domingo, 2 de diciembre de 2018

A un año del fraude electoral: ¿por qué no ha caído el dictador?



Este noviembre, se cumple un año de una de las gestas heroicas más importantes de la última década. De forma inevitable, el descontento acumulado contra JOH, frente a los fraudulentos resultados electorales, desembocaron en una frenética insurrección popular. Los paros, movilizaciones, y toda acción permanente de protesta representó para el dictador uno de los golpes más duros en todo su período. Al frente de esta heroica lucha estuvo la juventud, las mujeres, barrios, aldeas, caseríos, y trabajadores. La burguesía nacional y el régimen, se rodearon rápidamente de una crisis, que tuvo como chaleco salvavidas la intervención imperialista yanqui, la feroz represión y la política conciliadora y traidora del partido LIBRE y el conjunto de la Alianza de Oposición contra la dictadura.

Los hechos

Primero, con ayuda de sus opositores, JOH se hizo camino fácil para presentarse en los comicios electorales, de forma ilegal e ilegítima, avalado por la Corte Suprema de Justicia (CSJ). Frente a la reelección, sus opositores, y principalmente LIBRE, defendieron una política alejada de un método revolucionario de lucha, privilegiando la vía muerta de las elecciones. El discurso siempre fue “La reelección la venceremos en las urnas”.

Segundo, una vez logrado el fraude, lejos de festejar, los sectores más populares desconfiados del dictador, espontáneamente salieron a las calles a luchar, exigiendo su salida. Contrariamente, la Alianza entre Mel y Nasralla se movía en el terreno inútil de la democracia burguesa. Ambos, el Partido Nacional (PN) y la Alianza, negociaban con la embajada americana y la secretaría de relaciones internacionales de EE.UU.

Tercero, se profundizó la paralización, logrando poner a la burguesía y al mismo JOH en la cuerda floja. Las masas cumplieron majestuosamente su papel insurreccional contra el dictador, derrotando el Estado de Sitio, tumbando peajes y haciendo cortes de carretera. El país se colapsó de tal manera que, en las mismas fuerzas armadas hubo momentáneamente una fisura, que revelaba las heridas que la insurrección gestaba al régimen. Este alzamiento tuvo como principal obstáculo una dirigencia que, por su carácter burgués, confió más en los acuerdos bajo la mesa, desmovilizando cualquier posibilidad de derrocar a JOH por la vía revolucionaria. El discurso pacifista de Mel Zelaya y Nasralla llevaron la lucha a un callejón sin salida, y abrió paso a la coronación de JOH en la silla presidencial.

Cuarto, el régimen de JOH dio un giro reaccionario, aumentando la represión. La dictadura asesinó y encarceló a luchadores honestos en distintas regiones del país. Así, aunque con un clima de inestabilidad, JOH tomaba posesión el 27 de enero.

¿Qué factores contribuyeron al triunfo del fraude?

En primera línea responsabilizamos la intervención del imperialismo y el nefasto papel de sus organismos (ONU, OEA, UE, etc.). En igual nivel de importancia responsabilizamos el papel de LIBRE, y Nasralla quienes, desmovilizaron en momentos cruciales de la lucha, volcándose a las mesas de dialogo, en el caso de Nasralla, y a formar parte del gobierno en el caso de LIBRE, ambos legitimaron la dictadura, traicionando así a los verdaderos opositores que luchaban en la calle.

Por otro lado, el aumento de la represión, y encarcelamiento de más de 20 presos políticos, dejó sin articulación y respaldo a regiones que eran bastiones de la lucha, como Villanueva, Choloma, El Progreso y Choluteca, que aún hoy enfrentan los embates represivos del régimen. Pesó mucho, además, en el terreno insurreccional, la ausencia de una dirección revolucionaria y consecuente con la lucha. La ausencia además de una organización unitaria de trabajadores que estuviese en primera fila contra el gobierno, situación que corresponde a una bancarrota ideológica de los sectores de izquierda y organizaciones sindicales, que fueron en su mayoría absorbidos por el melismo.

¿Cuál es la situación del gobierno fraudulento?

JOH se heredó a sí mismo un gobierno en crisis económica y política, el cual no se termina de recuperar de todas las pérdidas económicas que representó un mes de movilizaciones, paros y cortes de carretera durante la lucha contra el fraude. Además, desde el ascenso de Trump al poder, la relación colonial de Honduras con el imperialismo norteamericano se asentó aún más.  Esto debido a que la Casa Blanca, ante a inestabilidad nacional, quiere mantener un control más férreo sobre su gobierno títere en el país, para que sus negocios en nuestro territorio no se pongan en riesgo. Es así que, aprovechando las disputas internas en el Partido Nacional, -que se expresan en las exigencias del COHEP para eliminar la Tasa de seguridad, la prisión a la familia Lobo Sosa o en el mismo caso Pandora-, son dos instancias del mismo régimen, y tuteladas por la embajada Yankee, como el CNA y la MACCIH, las que son empleadas por el imperialismo para recordarle a JOH y sus compinches quién es el que en verdad manda en el país. Además, JOH se hace acompañar de un bipartidismo sumamente desprestigiado y una situación económica que no se espera levante cabeza en los próximos años.

