo, los acuerdos establecían que después de la despenalización las mesas mediadoras se sentarían para discutir la forma como sería tratado el tema de las Normas Académicas.

Parecía que la resolución de la crisis universitaria iniciada a finales de mayo llegaba a su fin; nada de eso ha sucedido, las autoridades universitarias en confabulación con el Ministerio Público han creado un ambiente desfavorable para la despenalización; la declaración de uno de los abogados de la rectoría en el sentido de que no había recibido orden de iniciar un proceso de “desistimiento judicial”, retrata de cuerpo entero el cinismo de las autoridades universitarias.

Han pasado cinco días después de la firma del acuerdo y nada se ha resuelto: los muchachos y muchachas siguen con la pistola judicial en la cabeza y el problema de las normas académicas ni siquiera ha empezado a discutirse.

Hace varias semanas escribí que desde el momento en que estas autoridades ordenaron y permitieron que la policía llegara a capturar estudiantes dentro de los predios de la UNAH,  habían quedado descalificadas para dialogar. Sigo sosteniendo esa tesis, pienso que estas autoridades que representan a la rectoría en este proceso de acercamiento son profesionales deformados y enfermos de poder como para sostener un dialogo creíble con los estudiantes. Estas autoridades tienen encapuchada su conciencia y su corazón, se muestran sin capucha en el rostro pero la capucha que llevan por dentro los hace ver como frutos oscuros en una universidad sedienta de luz.

Motivados por una lógica perversa e insana propia de “capos”, estas autoridades piensan la firma de los acuerdos en términos maquiavélicos: todo fue una trampa para continuar desgastando física y psicológicamente a los estudiantes. La trampa funciona así: se crea la ilusión de que un conflicto se va a resolver para después recoger los frutos de la desilusión expresados en confusión, división, desgaste emocional, cansancio físico y desesperanza. Siempre he dicho que esta estrategia de la rectoría para someter al MEU es perversa, no hay un ápice de ética en ella.

Tenemos toda la confianza de que el MEU sabrá sobreponerse a toda esta patraña; así como se percibe perversidad en esa estrategia emanada de la Rectoría, los estudiantes han mostrado hasta ahora lucidez, creatividad y firmeza. La farsa montada por las autoridades universitarias con la firma de ese acuerdo deja una gran lección: la única forma de garantizar el cumplimiento de cualquier acuerdo es la movilización.

A las organizaciones del movimiento popular les digo: ¡qué están esperando! Actúan como si esta universidad sólo fuera de los estudiantes, esta universidad es del pueblo; los estudiantes universitarios están dando una lucha única, original y patriótica nunca vista desde el año 1957 en que se conquistó la autonomía, la solidaridad de comunicados no ajusta para expresar el apoyo concreto que requiere este movimiento.

Mientras tanto, confiamos en el MEU como la expresión más digna de una juventud rebelde que hoy capucha en rostro nos da la luz necesaria para seguir creyendo en que no todo está perdido en este país.

25 de julio de 2016