viernes, 19 de enero de 2018

¿QUÉ HACER PARA ACABAR CON LA DICTADURA?

La insurrección popular que sacudió al país contrasta con la sofocación de ocho años de gestión golpista. Las contradicciones acumuladas en ese período explican la presencia de un amplio movimiento nacional que surgió impetuoso y espontáneo después del 26 de noviembre y se concretó en torno a una sola demanda hasta ahora insatisfecha: la salida de JOH. ¿Qué ha sucedido? ¿Cómo es que esta intensa agitación popular que ha puesto al desnudo las miserias y debilidades del gobierno no logra acabar con él? ¿Qué factores hacen que aun siga en pie?
¿Quiénes sostienen la dictadura?
JOH atraviesa en estos momentos por una situación de agonía, lo que de ninguna manera debe entenderse como el fin automático del mismo. Recordemos que él sigue aun controlando el aparato estatal y en especial manera el aparato represivo. Además, cuenta con el apoyo condicionado del imperialismo norteamericano que desde siempre respaldó su proyecto reeleccionista. Contribuye sobre todo a su sostenimiento el rol desmovilizador y vacilante que han desempeñado los líderes de la Alianza de Oposición quienes en momentos claves desactivaron la insurrección popular. El conjunto de estos factores explica porqué la dictadura no fue derrotada hasta ahora. De todos ellos, el último es el determinante para que JOH continúe en el poder.
¿Por qué decimos que la cúpula de la Alianza es el principal sostén de la dictadura?
La cúpula de la Alianza de Oposición es el principal sostén de la dictadura. Desde el día que JOH prometió reelegirse, la Alianza nunca estuvo dispuesta a enfrentarlo en las calles, paralizando la economía. Prefirieron que su salida se hiciese por la vía electoral, permitiendo así su ilegal inscripción y confiando en que éste respetaría la voluntad popular.
Después del proceso electoral, la estrategia de la Alianza ha sido la de buscar una solución pactada al fraude desde las alturas, con el concurso de la OEA y el Departamento de Estado, y no la de derrocar a JOH por la vía de la insurrección popular. De ahí sus permanentes llamados a la resistencia pacífica, a que no se violente la propiedad privada y a que se permita el tránsito de mercancías en las tomas de carreteras. Por eso decimos que el papel que ha cumplido la cúpula de la Alianza ha sido determinante para que JOH siga en pie. Convencidos estamos que si la estrategia hubiese sido la de profundizar las acciones de luchas, el complejo insurreccional tarde o temprano hubiera quebrado el brazo armado y el imperialismo retrocedido en su apoyo al dictador.
¿Qué hacer para acabar con la dictadura?    
Consideramos que la dictadura se encuentra en una situación de debilidad como resultado de los golpes que le propinó la insurrección popular y que aun sigue viva la posibilidad de derrocar a JOH. Para ello, en principio hay que tener claridad en dos aspectos. Primero, no debemos caer en la trampa oficialista del dialogo nacional, más allá de que se acepte o no una mediación internacional tal como proponen los líderes de la Alianza. El dialogo es una medida desesperada del régimen por conjurar la crisis y a su mesa acuden todos los sectores burgueses ansiosos de renegociar críticamente sus resentimientos y calmar las exigencias del pueblo. Esa solución solo favorece a la dictadura y es un error creer que de ella saldrá algo valioso.
Segundo. La experiencia reciente demostró que ni Mel ni Nasralla persiguen el objetivo de derrotar a JOH por la vía de la insurrección popular. Las verdades, aunque duelan, deben ser dichas. La idea de constituir un Bloque de Oposición a la dictadura obedece a una malsana intención de los líderes de la Alianza por recuperar el control de un movimiento que en la mayoría de sus tramos les desbordó y que estuvo a milímetros de acabar con el orden existente. Esa iniciativa, acordada días atrás en Cofradía, es hoy anunciada mediante una retórica cargada de pasión jacobina que muy pronto comenzará a enfriarse en el triste pataleo parlamentario.
¡Ni diálogo nacional ni Bloque de Oposición! La solución pasa por organizar la Coordinadora Nacional de Lucha Contra el Continuismo. Creemos que esta instancia debe surgir como una respuesta unitaria de lucha desde las bases. Debe tener un marcado carácter democrático, esto quiere decir que las demandas y las acciones a realizar se discutan en el marco de encuentros periódicos, donde el voto y la opinión de un dirigente reconocido valga igual que la de un humilde jornalero o una ama de casa.  Asimismo, debe ser independiente de cualquier fuerza que solo busque entorpecer el desarrollo de la lucha. Sus filas deben estar abiertas a la participación popular, fundamentalmente de la clase trabajadora organizada. Su tarea inmediata será la de votar y ejecutar una estrategia nacional de lucha, en la que se combine la movilización unitaria con las tomas de carreteras, las barricadas y el cierre de fábricas y centros de estudio en la perspectiva de preparar una huelga general.
Las condiciones para derrocar a JOH están maduras, no permitamos que se pudran.   
¡Ni dialogo nacional ni Bloque de Oposición!
¡Por una Coordinadora Nacional de Lucha Contra la Dictadura que democráticamente vote un plan de lucha!
¡Fuera JOH!
Partido Socialista de los Trabajadores. PST-LIT CI