domingo, 12 de marzo de 2017

¿Alianza para obtener votos o para luchar?



 LA INSCRIPCION DE JOH Y EL DOBLE JUEGO DE LA “OPOSICION”

En diciembre pasado JOH logró inscribirse para participar en las elecciones primarias y generales de 2017, en abierto desacato a la Constitución de la Republica. Este logro del gobernante es una derrota política del Pueblo hondureño y en especial del pueblo indignado. Tal desenlace tiene responsables con nombre y apellido. Destacan en primer lugar los líderes de la llamada “oposición política”. Salvador Nasralla inicialmente sorprendió con declaraciones mediáticas, llamando a “salir a las calles”, pero todo se quedó en fanfarronadas que nunca puso en práctica; después se descubrió que había negociado con JOH un cargo en el Instituto de Acceso a la Información Publica, por lo menos. Por otro lado, dirigentes del PINU, del Partido Liberal (como Enrique Ortez Colindres), y algunas corrientes de LIBRE (como Rasel Tome) dejaron atrás sus llamados a la “desobediencia civil” para ilusamente pedir a la cúpula de las Fuerzas Armadas --la misma que dio el Golpe de 2009-- que “defiendan la democracia”; se han quedado con los colochos hechos porque, obvio, la cúpula militar es la principal aliada de JOH.

Pero la cúpula del Partido LIBRE es la que más se ha acercado a las posiciones del gobernante y, por tanto, ha sido la más oportunista: Desde un inicio no tuvieron vergüenza en coincidir con JOH en defender el “derecho” a la reelección, con la diferencia que lo hacían demandando un plebiscito; era obvio que tal mecanismo nunca prosperaría en el Congreso ni en la Corte Suprema porque en el primero la oposición no tiene los números necesarios para aprobarlo, y en la segunda, sus magistrados todos son borregos de JOH. La dirigencia de LIBRE siempre lo supo y, sin embargo, se negó a exigir el plebiscito sistemáticamente en las calles. Eso significa que fue un planteamiento para venderle un discurso a su militancia, mientras que su real pretensión siempre fue que Mel se postulara para enfrentar a JOH en las urnas. Fue por esa razón, que ni LIBRE ni el FNRP movilizaron seriamente a sus bases para luchar contra la reelección cuando tenían posibilidades de hacerlo.
La buena noticia es que hubo una importante resistencia a esa política dentro de su partido, que obligo a su líder Manuel Zelaya a renunciar a su pretensión reeleccionista, al menos por esta ocasión. A pesar de eso, la cúpula de LIBRE sigue haciendo su doble juego, declarándose, por un lado, opuesto a la reelección y, por otro lado, negociando con los cachurecos algunos cargos en el Tribunal Superior de Cuentas, a cambio de la aceptación de las “candidaturas de consenso”, que fortalecieron la candidatura de JOH dentro del Partido Nacional. Como siempre, Mel dice una cosa y hace otra, en contubernio con el cachurequismo.

ELECCIONES DE BURRO AMARRADO Y TIGRE SUELTO

Para colmo, aunque la estrategia de la “oposición” burguesa se centra en ir a las elecciones a disputar el poder a JOH, no luchan porque ese proceso electoral sea un proceso que reúna las condiciones mínimas para que sea confiable. Tomando en cuenta la experiencia de 2013, cuando JOH le arrebató el triunfo a LIBRE, a través de un fraude electoral, sin que éste hiciera nada para impedirlo, lo menos que podría esperarse es que los “opositores” demanden reformas profundas a la Ley Electoral para que todos los partidos tengan representante en el Tribunal Supremo Electoral, que haya segunda vuelta, que haya voto electrónico, que se depure el censo electoral, etc. Pero contrario a ello, los partidos “opositores” se disponen a participar alegremente en las próximas elecciones sin que hayan demandado seriamente dichas reformas. 

La fanfarronada de que “si JOH se inscribe y si no hay reformas electorales, no iremos a las elecciones”, quedo en nada. De hecho, no se ve por ningún lado una estrategia de lucha seria de protesta callejera para democratizar el próximo proceso electoral. Incluso, los partidos “opositores” traicionaron su propia palabra, pues inicialmente afirmaron que no apoyarían la Ley de Financiamiento de los Partidos si no se hacían reformas integrales y terminaron haciéndolo, sin que dicha condición se hubiera cumplido. Todo indica que la real estrategia de la oposición es conducir al pueblo al matadero fraudulento que le tiene preparado JOH, haciéndole creer que podrá superar el fraude simplemente con ir masivamente a las urnas… Lo mismo le dijeron a sus bases en 2013, con el desastroso resultado que ya es historia. 

LAS RAZONES DE LA VERGUENZA

La pregunta clave es: ¿Por qué actúan así estos partidos? La respuesta tiene que ver con su naturaleza de clase. 

 Desde el punto de vista de su programa, tanto JOH como algunos partidos “opositores” coinciden en la necesidad de mantener el sistema capitalista y su modelo neoliberal. El Partido Liberal, el PINU y el PAC, por ejemplo, casi siempre han votado a favor de las iniciativas neoliberales propuestas por el gobierno. Todos ellos son empresarios, millonarios o son mandaderos de estos. Así que lo único que diferencia a estos “opositores” de JOH, es que aquellos quieren participar de los beneficios de esos negocios, algo que el gobernante tiene reservado solo para su círculo de allegados, y estos se lo disputan; pero si ellos fueran gobierno, procederían de manera similar. En ese sentido, esos partidos son más cercanos a los intereses de JOH que a los intereses del Pueblo hondureño explotado.
 
