lunes, 2 de octubre de 2017

La sombra del feminicidio se posa sobre Honduras

Por Alejandra Paz.

¡Ni una menos!

Agosto 2017

Honduras ocupa el primer lu­gar en feminicidios en el área centroamericana. Hasta hace poco ese lugar era ostentado por Guatemala. El cambio se dio no porque haya bajado la cifra en Guatemala, sino porque ha subido en Honduras. Según cifras proporcionadas por las organizaciones de mujeres y defenso­ras de derechos humanos, en el perío­do que va de 2005 a 2013 la muerte violenta de mujeres se incrementó en un 263.4%, lo que indica que cada 13.8 horas una mujer es asesinada en Honduras. En los últimos días esta ola de violencia ha ido al alza. Según el Observatorio de la Violencia de la UNAH de enero a marzo del presente año, 99 mujeres fueron asesinadas, 73 de ellas entre 15 y 39 años de edad. En la última semana de junio, la violen­cia segó la vida de 18 mujeres. A todas ellas no las mató un agresor, fueron víctimas de un Estado indolente.


No fue sino hasta 2013 que la legisla­ción hondureña reconoció el delito de feminicidio (el asesinato de mujeres por el simple hecho de serlo, motiva­do por el odio y la misoginia, y cuya característica es el ensañamiento). Sin embargo, hasta ahora ninguna perso­na ha sido acusada de este delito y lo único que impera es la impunidad. En el actual sistema de justicia, jueces y fiscales rehúyen hablar de feminicidio e insisten en calificar la muerte violen­ta de mujeres como simples crímenes pasionales donde son ellas, nunca el agresor, las responsables de sus trági­cos destinos.

Existe una política de violencia contra las mujeres promovida desde el mis­mo Estado. Recordemos por ejemplo el asesinato de nuestra compañera Berta Cáceres, un crimen que aún se encuentra en la impunidad y cuyos responsables están ligados a las altas esferas del gobierno, las fuerzas arma­das y poderosos empresarios. Presu­mimos que son estos mismos grupos quienes han llevado a cabo fallidos atentados contra de la vida de las hi­jas de Cáceres. El asesinato de la joven centralista Soad Nicolle Ham Bustillo quien fuera vilmente asesinada el 26 de marzo de 2015, días después de ofrecer declaraciones públicas donde reclamaba mejores condiciones en el sistema educativo, es otro crimen que involucra al gobierno.

Por razones de espacio no podemos aquí reseñar la larga lista de femini­cidios en los que se advierte la mano criminal del gobierno. Basta única­mente decir que todos estos crímenes se encuentran al amparo de un siste­ma de justicia que solapa los actos de violencia contra las mujeres. Convie­ne entonces reclamar por la vía de la movilización popular el cese de la vio­lencia hacia las mujeres. Asimismo, exigimos juicio y castigo a los respon­sables de este baño de sangre que día a día deja más hogares desamparados.


¡No más feminicidios, no más violencia contra las mujeres!

 ¡Ni una asesinada más!