Una vez impuesto el fraude, el gobierno trabajó en la instalación del “dialogo nacional” que tácticamente le permitió dividir a la Alianza de Oposición. Además, el -dialogo real- entre los partidos pasó al hemiciclo legislativo, al grado que en la actualidad LIBRE cuenta con un representante en la junta interventora del Registro Nacional de las Personas (RNP), y abiertamente los partidos manifiestan la posibilidad de pactar una Asamblea Nacional Constituyente (ANC). La ANC podría abrir la posibilidad de que los partidos lleguen a un acuerdo que reglamente la reelección, dejando así en claro su apoyo a que JOH complete su segundo período de gobierno, y a su vez, abriéndole a Mel la vía libre para candidatearse en 2021.

Sobre la perspectiva económica, el crecimiento no logró los indicadores esperados. Representantes del Banco Central de Honduras (BCH) afirman que el 2018 cerrará con los porcentajes de inflación más altos en los últimos años, la pobreza ascenderá al 60% y la extrema pobreza al 40%, razón por la que unos 7,000 o más hondureños huyen del país, en busca del sueño americano. Por si fuera poco, en el transcurso del año, el gobierno tuvo que enfrentar  una serie de protestas, como los paros de transporte contra las alzas en los combustible y peajes, paros estudiantiles, huelgas en la maquila, y la movilización del 30 de agosto por la liberación de los presos políticos, entre otras.

Las luchas siguen

Lo más positivo de todo, es que a un año del fraude, JOH no logró aplastar físicamente a los distintos sectores en lucha. Al contrario, sus políticas neoliberales han sido un caldo de cultivo para las luchas actuales. Curiosamente, el mes de noviembre ha estado lleno de innumerables luchas, justo a doce meses de las elecciones y el fraude. Destacan la lucha de Guapinol contra los proyectos mineros, las denuncias contra acoso sexual por parte de las estudiantes universitarias, la negativa a la llegada de las garras privatizadoras al INFOP, la exigencia incansable por justicia para Berta Cáceres, el otorgamiento de becas para los estudiantes de medicina por su trabajo educativo social, y así podríamos extender la lista.

Conclusiones

El gobierno de JOH se impuso con inestabilidad, y sólo se sostiene gracias a la represión y a la contribución de los partidos de oposición, que desde el período de gobierno anterior  sostienen un pacto de gobernabilidad con el régimen. LIBRE es un partido burgués que, desde la crisis de 2009, le apuesta a la recomposición de la democracia burguesa por excelencia. La insurrección post electoral logró herir con más fuerza al régimen, que el pataleo parlamentario que la mal llamada “oposición” ha hecho desde hace años. Entonces, ¿a JOH se le saca con reformas o en las calles? La experiencia reciente demostró que unas semanas de paros y movilizaciones logró más que cuatro años de curules y demagogia parlamentaria. El papel desmovilizador de LIBRE se fortalece en la medida que el movimiento popular y social no construye una alternativa a la izquierda de esta institución política, que dicho sea de paso, avanza cada vez más a una irreversible adaptación al gobierno. Y por supuesto, Honduras sigue fiel a sus relaciones y servilismo con el imperialismo, y no decide nada sino es con la bendición de los EE.UU.

¿Qué hacer?

A nuestro criterio, urge la organización de una articulación independiente de los caudillos burgueses, que recupere la independencia de clase de la década anterior, en lo que ayer fue la Coordinadora Nacional de Resistencia Popular (CNRP). Una –Coordinadora Nacional de Lucha contra la dictadura- a la izquierda del Melismo y los sectores de la burocracia sindical y oportunistas de izquierda, que privilegie la movilización como método de lucha. Esa dirección revolucionaria deberá definir un programa, y una estrategia de movilización por la caída del dictador. Teniendo  como primer eje: La defensa de las libertades democráticas, es decir la liberación inmediata de todos los presos políticos y la independencia definitiva de Honduras frente al imperialismo y sus agentes. ¡No más criminalización de la protesta! ¡No más acuerdos de hambre y privatización con el FMI! ¡Abajo las concesiones mineras e hidroeléctricas! ¡Fuera la base militar de Palmerola! ¡No más pago de la deuda externa! ¡No a la Policía Militar!

Comité Ejecutivo del Partido Socialista de los Trabajadores
Liga Internacional de los Trabajadores –Cuarta Internacional