viernes, 1 de septiembre de 2017

La reconstrucción de la CNRP es una tarea urgente.

¡Reconstruyamos la CNRP!

Por. Allan Núñez.


Es bueno saber que aún hay sectores que no se resignan a aceptar las medidas antipopulares del gobierno de JOH. Es el caso de los estudiantes universitarios que reclaman una universidad pública; de la Mesa de Indignados en El Progreso que rechaza la privatización de los ejes carreteros; de los empleados del sector salud que se movilizan en contra de la imposición de la Ley Marco del Sistema de Protección Social y de los distintos pueblos originarios que se oponen a las políticas de saqueo y despojo de los recursos naturales. Todas ellas son expresiones dispersas y atomizadas de repudio hacia al actual gobierno que si no se concitan en un esfuerzo unitario, tarde o temprano acabaran siendo derrotadas. He ahí la necesidad urgente de reconstruir lo que fue la Coordinadora Nacional de Resistencia Popular (CNRP), una instancia unitaria de lucha, que mediante los métodos de lucha de la clase obrera ponga freno a la intentona reeleccionista y sus políticas fondomonetaristas, tarea que no cumplirá la Alianza de Oposición.



LIBRE y su Alianza de Oposición no es alternativa.


El surgimiento de la CNRP se da a partir del año 2002-2003. Fue esta una instancia del movimiento obrero y campesino de tipo unitaria y con una conducción de carácter nacional, democrática y para la lucha. Desde su constitución, la CNRP se asentó sobre asambleas democráticas nacionales, lo que se conoció como conversatorios, donde las dirigencias de las distintas organizaciones regionales y de base, debatían sobre los contenidos y las acciones de lucha a realizar. Fue también una instancia que proclamó la independencia política y la lucha unitaria, dando apoyo a aquellos sectores interesados en luchar, campesinos, estudiantes, maestros y otros. Sus famosos Paros Cívicos Nacionales, verdaderas gestas de la clase obrera hondureña, arrinconaron gobiernos y cuestionaron la continuidad burguesa del país.

El final de la CNRP puede rastrearse durante las primeras jornadas de lucha de resistencia contra el golpe de Estado de 2009, cuando algunos sectores que le integraban como la Tendencia Revolucionaria (TR), Los Necios y el Bloque Popular, todas ellas organizaciones de tradición estalinista, burocráticas y oportunistas, deciden aliarse con un sector burgués del Partido Liberal, con Mel Zelaya a la cabeza, liquidan la CNRP y conforman lo que se conoció como el Frente Nacional de Resistencia Contra el Golpe de Estado, más adelante Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP).

Desde sus orígenes, el FNRP fue una instancia opuesta a la CNRP. Se aproximó más a la figura de un movimiento policlasista, con una dirección reformista y una amplia dispersión de organizaciones de masas en la base, cuyos vínculos no siempre fueron orgánicos ni ideológicos. Su método no fue el de la confrontación directa contra la dictadura, sino el de la conciliación de clases. Su dirigencia siempre apostó a los acuerdos que podrían surgir del Diálogo San José (Costa Rica, julio de 2009), el Diálogo Guaymuras (Tegucigalpa, octubre de 2009) y finalmente el Acuerdo de Cartagena de Indias (Colombia, mayo de 2011), mediante el cual el FNRP se instituye como partido político (Partido Libertad y Refundación LIBRE) y se matricula de modo definitivo en el torneo electoral. El resultado de esta nefasta política facilitó la victoria del golpismo.

LIBRE es un partido político con fuerte apoyo popular, pero con una dirección y un programa burgués. Desde el día de su constitución este partido se desmarcó por completo de la movilización popular, aceptando los valores más básicos del orden social existente. Prueba de ello es que nunca realizó acciones de lucha contra el gobierno de Lobo Sosa (2010-2014) y de JOH (2014- ) y, por el contrario, colaboró con ellos evitando hacerle oposición. Su estrategia ha sido la de la canalizar el descontento popular hacia las urnas. Sus dirigentes sustituyeron la movilización en la calle por la ilusión del voto. Ahora que integra la Alianza de Oposición (LIBRE-PAC y PINU) con Salvador Nasralla como candidato, no solamente son lo opuesto a lo que fue la CNRP, también son una traición a la letra, sentido y principios de la lucha de resistencia y constituyen, hoy en día, el factor más activo de la reacción democrática, entendida ésta como una política cuyo propósito es el de desmovilizar a los trabajadores haciéndole creer que votando resolverán sus problemas de clase explotada. Por eso decimos que LIBRE y su Alianza de Oposición no son alternativa.

Unidad y lucha para vencer a JOH.

La bronca con este gobierno crece cada día más. La lucha universitaria, la movilización en el sector salud, el rechazo a la privatización de las carreteras y las acciones de repudio a las políticas entreguistas de los recursos naturales, desnudan aquellos dirigentes que no quieren enfrentar al gobierno. Mientras muchos quieren luchar, la Alianza de Oposición lanza un mensaje contrario: hay que votar para impedir la reelección. No seamos presas fáciles de esa mentira.

La lucha contra la reelección y sus políticas antipopulares solo puede darse en las calles y no en las urnas. El primer paso para lograrlo pasa porque todos los sectores hoy en lucha comprendan que no alcanza con pelear por separado, así vamos a perder siempre: necesitamos de la más amplia unidad. Por eso los encapuchados, los indignados, los médicos y enfermeras, los distintos pueblos originarios y demás sectores en lucha, deben organizarse en una instancia unitaria de lucha como lo fue la CNRP, donde se vote un programa y un plan de lucha y se impulse al fin un Paro Cívico Nacional en la perspectiva de acabar con este gobierno autoritario y patronal. Esta y no otra es la pelea que tenemos por delante.