miércoles, 13 de febrero de 2019

Se acentúa la relación colonial con EE.UU.


Por Ovet Córdova
En Honduras existe una dolorosa crisis humanitaria que golpea severamente a la clase trabajadora, a las mujeres y a los más pobres. Esto es el resultado del acrecentamiento del saqueo realizado por la política colonial norteamericana que, para proteger sus intereses comerciales y geoestratégicos en la región, ahora define el día a día de la agenda política, económica legislativa y judicial en el país.


Es por ello que el nuevo inquilino de la Casa Blanca no lo pensó dos veces para respaldar la criminal dictadura de JOH, responsable de suspender garantías constitucionales, promulgar la persecución y asesinato de los manifestantes que se oponen a su ilegítimo mandato. Trump, en su papel de protector del dictador va más allá, al patrocinar el proceso de diálogo nacional en el cual participó la oposición burguesa, con el fin de lavar la cara del gobierno que usurpó el poder, con la bendición del Departamento de Estado. EE.UU. ahora comparte la responsabilidad de las innumerables violaciones a los derechos humanos y la desaparición casi total de las libertades políticas, como la libertad de expresión y el derecho a la protesta.
La injerencia norteamericana afecta todos los aspectos de la vida de los hondureños. Las condiciones de pobreza y extrema pobreza no son comparables con las del pasado reciente. En la actualidad 4 millones de habitantes viven con menos de un dólar al día, es decir, que una de cada dos personas solo comen una vez al día. Sumado a ello, y de acuerdo a lo establecido en los acuerdos del TLC, en el país se pagan los salarios más bajos de la región centroamericana, la mayoría de los obreros reciben un sueldo inferior al salario mínimo, con un desempleo avasallante debido a que la burguesía parasitaria no es capaz de crecer por sí misma, y los empleos que existen son destruidos mediante la privatización de las empresas públicas a pedido del FMI.

El sometimiento al que la dictadura juanorlandista nos ha conjurado es voraz, la deuda pública supera los 15 mil millones de dólares, siendo la mitad de ese monto deuda adquirida con la banca internacional y llegando a niveles que son insostenibles para el manejo de las finanzas nacionales. La corrupción del gobierno y el expolio que ejerce la potencia colonial del norte, han llevado a Honduras a niveles de empobrecimiento insoportables, pasando a ser el país con el mayor grado de desigualdad en el continente, superando a Haití.
El descontento popular ha dado saltos importantes. Durante la insurrección popular contra el fraude, las miras de los manifestantes estaban fijadas contra JOH y el partido de gobierno, y aunque la dirigencia oportunista y traidora de la Alianza de Oposición junto con la izquierda oportunista, se querían mostrar como agentes amigables de los intereses de EE.UU., el pueblo en lucha mantenía su desconfianza ante los gringos. A fines de 2018, miles de manifestantes se movilizaron nuevamente contra la Embajada americana para repudiar las reacciones de Trump y JOH hechas contra la caravana de migrantes; esta lección nos hace ver que es sumamente importante retomar con mayor seriedad y constancia la agenda anti-imperialista, ya que es la que nos llevará hacia la emancipación nacional.