lunes, 31 de octubre de 2016

Declaración del PST sobre la privatización de la ENEE

No permitamos ningún abuso, vamos todos a las calles

Los años 80s y 90s marcaron el período de las privatizaciones en Honduras, como parte de las medidas neoliberales impulsadas por el imperialismo norteamericano por medio de los organismos financieros internacionales. El resurgir de la lucha popular a partir de 2001, hizo retroceder el vértigo neoliberal en sectores como el agua, educación, salud y otros. Las luchas evitaron por ejemplo: que el servicio de agua estuviera en manos de las alcaldías para 2008; las luchas estudiantiles y del magisterio se destacaron; los sindicatos del sector salud dificultaron la penetración del capital privado, los indígenas y campesinos fortalecieron la recuperación de tierra y la defensa de los recursos, y como resultado los gobiernos de turno no lograron impulsar plenamente los mandatos de los organismos financieros internacionales.


La oligarquía dio un golpe de timón a partir del golpe de Estado, el imperialismo aprovechó muy bien esa coyuntura para impulsar su proyecto recolonizador, redoblando la extracción y la privatización de los bienes del pueblo, con nuevas medidas por la crisis del capitalismo mundial a partir de 2008. Los mecanismos de privatización se diversificaron, la venta total de las empresas fue sustituida por las concesiones y la incorporación de la burocracia sindical. El caso de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica ENEE es muy revelador, el gobierno utilizó a un sector de la burocracia sindical encabezado por Miguel Aguilar –quien hace unos años era el referente de la Plataforma de Sindicatos Públicos-, para que participaran directamente de la compra de acciones, con el auspicio de una empresa colombiana con experiencia en el negocio, y así, volverlos juez y parte. La maniobra funcionó, el sindicato entró en crisis y no hay capacidad de respuesta.

Solo así podían sacar del camino a un aguerrido sindicato, bastión indiscutible de la lucha contra las privatizaciones en los peores años. Recientemente falleció la compañera Gladys Lanza, una de las mejores representantes de esa página de nuestra historia. Su lucha contra la privatización de la ENEE y la defensa de los derechos de los trabajadores en el gobierno de Rafael Callejas frenó el proceso, sin embargo, el sindicato pagó un precio muy alto, lo cual es decisivo para entender el desenlace que hoy estamos viendo. Más de dos décadas han pasado desde esa heroica lucha y como era de esperar las cosas no se mantendrían estáticas, pues, la lucha de clases no admite vacíos y la ofensiva de los gobiernos y del Fondo Monetario Internacional FMI se mantuvo.

La privatización se había desarrollado mucho en el área de generación, primero con las plantas térmicas cuya capacidad instalada superaba el 60 por ciento de la oferta, en años recientes se concesionaron más de 50 proyectos de generación hidroeléctrica. También, la producción de energía eólica y solar se ha venido desarrollando, cambiando la matriz energética, pero manteniendo a los capitalistas beneficiados, liderados por la familia Nasser. También se privatizó la medición y el cobro, por medio de la empresa SEMEH, pero lo que estamos viendo ahora es la liquidación; por desgracia, la ENEE es solo un nombre muy útil para que la gente no comprenda la profundidad de la entrega, luego rematarán a precio de chatarra lo que queda de las instalaciones. El gobierno de JOH está ejecutando la estocada final por medio de Co-alianza, bajo las órdenes y el estricto asesoramiento del FMI. Por eso, desde antes de firmar el acuerdo Stand By en diciembre de 2014, el gobierno inició una ola de despidos, reducción de la inversión con la excusa de reducir pérdidas, se volvieron más agresivos con los cortes al sector residencial, sin tocar a los empresarios con deudas millonarias. Como ya es costumbre, se levantó toda la campaña de desprestigio contra la ENEE, única y exclusivamente para construir la excusa para concesionar todo.

