lunes, 6 de marzo de 2017

8 de marzo y la escalada internacional de las luchas de las mujeres



Por Secretaría de la mujer PST
 
Un recuento por la historia 
 Para el Siglo XX las mujeres ya recibían los vestigios del auge capitalista, la miseria, el hambre y la guerra las empujaba cada vez más a ocupar los peores, mal pagados y súper explotados puestos de trabajo. En febrero de 1909 con las socialistas americanas a la cabeza se organizaron en EE.UU las primeras grandes manifestaciones y reuniones de mujeres  por el derecho al voto y la participación política de la mujer. Para 1910 en la II conferencia de mujeres socialistas la revolucionaria Clara Zetkin proponía la necesidad de organizar un día internacional de la mujer bajo el lema “el voto para las mujeres será unir nuestras fuerzas por el Socialismo”.  

Así adoptando la resolución en Austria y Alemania el día de la mujer  se realizó el 11 de marzo de 1911. Dos años después a partir de 1913 la fecha se transfirió al 8 de marzo y a partir de esta fecha el trabajo se realizó con un carácter mucho más combativo e internacional. Para ese año  los sindicatos y organizaciones de trabajadores tenían una población femenina creciente, el imán para organizar a las mujeres trabajadoras era que desde la organización obrera y socialista se demandaba una legislación de protección hacia las obreras. Los socialistas de varios países exigían seguro para la madre y sus hijos. 

En 1914 la organización de este día en Rusia fue intervenida por la policía Zarista, impidiendo la manifestación planificada. La burguesía veía en las amplias masas femeninas un sector que por su condición de opresión y explotación reforzaría el voto de la clase trabajadora en los principales parlamentos burgueses  y además le daría a las mujeres una experiencia organizativa que fortalecería la organización proletaria internacional, razón por la cual las burguesías obstaculizaron a toda costa las leyes que dieran paso a los derechos de la mujer. Fue de gran importancia para la organización obrera internacional que en Rusia las mujeres, que vivían la represión Zarista participaran con acciones de presión en el día internacional de la mujer, sin esa experiencia acumulada las mujeres no habrían dado inició a la Revolución del 8 de marzo de 1917  (23 de febrero en el calendario ruso de la época) que concluyó con la Revolución Socialista Rusa de octubre. 

Rusia con la revolución se convirtió en el primer país que dio voto a las mujeres y derogo toda ley que la ponía en una situación de desventaja frente al hombre, tuvo la primera mujer Ministra, además  incorporó  a las mujeres a la planificación de la economía del Estado socializando el trabajo doméstico con guarderías, comedores y lavanderías públicas para que estas se fueran quitando de sus hombros la servidumbre con que cargaban. Revolución y avance de las mujeres que luego fue traicionada por el Estalinismo. De aquella gran experiencia pasaron 100 años ya. 

Retornando al origen 

El paro internacional de mujeres marca a diferencia de otros años un carácter sumamente progresivo en la organización y lucha de las mujeres, recoge además un descontento acumulado, donde indignarse en casa ya no es suficiente.   La violencia machista que a diario recoge miles de víctimas ha sido el detonante para que en países como la India, Argentina y Brasil las mujeres salgan masivamente a exigir un fin a los femicidios y la impunidad. En Polonia, España y Chile el derecho al aborto legal  recogió otras grandes manifestaciones de mujeres. El pasado 21 de enero en Washington las mujeres americanas enfrentaban el machismo, homofobia y xenofobia del ahora mandatario presidencial  Donald Trump. 

Todos estos eventos, y las acciones que se realizarán este próximo 8 de marzo en más de 30 países con  el Paro Internacional de Mujeres, recoge el origen y la tradición del día internacional de la mujer buscado por las y los socialistas. En palabras de Alexandra Kollontai la primera mujer Ministra: “El día de la mujer trabajadora es un día de solidaridad internacional y un día para la revisión de la fuerza y la organización de las mujeres proletarias”  No es casualidad que cuando más ajustes, recortes  y planes de austeridad el capitalismo impone, más se fomenta la organización de las mujeres, precisamente porque es el sector más afectado. Esta debe ser una experiencia que acumule fuerza con los años, ampliándose a más países, e incorporando a los sectores organizados de la clase trabajadora. 

En Honduras es preciso fortalecer las luchas de las mujeres

En Honduras la violencia y femicidios  aumenta cada año y la tendencia no es a disminuir, al contrario podría aumentar. Sólo en los últimos 10 años se registran más de 4500 asesinatos. La brecha salarial entre hombres y mujeres es del 17%, las campesinas se encuentran en batalla campal por el acceso a la tierra, al igual que nuestras indígenas por la defensa de los recursos naturales. El aborto se encuentra penalizado desde 1997 en su totalidad, aunque este se practique para salvar la vida de la madre. Y somos el único país de la región que penaliza las PAE. 

Las mujeres luchadoras son criminalizadas o asesinadas como  Berta Cáceres y Margarita Murillo. La respuesta ante toda esta situación es muy limitada, y  a pesar del auge internacional en Honduras no se logra avanzar hacia la organización de un movimiento multitudinario de mujeres que salga a las calles decididamente por sus demandas. La ausencia de secretarías, comisiones, o grupos de mujeres dentro de las organizaciones hoy nos está pasando la factura, pero también un movimiento de mujeres poco insertado en la población, y con una confianza más puesta a las acciones legislativas que de calle.  Es preciso entonces fortalecer las luchas de las mujeres, ubicando sus demandas como parte de las demandas generales de la clase obrera y con la movilización como estrategia prioritaria. 

Llamamos al movimiento sindical, estudiantil, campesino y popular a parar con y para las mujeres

El machismo que impide hoy la participación amplia de las mujeres en las luchas, no se combate conscientemente dentro de las organizaciones. Cabe entonces presionar por la organización especial de las mujeres dentro de ellas, y que además estas organizaciones adopten las demandas de las mujeres por: mejores condiciones de trabajo, igualdad salarial, por la defensa de los derechos de maternidad, despenalización del aborto, un alto a los recortes en salud y educación, tierra para nuestras campesinas, justicia contra la violencia machista y los femicidios. 

Un buen inicio de las organizaciones sería este próximo 8 de marzo, día internacional de la mujer, para luchar con y por las mujeres. Porque machismo también es no colocar las demandas de las mujeres como parte del programa de las organizaciones de la clase trabajadora. Además no son acaso las mujeres que se encuentra en primera lucha combatiendo a los terratenientes, las transnacionales,  los patrones y en las luchas estudiantiles grandiosamente haciendo resistencia a los ataques y la represión del Julietismo y Escoto. Desde el PST estamos totalmente convencidos que sin la participación democrática y decisiva de las mujeres no podremos aspirar si quiera a derrotar la política de hambre y continuismo de JOH. 

¡Todas y todos al gran paro internacional de Mujeres!
¡Unidad de hombres y mujeres contra el machismo y la explotación!