La excepción había sido el partido LIBRE, un partido surgido de la resistencia anti neoliberal. Sin embargo, con el tiempo, sus diputados y regidores ceden cada vez más ante el neoliberalismo. Por ejemplo, en el Congreso Nacional varios diputados de LIBRE se “han dado vuelta”, aprobando políticas que son lineamientos de JOH, lo que se expresa en el apoyo que han dado a algunos decretos, como el de las “ciudades modelo”, reformas al Código Penal, proyectos de presupuesto nacional, políticas de seguridad o a favor de funcionarios de la Corte Suprema de Justicia, etc. Por otro lado, en diversas municipalidades los y las representantes de LIBRE aprueban políticas neoliberales como concesiones mineras (eje: Guayape, Olancho) o el concesionamiento del peaje (eje: El Progreso, Yoro), y a nadie se le expulsa o se sanciona por hacerlo. 

Esto ocurre porque, en el fondo, LIBRE también es un partido burgués, que en lo único que se diferencia del resto es en su discurso “populista” y en la velocidad con que aplica el neoliberalismo, pero no es un partido que se atreve a afectar la propiedad privada capitalista en ninguna parte del país.

Además de esa razón de clase, también hay una razón de diz que “realismo” político. Si los partidos de la “oposición” burguesa, actuaran liderando un potente movimiento de desobediencia civil contra la reelección y por la democratización del proceso electoral, tendrían que hacerlo con métodos de lucha popular, como tomas masivas, paros cívicos o insurrecciones populares; con lo cual, fácilmente podrían estar a la cabeza de una revolución democrática, con masas sedientas de justicia social a sus espaldas. Pero todo burgués teme desatar una insurrección, porque en esta, las protagonistas son las masas populares, y no ellos, y porque en toda revolución siempre los obreros toman las empresas, los campesinos, indígenas y pobladores recuperan las tierras, y ni Nasralla, Mel Zelaya o Enrique Ortez Sequeira permitirían que eso suceda. Así que mejor no radicalizan las cosas y se limitan a hacer “oposición” de papel y de show mediáticos.

¿ALIANZA OPOSITORA PARA OBTENER VOTOS O PARA LUCHAR?

Muchos compañeros y compañeras deseosos de que acabe este régimen opresor, depositan su esperanza en que la unidad de los partidos opositores en una gran “Alianza” será capaz de derrotar a JOH en las elecciones, y que el fraude será derrotado llenando las urnas de votos. Lamentablemente, la cuestión no es tan sencilla. 

En primer lugar, el problema principal con JOH no es la persona en sí, sino su proyecto neoliberal; si los miembros de la Alianza que lo va a sustituir, por separado se han comportado afines al neoliberalismo ¿entonces, qué diferencia habrá? Hasta ahora, los “aliados” no han puesto en claro en que consiste su proyecto de gobierno y está cuesta arriba que implique retroceder en todas las medidas neoliberales que este gobierno ha aprobado… con su apoyo!
En segundo lugar, como hemos dicho, hasta ahora  los “aliados” no han hecho méritos en la práctica para ser considerados una alternativa confiable contra JOH, pues mientras dicen oponerse a este, por detrás negocian con él y no sacan sus fuerzas para pelear contra éste en las calles. Eso deja mal parada su credibilidad política.

Para el PST, la verdadera Alianza opositora debe hacerse para luchar en las calles y no solo en las urnas. No hay que esperar enfrentar al gobierno con votos hasta noviembre de este año, sino que debemos enfrentar sus políticas de hambre y miseria desde ahora. Sobran las causas para salir a dar la pelea, en especial contra las medidas neoliberales de entrega del país, o por aumento salarial, tierra para los campesinos-as, o defensa de la educación pública, entre otros. Una Alianza Opositora que solo se centra en pedir votos para “caras bonitas”, y no en luchar contra la política neoliberal del régimen, ni exige nuevas reglas del juego electoral, solo le hacen un gran favor al gobierno cachureco para legitimarse.

Para sacar al gobierno usurpador de JOH, son necesarias tres cosas:
 Primero, que la Alianza opositora no se centre en el protagonismo de los partidos burgueses, que como hemos visto, han demostrado incoherencia y oportunismo, sino en las organizaciones de base obreras, campesinas, indígenas y estudiantiles. Dichas organizaciones tendrían que unificarse en una Coordinadora Nacional de Oposición Popular, en la que pueden estar los partidos que demuestren con hechos su disposición de hacer acciones concretas para provocar la salida de este gobierno.

Segundo, que esa coordinación se articule alrededor de un Programa de Lucha que sea decidido o votado por las bases de los movimientos sociales, y no impuesto desde las cúpulas; nosotros proponemos que ese programa debe ser anti neoliberal y anti capitalista, levantando las principales exigencias del pueblo, y que sea la consigna de “FUERA JOH” la que lo encabece, seguida de la exigencia de una Asamblea Constituyente.

Tercero, debemos quitarnos de la cabeza la idea de que a JOH se le derrotara en las urnas, esperando de brazos cruzados hasta el mes de noviembre de este año; debemos estar claros que se le derrotará en las calles desde ahora mismo, ejecutando un PLAN DE LUCHA, que incluya jornadas de protesta populares masivas, paros cívicos, movilizaciones, destrucción de la propaganda del candidato ilegal, huelga general, tomas de tierras etc. 

El reto está planteado, y llegó la hora de tomarlo.

Artículo publicado en la edición 122 (febrero de 2017)  del periódico "El Trabajador" prensa oficial del partido Socialista de los Trabajadores.