martes, 14 de febrero de 2017

La búsqueda del amor

Por Pedro Salinas.

Marx se ocupó poco del amor. Se refiere a él apenas en algunos episodios de La Sagrada Familia, de La Ideología Alemana, y del Manifiesto Comunista.  No ocurre lo mismo con Engels, su gran colaborador, quien en El origen de la familia, la propiedad privada y del Estado dibuja la evolución histórica de las formas sexuales para llegar a la última forma: la monogamia, de quien asegura es un producto más de las relaciones de producción capitalista. Si eso es cierto habrá que formularnos una pregunta: ¿La monogamia desaparecerá si el capitalismo desaparece? Engels responde que no, que es justamente a partir de ese momento cuando será plenamente realizada.


Para quienes crecimos viendo las películas de aquellos rudos vaqueros que siempre encontraban en las grandes praderas del oeste, el amor de una heroína maquillada y bella, o nos conmovimos hasta las lágrimas cuando los protagonistas de una telenovela, al cabo de una cadena de desventuras, al fin contraen nupcias jurándose amor eterno, la idea de que en la sociedad actual, tal como asegura Engels, hombres y mujeres padecen una monogamia incompleta y no realizada, es devastadora y a la vez alentadora. Quiere decir entonces que en el capitalismo la capacidad de amar no existe o en el mejor de los casos no se desarrolla plenamente. Quiere decir también que es urgente cambiar esta sociedad para conquistar al fin la capacidad de amar.

¿Por qué en el capitalismo los individuos no pueden amarse plenamente? Porque todos sus intentos –nos dice Erich Fromm- de amar está condenados al fracaso, a menos que procure, del modo más activo, desarrollar su personalidad total, en forma de alcanzar una orientación productiva; y de que la satisfacción en el amor individual no puede lograrse sin la capacidad de amar al prójimo, sin humildad, coraje, fe y disciplina. En una cultura en la cual esas cualidades son raras, también ha de ser rara la capacidad de amar.

De manera que el amor no puede conquistarse en los márgenes de la sociedad capitalista. Si una pareja realmente está convencida de la necesidad que tiene de alcanzar la capacidad de amar, primero deberá trabajar en acabar con los cimientos de esta sociedad capitalista y seguidamente instaurar un nuevo modelo de sociedad. Por eso el compañero Nahuel Moreno nos dice que las parejas a lo interno del partido revolucionario, aquel que busca transformar el mundo, deben protegerse a toda costa pues son ellos quienes mejor padecen la necesidad de amar.   

Hubo una época en que hombres y mujeres estuvieron cerca de conquistar la capacidad de amar y en donde la pareja fue vista como un fin en sí misma y no como un medio de quien pueda obtenerse algún provecho. Una época en que la mujer fue liberada de los deberes domésticos, el aborto permitido y el divorcio un trámite sencillo. Esa época corresponde a los días posteriores a la Revolución Rusa de 1917 y cuyos logros en materia amorosa  fueron enterrados por la casta burocrática liderada por Stalin quien en 1936 prohibió el aborto, reglamentó severamente el divorcio y reforzó la familia patriarcal.

Esa época aún pervive como aspiración y anhelo de todos aquellos que estamos organizados en un partido revolucionario, y que tenemos interés en derrotar el capitalismo, instaurar la dictadura revolucionaria del proletariado, para que hombres y mujeres finalmente desarrollen plenamente la capacidad de amar.