viernes, 5 de agosto de 2016

TODOS A MOVILIZARNOS CONTRA LA REELECCIÓN

POR UN PLAN DE LUCHA SOSTENIDO HASTA SACAR AL GOBIERNO DE JOH


El Partido Socialista de los Trabajadores (PST), ante el debate actual sobre las iniciativas en el Congreso en torno a la reelección y la movilización programada por el Movimiento Indignado y por el Partido Liberal para el día de hoy 5 de agosto, nos manifestamos en los siguientes términos.

Nos oponemos categóricamente a la reelección porque no es resultado de una decisión soberana del Pueblo, manifestada a través de una consulta popular o una Asamblea Constituyente, sino de un fallo absurdo e ilegal emitido por la Sala de lo Constitucional, impuesta en 2012 por Juan Orlando Hernández, con el cual pretende perpetuarse en el poder para seguir aplicando la estrategia neoliberal contra la clase trabajadora y para entregar nuestros recursos al imperialismo.

Repudiamos la actitud de todos los partidos burgueses de “oposición”, que han favorecido las pretensiones del gobierno: El Partido Liberal con su bancada ha apoyado al Partido Nacional en momentos decisivos para que este mantenga su hegemonía en el poder, como ocurrió en las dos elecciones a la Junta Directiva del Congreso y a la nueva Corte Suprema de Justicia; de igual forma, sus magistrados en la Corte y el TSE continúan guardando silencio cómplice en apoyo solapado a JOH. Por su parte, el Partido Anti Corrupción y el PINU, aunque dicen oponerse al autoritarismo cachureco, desde hace años se han negado a llamar a la movilización del pueblo, y ahora prefieren ir a los cuarteles a pedirle a los militares, que son golpistas y violadores de derechos humanos, que intervengan para “defender la Constitución”, con lo cual la medicina sería peor que la enfermedad. El partido LIBRE ha defendido una ambigua posición que oscila entre declarar de palabra su desacuerdo con la reelección, al mismo tiempo que con su discurso la justifica, y además hace lo necesario en la práctica para que el pueblo no salga a luchar en su contra.

Sostenemos que la reelección no será detenida ni en el Congreso Nacional ni en la Corte Suprema de Justicia, sino en la calle, con la lucha popular organizada. En el Congreso ninguna de las iniciativas de ley presentadas por la llamada “oposición” para que se convoque a un plebiscito, tiene posibilidades reales de ser aprobada en las actuales condiciones, pues se requieren 86 votos para que cualquier solicitud de plebiscito triunfe, y a lo sumo los “opositores” cuentan con 70 votos. Para colmo de colmos, el PL, el PAC y LIBRE presentaron sus proyectos contra la reelección por separado. Estos partidos pretenden darse un baño de popularidad a pocos meses de la campaña electoral interna, pero es previsible que luego abandonaran la lucha justificando que la reelección no se pudo parar.  Por su parte, el Partido Nacional presento una absurda iniciativa de 12 preguntas, con la intención de confundir al Pueblo sobre el tema del plebiscito, propuesta que tampoco tiene los dos tercios de los votos necesarios para su aprobación.

La maniobra consiste en que, al no haber mayoría calificada en el Congreso sobre el plebiscito, el gobierno argumentara que el tema “es cosa juzgada” por la Corte Suprema de justicia y pasara a su reglamentación, vía Tribunal Supremo Electoral o algo similar. Por eso sostenemos que, a estas alturas, solo la lucha popular en las calles con medidas de presión efectivas, puede detener la reelección.

La presión popular para salir a luchar es tan grande, que activistas del Movimiento Indignado han convocado a una manifestación contra la reelección para este viernes 5 de agosto, que sale de la Universidad Pedagógica Nacional en Tegucigalpa; similares manifestaciones han sido convocadas en otras ciudades. La cúpula del Partido Liberal ha convocado a otra marcha el mismo día, que sale de la sede de su Partido, a la que se sumaran el PAC y golpistas del Frente Patriótico de Defensa de la Constitución. La diferencia entre ambas es que la primera (la de los indignados) refleja la auténtica indignación de la juventud popular contra el continuismo de este gobierno, mientras que la del Partido Liberal y demás partidos burgueses, es un esfuerzo para reivindicarse ante su electorado, que los identifica como mandaderos de JOH. Estos últimos, no es que tengan la intención de llevar la lucha a fondo; a la menor oportunidad correrán a “dialogar” con JOH para sacarle alguna concesión política o económica, mediante un pacto, y después dejaran al pueblo “vestido y alborotado”.

Pero, sea cual sea la motivación de sus actores, y sea que persistan en la lucha o no, la movilización del pueblo por una causa justa es un hecho progresivo que abre la puerta a la única forma de solucionar el problema. Por eso, el PST llama al pueblo a asistir a la marcha de los indignados-as porque es la que representa el legítimo interés popular, y si toca que ambas movilizaciones se junten, hoy día y en el futuro inmediato, no hay que temer estar al lado de sectores que en otro momento han sido nuestros enemigos, porque hoy suman a nuestro objetivo de derrotar al gobierno. Tal fue lo que hicimos durante las Marchas de las Antorchas donde hicimos unidad de acción todos y todas en la causa común contra la corrupción. Es más, llamamos a la clase trabajadora a fortalecer la lucha con sus propios métodos, como los paros y huelgas.

