miércoles, 24 de mayo de 2017

EDICKSON LEMUS: Una historia de Lucha por la Tierra y un crimen que aún sigue en impunidad

¡Alto a los asesinatos por defender la tierra!
“Edickson te extrañamos hermano, aun nos duele que te arrancaran vilmente de nosotros, Doña Elsa y Don Nicho aún sufren no poder verte y abrasarte, tus sobrinos recuerdan siempre tu carisma, y yo sufro el tormento de que mis hijos no tengan el privilegio de disfrutar de tu gran amor camarada”


Se cumplen 12 años del cobarde asesinato de Edickson Lemus, un compañero con una vida con diversas facetas que decidió involucrarse en el movimiento campesino con el afán de luchar por el mejoramiento de las condiciones de vida de los más pobres de este país. 
Proveniente de una familia pobre, vinculada a la clase obrera agrícola de la zona norte (su padre Dionicio Romero obrero de las fincas bananeras y su madre Elsa Calderón obrera de las empacadoras de bananos) este vínculo le permitió fácilmente comprender que no hay forma más efectiva para cambiar nuestra realidad que involucrarse en la lucha organizada. Afiliado a la Central Nacional de Trabajadores del Campo (CNTC) organización a la cual era su Secretario General en la regional de El Progreso. En innumerables veces mostro su solidaridad militante con otras organizaciones y gremios, como el magisterio, estudiantes, organizaciones indígenas, ambientalistas, sindicatos entre otros.

Edickson Lemus fue víctima de un crimen solo por defender el derecho de los más desposeídos, para que tuviesen acceso a la tierra para cultivarla, para alimentarse, para ver crecer a sus hijos sanos y en paz. Comprendió que no quedaba otro camino, y aun a riesgo de perder su vida se comprometió firmemente con lo que creía.

Fue el 24 de mayo de 2005 una fatídica mañana en la ciudad de El Progreso, a plena luz del día, sus asesinos pretendían enviar un mensaje a los demás campesinos que esa sería su suerte si insisten en luchar por su derecho.  El caso que seguía era de un grupo de mujeres madres solteras y personas de la tercera edad que ansiaban tener un lugar donde sobrevivir, se enfrentaban a un grupo sicarios comandados por un ex policía que tiene vínculos con el crimen organizado y con la oligarquía de la ciudad del El Progreso. Es evidente que sus asesinos tiene aún protección por parte del sistema judicial, pues a pesar de existir pruebas de las amenazas de las que fue víctima días previos al asesinato las investigaciones nunca se dirigieron contra quienes son realmente los criminales que segaron la vida de Edickson. Este asesinato muestra el patrón que luego tiene la estructura del crimen organizado. 12 años después este modus operandi se ha generalizado, donde tenemos un país que a diario ocurren asesinatos que nunca se sabe quién actúa ni material ni intelectualmente, nunca se judicializan y menos aún se condenan a los que imponen el terror aun cuando el sol aun brilla.

Desde luego los criminales no lograron su objetivo, así como no lo lograron con los mártires de la resistencia contra el golpe de estado como el Camarada Manuel Flores, ni con la estudiante Soad Nicolle Ham, y menos con Berta Cáceres, nos arrebataron sus cuerpos, pero sus ideas y sus luchas siguen entre nosotros y se multiplican cada día.

Recordamos a Edickson con el megáfono en la calle, gritando consignas y animando las marchas, lo recordamos haciendo teatro en la calle el 26 de agosto de 2003 en Tegucigalpa, en la recuperación de tierras enfrentando con armas a los policías y sicarios de los terratenientes en Victoria, Yoro. En los conversatorios de la Coordinadora Nacional de Resistencia Popular, lo recordamos con sus pantalones rotos y manchados de consignas, lo recordamos en Tacamiche  luchando contra la United Fruit Company. Pero la mayor herencia que tenemos de Edickson es que siempre nos enseñó sobre la independencia de clase diciendo en  palabras sencillas, si es terrateniente, empresario o militar no es de confiar, hay que enfrentar la lucha con nuestras propias manos, con las mismas que labramos la tierra la defendemos. Edickson Lemus se organizó políticamente en el Partido de los Trabajadores que hoy es el PST, se declaraba marxista y trotskista. Decía que los campesinos poco entienden de teorías pero hay que ir a las bases y enseñarles a leer porque también tienen derecho a formarse políticamente