viernes, 24 de noviembre de 2017

La clase trabajadora tiene memoria. Balance de la política económica de JOH



Por José Domingo Godoy


Se ha derramado mucha tinta sobre los fundamentos legales contra la reelección, pero eso es inútil, si tomamos en cuenta que la burguesía no respeta ni sus reglas cuando se trata de profundizar el sistema de explotación que la sostiene. Las constantes violaciones constitucionales que deberían tener al gobierno en la cárcel, en un estado burgués serio, solo se comprende cuando se ven a la luz de los intereses económicos y políticos de la clase que representa. Consideramos que, en todo este debate ha hecho falta el análisis de clase, y consecuentemente la “lucha” contra la reelección, no se ha librado con los métodos de la lucha obrera, sino en la arena de los cálculos políticos oportunistas. En este modesto artículo, nos proponemos contribuir en ese aspecto, tanto en el análisis, como en la acción política en las calles.


Vayamos al punto


Antes de que Juan Orlando Hernández se sentara en la silla presidencial, ya había preparado el camino para ejecutar el plan económico más anti popular que se pueda imaginar, el Congreso Nacional con mayoría cachureca construyó “ilegalmente” el andamio legislativo que lo sostiene, con la complicidad de LIBRE quien se limitó a disputar con votos y fue incapaz de defender en las calles su triunfo electoral, como lo dictaba el Pacto de Cartagena y posteriormente votando del lado de los cachurecos y liberales, por leyes que acuñan el plan neoliberal del gobierno.

El primer paso en firme del gobierno de JOH lo formaliza el 3 de diciembre de 2014, firmando un Acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el cual le garantizó el financiamiento hasta el presente año 2017 y el respaldo para endeudar el Estado hondureño por encima de su capacidad. Así mismo, ese era el aval para desatar una feroz campaña para atraer el capital extranjero por medio de concesiones en el marco de la Alianza Público Privada, que dirige Co-Alianza en secreto y control del propio presidente.

La firma del Acuerdo Stand By era el símbolo del matrimonio entre las ambiciones del gobierno y la estrategia imperialista, el cual se concretó una vez que JOH demostró que no le importa la suerte de los trabajadores. Antes de la firma de dicho Acuerdo, obediente a las exigencias del FMI despidió miles de empleados públicos principalmente de la ENEE y HONDUTEL; recortó el presupuesto en salud, educación y demás servicios públicos, tanto así que, el Presupuesto de la República a partir de 2014 fue aprobado bajo la supervisión del FMI.

Efectos de esa política y pro imperialista


El cumplimiento del Acuerdo con el FMI se expresó en un colosal paquete de medidas terribles; para empezar, la prioridad del gobierno siempre fue pagar el servicio de la deuda -de cada 100 lempiras, 32 eran para la deuda-, a costas de los servicios públicos. El sistema educativo y de salud fueron los más afectados, pero también la seguridad de los más pobres, sucede que, mientras las mayorías eran víctimas de un baño de sangre, la industria de la seguridad prosperaba, a tal punto que, el ejército de guardias privados, -sin contar los matones que contrata irregularmente el gobierno- supera a las fuerzas armadas.

Por otra parte, éste gobierno queda en la historia como el gran destructor de la estabilidad laboral, con los despidos masivos y el empleo por horas que, además de precario, está destinado a impedir la organización de los trabajadores y mantener el subempleo que beneficia a los empresarios porque pueden mantener salarios de hambre y condiciones laborales infrahumanas, aprovechándose de las necesidades de los trabajadores.

Particular mención merece el incremento de los impuestos, entre los que más afectan a los trabajadores están: el Impuesto Sobre Ventas de 12% a 15%, los peajes, la energía eléctrica 12%, las llamadas telefónicas 12%, el combustible 25 centavos de dólar por galón, el arrendamiento de casas y cuarterías con 10%, la canasta básica, los retiros bancarios L. 2.00 por cada mil  y ahorros en las cooperativas, etc. Adicionalmente se devaluó el lempira, en consecuencia se encarecieron todos los productos, lo cual afectó la capacidad de compra de los trabajadores.

El resultado es que el pueblo se empobreció mucho más y creó el Programa de Vida Mejor, para aprovecharse de su miseria y crear un millón de votos y mantener contentos a un ejército de activistas que le garanticen el trabajo organizativo para imponer su fraude en todos los terrenos.


Las privatizaciones y concesiones


Los Programas de Ajuste Estructural aplicados en los 80s y 90s se quedan atrás, esta nueva fase de privatizaciones no tiene límites. A las concesiones de ríos y playas, le siguió la minería, los territorios y carreteras. No sorprende porqué se desarrollaron sendas luchas contra estas medidas, algunas de ellas victoriosas, pero con grandes golpes como el asesinato de decenas de luchadores entre ellos Berta Cáceres. En el sector público fue más fácil, en algunos casos las privatizaciones contaron con el apoyo de las burocracias sindicales, así como pasó en con la ENEE, el SANAA y Hondutel, una mediana lucha en la Empresa Nacional Portuaria y el IHNFA.

El gobierno fracasó hasta en la atracción de la Inversión Extranjera, tuvo que endeudar exageradamente al Estado, para garantizarle jugosas ganancias a las concesionarias. Su plan 20/20 solo representa un beneficio para el sector burgués que lo sostiene en el poder -liderado por los banqueros- y para el imperialismo. Si bien, hay mejoras en algunos indicadores macroeconómicos, eso no se debe a la virtud de sus decisiones, sino a ventajas coyunturales internacionales como, la caída del precio del petróleo a nivel internacional, la mejora del precio del café, del incremento de las remesas, entre otros. En todo caso, eso no se expresa en la economía de cada familia, el crecimiento económico es distribuido entre las manos capitalistas y a los trabajadores solo les queda el sudor.

A nivel interno, tienen gran importancia las incautaciones a los narcotraficantes, a quienes se les deja crecer y luego se les expropia en una lógica de narco Estado, donde el propio gobierno actúa como un cártel, supeditado al imperialismo norteamericano.  


Un futuro incierto, solo nos queda organizarnos para luchar




La burguesía tiene razón en decir lo “bueno debe continuar”. Sin embargo, del lado opuesto los trabajadores debemos lamentar la tragedia que nos abraza y denunciar que todo el proceso es un fraude y una conspiración contra la clase trabajadora, dirigida por JOH y con el apoyo de la “oposición”, socia menor del negocio del poder. Esto es así, porque no hay un programa alternativo al que impulsa el gobierno, por ejemplo: en caso que pudiera ganar la Alianza o el Partido Liberal, no habría cambios al programa neoliberal pro imperialista que ejecuta este gobierno. No tenemos ninguna duda que, en esta contienda electoral la clase trabajadora no tiene por quién votar, y decidir por el “menos peor” nunca debe ser el criterio de los explotados, por lo tanto urgimos de crear un partido de la clase y para la clase, un partido para la lucha de las conquistas que se están perdiendo y para la construcción del socialismo, como lo hizo la clase obrera rusa hace exactamente 100 años, con el partido bolchevique a la cabeza. Esa es la única salida y a eso le apuesta el PST.