Contrario a esta necesaria iniciativa, la dirigencia del Partido LIBRE instruye a su militancia a no asistir a dicha manifestación, alegando que “no marchamos con golpistas”, que la marcha liberal pretende dividir a LIBRE y que no creen en el Partido Liberal porque es el único partido que se niega a aceptar la candidatura única de la oposición. Aparte de sembrar confusión haciendo creer que solo hay una manifestación organizada, los argumentos de este partido son solo malas excusas que pretenden distraer la atención sobre su verdadero motivo, oculto para sus bases, que es el acuerdo de la cúpula de LIBRE y de JOH sobre el tema de la reelección.

La posición colaboracionista de LIBRE con el gobierno cachureco no es nueva. Desde la firma del Acuerdo de Cartagena, su líder histórico ha estado en contubernio con el gobierno para darle estabilidad a cambio de no ser perseguido judicialmente y que le sea permitido ser un respetable político de “oposición”. El movimiento popular pago un alto precio por ese acuerdo. La cúpula de LIBRE-FNRP se quedó de brazos cruzados mientras los gobiernos de Pepe Lobo y Juan Orlando derrotaron al movimiento popular, nos imponían las Ciudades Modelo y destruían nuestras conquistas. Ni siquiera se atrevió a defender en las calles el triunfo de su candidata, Xiomara Castro contra el fraude electoral, lo que permitió que Juan Orlando se consolidara en el poder; y cuando este insinuó su pretensión reeleccionista, Manuel Zelaya fue el único que le hizo el juego, con una posición gallo-gallina que no lograba disimular su propia ambición de postularse.

Siguiendo esa trayectoria, la cúpula de LIBRE ahora llama a no movilizarse unitariamente, y en lugar de eso, hace cosas que no tienen sentido práctico, como las siguientes: 1) ha difundido una iniciativa de doce preguntas, sabiendo que no serán aprobadas, entre las que no incluye preguntar sobre el tema de la reelección; y, 2) presento en el Congreso una iniciativa de Ley para interpretar la Constitución a fin de que, según el, se asegure la inviolabilidad de los artículos que prohíben la reelección, cuando sabe que el Congreso no tiene facultades para interpretar la Constitución y no cuenta con la mayoría necesaria para que sea aprobada. Por otro lado, prepara a su partido para la reelección, dando por derrotada esta lucha, pues planifica hacer en octubre una consulta interna en la que se le daría luz verde a Manuel Zelaya para postularse, “si JOH se postula”.

No es ninguna movilización la que divide a LIBRE: son estas posturas colaboracionistas de su cúpula la que lo divide. Es un mal pretexto acusar a la cúpula liberal de apoyar a JOH para justificar su propia inmovilidad, cuando también la dirigencia de LIBRE hace años lo hace solapadamente. Tampoco es válido pretender que la candidatura única de la “oposición” sea condición para apoyar la movilización contra la reelección, porque ninguna lucha justa puede estar sujeta a los intereses electorales de ningún partido. Por eso, nuestra posición es meridiana: mientras se tenga claro que el objetivo es impedir la reelección, toda movilización que apunte hacia ello y que incorpore al Pueblo como su principal protagonista, es progresiva y la apoyamos, no importa la motivación política de cada quien, porque, como hemos dicho, en la práctica es donde se prueba quien es quien. En el camino quedaran los oportunistas, sectarios, inflitrados y pusilánimes.

Participar en la lucha de calle, no significa que debamos confundirnos con otras fuerzas políticas que no son originarias del Pueblo, sino burguesas incluso golpistas. Nosotros reivindicamos nuestro derecho a ser críticos en todo momento, denunciando a los acompañantes temporales de la calle, para desenmascarar su hipocresía y su demagogia, sin darles ni una onza de crédito alguno.
Pero solo una manifestación no basta. Es necesario un PLAN DE LUCHA SOSTENIDO, que incluya medidas de presión efectivas que golpeen la economía de la burguesía. Un proceso que nos conduzca a una serie de JORNADAS NACIONALES DE PROTESTA CONTRA LA REELECCIÓN, a las cuales se incorpore la clase trabajadora, que incluya manifestaciones, plantones, paros cívicos, y nos conduzca hacia la huelga general.  Para hacerlo posible, llamamos a la dirigencia de LIBRE-FNRP, a la Articulación Berta Cáceres, al Bloque Intersindical, a los movimientos de indignados, a los estudiantes universitarios y de secundaria, y a toda organización popular en general, a deponer intereses particulares y hacernos un solo puño contra el gobierno para impedir su perpetuación en el poder.

Tegucigalpa, M.D.C. 5 de agosto de 2016

PARTIDO SOCIALISTA DE LOS TRABAJADORES (PST) - Liga Internacional de los Trabajadores -Cuarta Internacional (LIT-CI)