A mediados de 2016, se firmó el contrato con la Empresa Eléctrica de Honduras (EEH) supuestamente para reducir el 33 por ciento de la energía que se pierde en la distribución, aunque sabemos que todas las antiguas funciones de la ENEE están en concesión, desde la generación hasta el cobro. Todo lo que viene es un empeoramiento del servicio y un aumento colosal del costo. De hecho, ya se incrementaron los apagones y ni hablar de los pagos, las mismas autoridades de la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE) que es la responsable de establecer el precio de la energía, han expresado que “los abonados van a preferir el sistema prepago”, pues aseguran que, permitirá mayor control entre el gasto y los cobros, es decir, según ellos pueden manipular los procedimientos -como ya lo hacen-, hasta que la gente lo acepte, muchas personas han tenido que soportar montos ficticios que, superan el valor de sus ingresos, con intereses comparables con los intereses de sistema bancario.

Para muchos hondureños, entre más se habla de privatización, menos entienden el término, lo que no puede pasar por alto, es el impacto en su deplorable economía. Así sucedió, en el caso del Seguro Social, a pesar de la excelente labor periodística de David Romero, el estallido en las calles se dio, hasta que la gente salía solo con las recetas y cuando trascendió la muerte de miles de pacientes, por falta de atención, medicamentos y equipo.

En el caso de la energía eléctrica hay variables que abonarían una explosión social de mayor magnitud que las movilizaciones de las antorchas, para empezar, muy a pesar de la falta de cobertura, la cantidad de afectados directos somos más de 8 millones, en 1.6 millones de hogares. Consideremos que se trata de un servicio que no debe interrumpirse, pues no hay como sustituirlo. Así, cada apagón recarga la batería de la indignación; y por otra parte, al ser todavía un monopolio formal, tenemos la posibilidad de golpear juntos en el mismo lugar.

El gobierno piensa que, la población seguirá aguantando más y mayores abusos, como ha venido sucediendo con los tarifazos, los cortes injustificados, deudas inventadas y los apagones cada vez más frecuentes, pero comete un peligroso error. Esta vez, el pueblo se las va a cobrar todas, no perdonará nada ni a nadie, este gobierno y pacotilla de funcionarios de todos los partidos que ostentan el poder, están sentados en un cable de alta tensión. En primer lugar el pueblo sabe que JOH es un delincuente que, debe responder junto a su familia ante la justicia por múltiples abusos. Pero también la gente no ignora que la supuesta “oposición”, no ha sido capaz de defender los intereses del pueblo, sus votos han sido decisivos para que JOH entregue el país.

A pesar que este tema se usará para el proselitismo de todos los colores, la ciudadanía no aceptará qué ningún político le diga que, si gana resolverá cada problema. Por el contrario, así como Berta Cáceres nos ha enseñado a defender con su vida los ríos y demás recursos; así como el pueblo progreseño da lecciones vivientes de cómo impedir el cobro del peaje; así como los estudiantes universitario han puesto en cintura a los privatizadores de la educación superior, -sin la ayuda de ningún politiquero-; así como los ambientalistas se juegan la vida contra las concesiones mineras,etc.

Desde el Partido Socialista de los Trabajadores PST consideramos que el carácter público de la electricidad y los intereses de los usuarios solo se pueden defender con acciones en las calles, y con un plan de acciones progresivo, por medio de un espacio de organización de la lucha a nivel nacional, esto es posible porque muchas ciudades en varios departamentos se están movilizando, como es caso de La Ceiba, Ocotepeque, Yuscarán, Tegucigalpa, entre otros. Es el momento de organizar la más amplia unidad de acción, desde una Coordinadora de lucha contra la privatización de la ENEE. Que defina un plan escalonado, con métodos obreros, realizando desde mítines y plantones en las instalaciones de la ENEE, Casa Presidencial y el Congreso Nacional, en la perspectiva de acciones cada vez más contundentes hasta concientizar y paralizar la gran empresa. Poniendo en práctica, la más amplia democracia interna para garantizar la mayor participación y estructurar un movimiento a nivel nacional.

¡Paremos la privatización de la electricidad! ¡Abajo el acuerdo Stand BY!
¡No a la reelección!
¡Por una asamblea nacional que defina una coordinadora de lucha y un plan de acción, con métodos obreros!

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO SOCIALISTA DE LOS TRABAJADORES PST

LIGA INTERNACIONAL DE LOS TRABAJADORES CUARTA INTERNACIONAL LIT-CI