lunes, 27 de enero de 2020

A dos años del fraude, ¿es posible sacar a JOH?


Tegucigalpa, protestas contra el fraude electoral (2017)
Para muchos activistas la salida de JOH parece cuesta arriba, pero la insurrección pos fraude electoral de 2017 que derrotó el estado de sitio, y el posterior Paro Nacional que obligó a JOH a derogar los PCM en salud y educación demuestran que se puede conseguir la unidad de todos los sectores que desde abajo y a la izquierda queremos sacar al dictador. Repetir esas gestas no será fácil pero las bases nos demostraron que es posible.

Un gobierno que apuesta por más ataques
El régimen, a petición del Fondo Monetario Internacional, aplicará una política económica más agresiva que, de la mano de la ya anunciada recesión económica, buscará golpear durísimo los bolsillos de los sectores más empobrecidos de la clase trabajadora, pero también se esperan ataques a la clase media y la pequeña burguesía. Centralmente buscarán afectar el valor de los salarios, las pensiones, el precio de la energía eléctrica y la canasta básica, además de profundizar sus políticas extractivistas y privatizadoras. El pueblo hondureño ya lo está sintiendo; a días de iniciarse el año ya partió la primera caravana migrante con miles de hondureños que se dirigen hacia Estados Unidos, a quienes no les importa cuáles serán las medidas de contención del Trump y sus gobiernos lacayos en la región, puesto que el combustible que los motiva a huir del país es la desesperación que les genera la pobreza y la violencia generalizada.
La continuidad de una dictadura cachureca en el país por más de 10 años ha resultado en una desorganización de los trabajadores, cosa que el régimen, la empresa privada y el imperialismo piensan aprovechar para continuar con el plan de privatización de las empresas públicas como la ENEE, SANAA, RNP, INFOP, etc. De la misma manera avanzan los proyectos contra el medio ambiente, como el que busca devastar aún más la zona protegida de La Tigra en Tegucigalpa, la cual cuenta con un foco importante de resistencia de los pobladores de la zona.
La represión de los sectores que luchan contra la narco dictadura es otra características de la actual situación. Y es que mientras el pueblo se mantenga en resistencia, es más difícil para el gobierno proceder con sus ataques, por eso avanza con la represión y los asesinatos de dirigentes tolupanes, tawahkas y garífunas; así como continúa la persecución política contra los defensores de La Tigra, Guapinol y demás presos políticos.
¿Consiguió el régimen una completa estabilidad?
Basándose en el panorama dibujado en líneas anteriores muchos dirigentes quieren convencer al pueblo que el régimen ha alcanzado una completa estabilidad política, y por tanto, es imposible sacarle por medio de una revolución; y la única salida ‘real’ es derrotarle a través de las elecciones, el cual es el terreno histórico de la burguesía.
En el PST creemos que es verdad que el régimen ha tomado cierto control de la situación posterior al juicio contra Tony Hernández, pero para nada creemos que Honduras es un país ‘estable’. Al contrario, creemos que nuestro país es de los más inestables de la región, y eso que consideramos que la región latinoamericana atraviesa un proceso de insurrecciones y revoluciones en varios países. En Honduras las condiciones objetivas para sacar a la dictadura están maduras (crisis económica y empobrecimiento generalizado en todos los estratos de la población, rechazo unánime al régimen, violencia, narcoestado y migraciones masivas, corrupción innegable en todos los poderes del estado, etc.). De hecho, están tan maduras las condiciones que hasta empiezan a podrirse.
Es importante, entonces, analizar por qué en medio de la situación convulsa que atraviesa el país el régimen de JOH ha logrado llegar a un nuevo año de presidencia, sabiendo además que ha logrado en recientes fechas sacarse a la MACCIH de encima, comprar con chantaje a los dirigentes de las centrales obreras y el magisterio, y empezar a poner el tema de las elecciones en la opinión pública.
