martes, 16 de enero de 2018

ESTE 27 DE ENERO LOS TRABAJADORES DEBEN AJUSTAR CUENTAS CON JOH


Represión en la movilización del 12 de enero en Tegucigalpa.
Se gesta ahora mismo un nuevo rebrote de la lucha anti-JOH, luego del retroceso sufrido por las directrices titubeantes de la cúpula de la Alianza. Este es el momento indicado para que la clase trabajadora salga de entre las sombras y aparezca luminosa, contribuyendo a la lucha del pueblo contra la ilegal reelección y por la reconquista de sus derechos. Solo la caída de Juan Orlando por la vía revolucionaria a través de un Paro Nacional, con la participación de los trabajadores, permitirá un retroceso cualitativo de la reformas anti obreras del actual régimen.

La clase obrera, el gremio más golpeado por el gobierno
Entre el salario que perciben los trabajadores y el costo de la vida existe una brecha inmensa, ya no es posible sobrevivir únicamente con el sueldo miserable que paga la empresa privada y que es definido en mutuo acuerdo con las dirigencias traidoras de las Centrales Obreras. En la actualidad hay aproximadamente un 52% de desempleados que combinado con las nuevas leyes laborales como el trabajo de medio tiempo y por hora, convierte la miserable situación de los trabajadores en un caldo de cultivo para la desregularización de sus condiciones y derechos laborales. Hagamos mención de algunos casos: el derecho a la permanencia laboral, a contratos colectivos e individuales, la sindicalización y a la maternidad. Bajo estas deplorables condiciones las faenas diarias de los trabajadores son cada vez mas tortuosas, con jornadas de trabajo más extensas y con salarios cada vez más bajos; tal es el caso de las 25 trabajadoras de la maquila Delta en la Zona industrial Cholomeña donde las operarias fueron despedidas porque sus manos, brazos u hombros fueron estropeados por el intenso ritmo de la jornada laboral. El trabajo esclavo sintetizado en el Plan 20/20 es la nueva política de empleo del gobierno.

El golpe de Estado de 2009 inauguró un periodo de derrotas al movimiento obrero que se extiende hasta el día de hoy. El actual gobierno fue el que golpeó con más fuerza a los gremios de la clase trabajadora destruyendo y corrompiendo sindicatos como ocurrió con el SITRAINHFA y el STENEE entre muchos otros. El gremio magisterial que otrora fue el pilar de la lucha de resistencia contra el golpe, ahora es el más débil por la puesta en práctica de la contrarreforma educativa. Humillado y sin fuerza, el magisterio solo agacha la cabeza ante los mandatos de la Secretaría de Educación quien hace y deshace con los derechos de los docentes.

La actitud contemplativa de las direcciones traidoras del movimiento obrero y su arraigada tradición oportunista y reformista los hizo virar hacia las trincheras electorales, cambiando su fatiga de sindicalistas por la de candidatos. En otras palabras cambiaron las calles, las huelgas y la lucha gremial por los curules, en esta aventura no les fue tan bien. Aprovechando esa situación Juan Orlando dio continuidad pero de forma más agresiva a la privatización de instituciones y empresas del Estado a través de COALIANZA, su gran estandarte es la entrega de la ENEE al capital privado transnacional desatando con ello una purga de obreros al despedir a aproximadamente a 25 mil trabajadores estatales, un hecho nunca antes visto. Luego de conseguir asestar derrotas políticas al movimiento obrero pasó nuevamente a la ofensiva haciéndose con los millonarios recursos de sus instituciones financieras más importantes, le tocó el turno a los institutos de previsión social como el IMPREMA, INJUPEM y el IMPREUNAH. Como es de esperar, con el camino despejado el régimen no se quedaría hasta ahí, luego de saquear al menos 7 mil millones de Lempiras del IHSS con los que el Partido Nacional financió su campaña electoral, continuó con la intervención y privatización del seguro social dejando a la deriva la salud de miles de trabajadores, trabajadoras y pensionados.

La lucha de los trabajadores contra las medidas del gobierno
La clase trabajadora hondureña se las ha ingeniado para resistir los embates del gobierno. En esas duras condiciones ha dado la pelea como lo hicieron los obreros agrícolas de las fincas bananeras, que se fueron a la huelga exigiendo una mejor atención médica. Los trabajadores industriales también hicieron lo suyo en ZIP Búfalo y contra los despidos ilegales de la maquiladora Delta en Choloma y han sido parte de la lucha insurreccional contra el fraude y la reelección al sumare a las tomas de carreteras y puentes. Así lo hicieron también los profesores que se movilizaron exigiendo una plaza docente y el CMH –Colegio Médico de Honduras- que se ha puesto a la vanguardia de la defensa de la salud pública, agrupando con mucho trabajo y paciencia a una plataforma sindical y popular que ha hecho frente a la Ley Marco de Seguridad Social. Los médicos han sido la piedra en el zapato de JOH, han cuestionado severamente su política de privatizar la salud y junto con las enfermeras y médicos internos han parado labores en sus centros de trabajo a nivel nacional y movilizado a sus bases y la de otros sectores sindicales.


Por todo lo anterior, es correcta la afirmación que hacemos arriba: ¡Juan Orlando debe de pagar! ¡Los trabajadores deben ajustar cuentas con JOH! Pero eso solo es posible creando nuevos organismos de la clase obrera que vayan en ruptura con las viejas centrales que los traicionaron una y otra vez, es urgente una nueva central de trabajadores que sea independiente y democrática, que organice la lucha desde abajo. Para conseguirlo hay que sacar a JOH del poder, hay que organizar comités de huelga en cada centro de trabajo para ir preparando una huelga política que exija la caída de JOH y el fin de sus leyes y programas anti-obreros. La clase obrera debe sumarse al Paro Nacional Insurreccional, parar las fábricas, las principales carreteras y organizarse para enfrentar la represión gubernamental con auto defensas en cada centro de trabajo y distrito industrial. 

Partido Socialista de los Trabajadores