Colaboración de la oposición
La colaboración de los partidos de la oposición burguesa ha sido el principal factor que determina la permanencia ilegítima de JOH en la silla presidencial. Estos que se dicen contrarios a la dictadura, son parte misma del andamiaje del gobierno. Han apoyado al Partido Nacional a aprobar el pacto de impunidad que blinda a los diputados manchados en los casos de corrupción de la Red Pandora, han respaldado las reformas al código penal que disminuye las penas a los corruptos y aumenta la de los luchadores, y no conformándose con sus jugosos salarios, aprobaron la ley de presupuestos departamentales que les permite a todos los diputados acceder a millones de lempiras para seguir robando impunemente, ya sea para aumentar su patrimonio como para hacer campaña con fondos públicos.
Pero no solo votándole las leyes a los cachurecos es que Libre, Pinu, Nasralla y el Partido Liberal traicionan al pueblo y apoyan a la dictadura, también lo hacen promoviendo la desmovilización de los trabajadores y del movimiento popular. Por ejemplo, en medio del juicio contra Tony Hernández que enardeció al pueblo y que pudo generar un alzamiento popular, estos partidos en lugar de llamar a la lucha callejera le dijeron al pueblo que se quedara en sus casas y que eran ellos quienes iban a sacar a JOH a través de un Juicio Político en el Congreso Nacional, el cual evidentemente nunca sucedió porque el Congreso es cuna de los cachurecos. Cuando el pueblo estaba dispuesto a insurreccionarse una vez más, estos partidos se comprometieron a llamar a un Paro Nacional para sacar a JOH, el cual nunca llegaron a organizar, y que al final fue pospuesto por Juan Barahona para ‘enero de 2020’ porque había que respetar las festividades decembrinas –tal como dijeron Mel y Nasralla al pueblo en medio de la insurrección de 2017-. Finalmente, en 2020 expusieron que la lucha contra la narco dictadura debía ser pacífica y por medios legales.
Es claro que la ‘oposición’ burguesa no está por la salida de la narco dictadura. ¡Y cómo lo van a estar si estos junto con la dictadura, con quien negocian de manera pública o discreta, según sea el caso, son los que más ganan repartiéndose los espacios de poder, los puestos de trabajo gubernamentales y los grandes negocios!
Tareas estratégicas: alcanzar la unidad obrera popular y rechazar a las direcciones burguesas
No son dos años de lucha desde el último fraude, ni seis años de lucha contra JOH, en realidad llevamos once años de lucha contra el golpismo neoliberal, y durante todo este proceso las corrientes burguesas como el Melismo, el Partido Liberal y recientemente Nasralla han demostrado de qué lado están. La burguesía opositora no será la dirección política que liberará a los trabajadores de la explotación capitalista ni de la opresión de la dictadura.
Por el contrario, los y las revolucionarias debemos de luchar por alcanzar la unidad de toda la clase trabajadora y sus organizaciones obreras y populares, unificando todas nuestras demandas y luchas. Es urgente que todos los que le apostamos a la caída del régimen por una vía revolucionaria nos organicemos en una gran Coordinadora Nacional de Lucha contra la Dictadura que prepare desde abajo y de manera democrática un Paro Nacional por la caída inmediata de JOH.
Es preciso organizar un poderoso movimiento contra la dictadura que surja desde las mismas bases de la clase trabajadora, las organizaciones del movimiento indígena, campesino, de mujeres, la juventud y el pueblo organizado en cada municipio, aldea y barrio y que levante un sistema de exigencias que tengan como base la salida innegociable de JOH, aumento general de salarios y fin del empleo por hora, tierra para los campesinos, reforma agraria, alto a los feminicidios y derechos sexuales y reproductivos a las mujeres, salud y educación públicas y gratuitas, cárcel y confiscación de bienes a todos los corruptos, libertad para los presos políticos, derogación de la ley antiterrorismo y ¡por un gobierno de las y los trabajadores!